A veces la vida apesta… es real, dura, cruel, tiene vampiros y mucho más

“Life Sucks”, una novela gráfica que demuestra que los caminantes de la noche pueden ser tan reales como los problemas que aquejan a cualquier ser humano.

Por: Iván Samudio

No sé si se habrán fijado, pero de unos años para acá la literatura y el cine se han encargado de permear de manera “Light” a los monstruos clásicos de Universal Studios. Los vampiros, hombres lobo y zombies han sido víctimas de dichos procesos, aunque siendo sinceros, a los chupa sangre les ha tocado la peor parte al perder mucho de su lado siniestro y misterioso.

Podríamos catalogar en tres fases la manera en que la humanidad ha ido asimilando a los vampiros, todo de acuerdo a las historias y adaptaciones que han ido apareciendo luego de que Bram Stoker, alimentado por diversos referentes y personajes históricos, creara a Drácula en 1897 (aunque existen registros desde 1919 con autores pioneros como John William Polidori y su obra “Vampyre”).

La primera fase sería esa idea clásica del personaje como un hombre malvado que tiene aterrorizada a una población. Alguien que vive en un lúgubre castillo en lo alto de la montaña más alta y aledaña al pueblo, un pueblo que se queja de las desapariciones de animales y personas, acusando a aquel hombre extraño que vive encerrado por una tristeza o algún mal parecido. De allí surge la legendaria imagen de todos los habitantes marchando hacía la fortaleza con antorchas, palos, azadones y rastrillos, una turba enfurecida dispuesta a ajustar cuentas.

Años después, esta escena, junto a muchas otras tanto del cine norteamericano como europeo, continuaron alimentando aquella imagen del chupa sangre como el villano solitario que busca redención del alguna manera. Sin embargo, una segunda fase inició. Hubo varios autores que cambiaron esos paradigmas al darle un papel más social, y que hablaron más de una comunidad oculta que vive de manera clandestina en el mundo. Ya no uno, sino muchos vampiros, algunos aún solitarios y otros organizados en grupos con códigos de comportamiento.

Podríamos mencionar diversos autores que aportaron a esta evolución, pero sin lugar a dudas una de las madrinas de la literatura vampírica es Ann Rice. Ella y su novela “Entrevista Con El Vampiro” popularizaron la idea de este como un personaje mundano.

Ahora volvamos al enunciado inicial donde entraríamos a la tercera fase, la más reciente. Esta va ligada a un personaje sereno que inclusive sale a plena luz del día sin tener miedo a ser incinerado por el sol, donde sus dilemas y problemas pueden llegar a niveles ridículamente melodramáticos.

Por fortuna, como respuesta a estas producciones han surgido múltiples historias, tanto adaptaciones como nuevas, con lecturas que construyen de manera interesante al personaje en el mundo contemporáneo. Surgen entonces novelas gráficas como “Life Sucks”, una propuesta que nos brinda de manera cruel y graciosa a la vez lo que realmente puede ocurrir en la vida de un vampiro adolescente.

Esta obra fue publicada por la editorial First Second en el año 2008, allí participaron como guionistas la historietista Jessica Abel (admirada por novelas previas de Fantagraphics Books como “Soundtrack” y “La Perdida”), en compañía del periodista musical Gabe Soria y el artista visual Warren Pleece, reconocido por su trabajo para revistas como 2000 A.D. y la editorial Vertigo Comics.

La historia nos ubica en la ciudad de Los Ángeles, en tiempo presente dentro de la vida de Dave, un adolescente quien buscando trabajo para hacer sus sueños realidad es transformado por Radu, el dueño de una tienda de abarrotes 24 horas que busca empleado para atender el turno de la noche (un maestro vampiro y jefe bastante desconsiderado por cierto). Todo resulta más complicado ya que antes de ser vampiro, fue vegetariano y gracias a esto vive con el repudio de tener que morder a un humano, por lo cual debe alimentarse con bolsas de plasma de los bancos de sangre. Sueña con tener novia y cae perdidamente enamorado de una mexicana llamada Rosa, joven, apasionada por la cultura gótica y quien por desgracia es también la fascinación de Wes, un chupa sangre surfista más veterano quien representa el típico brabucón de playa al estilo Patrick Swayze en “Point Break”.

Por otro lado, “Life Sucks” es una novela gráfica muy versátil e inteligente al mostrar realidades sinceras de una juventud inexperta en dicha situación. La obra lleva al caminante nocturno a un terreno contemporáneo, donde hay que trabajar por sangre en la noche y a la vez restringirse de la vida social que a todo joven le gustaría disfrutar, viviendo así una eternidad desperdiciada mientras las salchichas dan vueltas en la máquina de perros calientes. Una paradoja sobre vivir perpetuamente para trabajar, asumiendo que hasta en el mundo de los vampiros existen clases sociales y económicas.

A su vez, aquí se burlan de un sinnúmero de elementos propios de este tipo de historias, incluyendo el anhelo de los seres humanos por conseguir la inmortalidad, desconociendo que solo cambiarían sus hábitos y el factor tiempo, porque de resto todo sería lo mismo e incluso hasta más complicado.

Si ustedes quieren leer una obra diferente, este es un comic que le mostrará que así un individuo se convierta en caminante, no garantiza que los súper poderes solucionen todo, la vida puede seguir siendo dura y cruel, pero por supuesto, y en ocasiones llena de ocurrencias divertidas que confirman el hecho de que un vampiro tiene mucho de ser humano.

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