Lo que te hace realmente especial

Si en algo coinciden tu madre, los libros de desarrollo personal y las TED Talks es en decirte una y otra vez que TÚ eres ESPECIAL. Qué tienes un don, una cualidad intrínseca, un toque mágico que te hace maravilloso y distinto del resto de mortales.

Si quieres triunfar en Silicon Valley, busca cuatro colegas, alquila un garaje, y decóralo en plan retro. En menos de lo que piensas aparecerá un “bussiness angel” en tu puerta y se decidirá a invertir la cantidad de dinero que necesitas para desarrollar tu proyecto sin problemas, de ahí al NASDAQ es pan comido.

Si quieres ser escritor renuncia a todo y lánzate a trabajar en una cafetería. No sabes la sabiduría que hay en la espuma de un “capuccino”, ni la poesía que se esconde en el poso de las tazas de te. En el momento en que tu cuenta corriente pase del negro al rojo, como en el movimiento final que puede cambiar tu suerte en un casino, un editor enmascarado leera de refilón el manuscrito que olvidaste en el baño durante tu descanso, en menos de lo que crees serás el rey de los best sellers.

Y si eres ¿arquitecto? Entonces lo mejor que puedes hacer es comprar un cuaderno de bocetos, un lápiz y viajar. Viaja por todo el mundo con una mochila y no pares hasta que hayas visto todas las ciudades del mundo. De vez en cuando revisa que concursos de arquitectura hay en la red, haz un par de bocetos y mándalos por correo express. A la tercera va a a la vencida el Pritzker será tuyo en un santiamén.

Y es que la verdad es que vivimos en tiempo salvajes, tiempos en los que todo es posible, tiempos en los que YES, WE CAN! Y el que te diga lo contrario es que es un triste y aburrido pesimista, un enano gruñon, un amargado y no es para nada emprendedor.

Hemos crecido sabiendo que un pobre y adinerado huérfano, se puede convertir en un apuesto filántropo, que combate el crimen organizado las noches entre semana en las que no está para citas.

Y que aunque seas el patoso del instituto, el día menos pensado te picará un insecto mutante, y sin una pizca de sudor, podrás ir a lucir tipito a la playa, los días que no tengas que salvar el mundo, claro.

Y quien soy yo para decirte que todo eso no es verdad, para decirte que TÚ NO ERES ESPECIAL! Que lo que mola es llamarle TALENTO o DON, pero que los sosos y aburridos simplemente le llamamos a todo eso ESFUERZO.

Y estoy de acuerdo con los soñadores en que no hay mayor locura que estar cuerdo. Que tienes buscar tu pasión y obsesionarte con ella, dormir, comer y enloquecer por ella, pero si quieres que tu pasión se convierta en lo que esta sociedad llama éxito solo te queda un camino y no es el del talento sino el del esfuerzo.

El esfuerzo es racional, planificado, perseverante y constante como los engranajes de un reloj, en los que cada parte realiza su trabajo por un fin común, y del que no son conscientes al estar detrás de la cubierta del reloj.

Y es que el esfuerzo es apostar el tiempo que tienes hoy con la determinación que tu pasión ocupe tu día de mañana, sabiendo que puede ser doloroso porque el éxito no esta garantizado.

Haz del esfuerzo tu talento y tal vez consigas el éxito, que no la felicidad...eso ya es arena de otro costal.

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