Respirar la muerte

Pieza escrita pocos días después del ultimo ataque químico en Siria. Para Práctica Periodística II.

Por: Mateo W. Racca (@raccamateo)

312.000 podría ser un número cualquiera. Tal vez la suma de dinero del estado con la que se hizo algún funcionario, o los vasos de leche que faltan por hora en nuestro país. Pero, es un número macabro. 312.000 respiraciones se apagaron en lo últimos siete años en Siria a causa de la guerra. Más de la tercera parte, fueron civiles. En un país donde la mitad de sus habitantes huyó, el Gobierno de Bachar el Asad no encuentra el rumbo.

La semana pasada, todos los medios hicimos eco de la noticia del ataque químico que sumó 87 nuevas respiraciones a la lista de las que ya no están. Nos parece irónico que, justamente, hayan dejado de respirar por lo que respiraron.

Cuatro años después de que la ONU asegurara que el 99 % de las armas químicas de Siria habían sido destruidas, sucede de nuevo. El régimen de Bachar el Asad, apoyado por Rusia e Irak (entre otros) no deja de cargarse víctimas civiles. La ONU no sanciona a los culpables del ataque y se pronuncia de manera intermitente. Es hora de que tomemos cartas en el asunto y demostremos nuestro compromiso como sociedad.

¿Acaso te duele menos porque son sirios? Debemos defender los derechos humanos y si la ONU no nos representa, puede que sea hora de dar (otra vez) nuestra confianza a las grandes potencias. Tal vez, Estados Unidos no sea lo mejor, pero su intervención en el asunto parece ser la única solución. Cuando las palabras no alcanzan…

Nosotros respiramos, hagamos algo por aquellos que respiran la muerte.

TODAS LAS PIEZAS RESPONDEN A CONSIGNAS ELEVADAS POR LA CÁTEDRA, NO SIEMPRE REFLEJAN OPINIONES PERSONALES.

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