Viejos

Viejos recuerdos, viejas las nubes que vienen y van a través de los siglos. Viejos, viejos y abandonados rincones de casas de antaño. Viejos, viejos y olvidados instantes.

Viejas historias sean vuelto nuestras vivencias, ya no somos los mismos, nos hemos desgastado.

Viejas aquellas mañanas llenas de sueños sin realizar, pero de minutos adornados de felicidad.

Viejos los abrazos que un día compartimos y que quedaron congelados en nuestra memoria. Viejas, viejas caricias que sean marchado para jamás volver.

Viejos amaneceres que han devenido en atardeceres sin luz y últimamente en noches densamente oscuras, sin ti.

Vieja la luna y las estrellas que miramos tantas noches. Porque hasta ellas tan espectaculares como nos parecen ser, no escapan de ese remolino inevitable de destrucción que es el tiempo, simplemente no pueden.

Nos volvimos viejos, y todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Aún te recuerdo radiante, éramos tan jóvenes y demasiado afortunados pero no lo percibíamos, los días pasaron, los desaprovechamos.

Seguimos cambiando y me voy desconociendo…

Hemos cambiado tanto que nuestra piel ha perdido esa viveza de años atrás, conservamos el nombre pero somos distintos. Nunca conseguimos ser algo más, siempre nos mantuvimos a distancia… los años llegaron sin ser invitados y se metieron por la puerta trasera sigilosamente, nos hemos vuelto viejos y por el contrario esta distancia siempre es la misma, siempre permanente, siempre inmutable…siempre tan joven.

Nos vamos volviendo viejos a cada instante, siempre un poco más cansados que el segundo anterior…pero ese amor mío, ese no es el problema. No sería problema si los años, si estos años los hubiéramos envejecido juntos porque en ese caso seríamos de los dos: yo sería tu viejo y tú serías mi vieja.