Imagen de la película Fahrenheit 451.

El presente digital de las bibliotecas públicas

“Sin bibliotecas, ¿qué tenemos? No tenemos pasado ni futuro”. La frase es del autor norteamericano Ray Bradbury (Fahrenheit 451), fallecido en 2012. Ahora, vale la pena preguntarse, sin bibliotecas apostándole al mundo digital ¿qué tenemos? Por Andrés Elasmar.
“Suelta esos 800 libros. ¿Cómo? Pero si están en mi memoria”. Por Carlos Torreblanca.

Hoy sabemos que, gracias a Internet, por más brigadas de bomberos como la de la novela de Bradbury, el avance de los libros digitales, así como el de las bibliotecas en el mundo digital, es inevitable.

Aún es imposible replicar digitalmente la experiencia de ir a la Biblioteca Nacional de Colombia, de recorrer los pasillos amplios de su edificio art decó -fundado en 1938-, de encontrarse con alguna exposición de fotografía en camino a la sala de colecciones Daniel Samper Ortega, o de ir a la Hemeroteca a tomarle el pulso histórico al país a través de los cientos de periódicos que reposan en este archivo público. Pero, la realidad es que el contacto con sus usuarios, sucede cada vez más desde dispositivos móviles y computadores.

Biblioteca Nacional de Colombia. Por Pedro Felipe (Own work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], vía Wikimedia Commons

Esta biblioteca ofrece en este momento más de 30.000 documentos digitalizados y su página web registró 768.000 visitas en 2013 (ya van cerca de 800.000 este año), muchas más que las que tuvo su emblemático edificio de la calle 24 en Bogotá el año pasado: 40.000 personas (fuente: Fredy Ávila, prensa Biblioteca Nacional).

Estos números, pequeños o no (la Biblioteca Pública de Nueva York -NYPL- donde se filmó una famosa escena de Cazafantasmas, tuvo 32.3 millones de visitantes online en 2012), son, en todo caso, el reflejo de un presente digital, y no de un futuro lejano.

Pero, ¿ y su pasado? ¿Acaso es el de los silenciosos y enormes recintos de lectura individual, rodeados de imponentes estantes llenos de enciclopedias? Si algo dejó claro la pasada Semana del Libro Digital en la Biblioteca Nacional (del 11 al 14 de noviembre) es que su pasado ya es ser, únicamente, sitios de consulta en línea.

De soportes de información a plataformas de contenido

“Creo que la salud de nuestra civilización (…) y la importancia que le damos al futuro puede probarse en qué tan bien apoyamos a nuestras bibliotecas”. Carl Sagan, Cosmos.

Las bibliotecas, concebidas digitalmente solo como sitios web de consulta, o catálogos en línea, son algo mandado a recoger.

Imagínense conocer, solo por placer, todos los menús de los restaurantes de Nueva York a través de los años; sus platos, sus diseños, sus precios, y luego ser parte de un proyecto de crowdsurcing para investigar cómo ha variado la dieta de los neoyorquinos durante 150 años.

¿Qué platos ha añadido la inmigración a la ciudad de gente de todo el mundo, y que otros han desaparecido con el tiempo? ¿Y qué dice esto de las costumbres y formas de vida de los habitantes de un lugar como Queens?

Estas son preguntas que pueden surgir de una iniciativa digital, por ejemplo, como What’s on the menu? (menus.nypl.org) de la NYPL, un proyecto que ha digitalizado los menús de restaurantes de Nueva York desde 1850, “plato por plato, para que pueda buscarse qué comía la gente en años pasados”.

O qué tal algo más simple: jugar con la colección de estereografía de esa bilioteca en la app Stereograminator (stereo.nypl.org), y crear, a partir de fotos viejas, imágenes nuevas que podrían ser un hit en Instagram o Vine:

GIF creado con el archivo de estereogramas de la Biblioteca Pública de Nueva York

Pero Colombia también está en la jugada digital. La Red de Bibliotecas Públicas, en su sitio web, tiene dentro de sus contenidos digitales una sección llamada “ideas innovadoras”, en la que, por medio de videos, enseñan desde cómo crear un videoclip musical, hasta un grupo de periodismo digital y un banco de sonidos.

La Bilbioteca Nacional, por su parte, ya montó su propia editorial para publicar versiones para iPad de clásicos de la literatura colombiana y obras de pioneros y nuevos historietistas, como la Antología del cómic colombiano, que han sido distribuidas en 350.000 tabletas de Computadores para Educar en 2013, y en 400.000 en 2014.

Hoy en día, todo esto es posible gracias al uso estratégico de las herramientas digitales en la creación de nuevas narraciones y productos que generen experiencias a partir de información con sentido.

Pero claro, lo digital no es la panacea. “Hay apps muy chéveres, pero que tal que se dejaran manipular, imprimir, hacer remezclas”, dijo Mauricio Giraldo (diseñador de interacción de la NYPL), refiriéndose a Blanco, una app basada en el famoso poema de Octavio Paz, que creó Manuvo en 2011, en asocio con el Fondo de Cultura Económica y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.


“En este momento no todos los contenidos son accesibles si no tienes un iPad, y el diseñador es quien decide cómo se lee, cómo se escucha, no el usuario; no son tan open source, no se puede hacer un karaoke con los poemas de Neruda, por ejemplo”, agregó Giraldo en Ver, oír tocar y colaborar: posibilidades narrativas para dispositivos móviles, charla realizada el 11 de noviembre en la Semana del Libro Digital, en la que participaron también Daniela Schutte de la Biblioteca Nacional de Chile y Mauritz Montáñez de la empresa de desarrollo Manuvo.

Es cierto que las dinámicas de Internet obligan hoy a las bibliotecas a buscar nuevas herramientas para cumplir su objetivo de “preservar y difundir la memoria histórica y cultural de los países”, y muchas veces los resultados no son los esperados, menos si tienen que competir con poderosos mediadores de la información, como Google.

No obstante, la experimentación digital interactiva, abierta y colaborativa, visible en algunos proyectos de bibliotecas públicas del mundo, desde la NYPL hasta la Biblioteca Nacional, son maneras innovadoras de responder a ese desafío.

En la Semana del Libro Digital se discutió, precisamente, este tema crucial para el futuro de las bibliotecas, entre otras temáticas como la distribución de libros digitales y la difusión digital del patrimonio bibliográfico de una nación.

A continuación, presentamos algunos ejemplos de este tipo de proyectos digitales elaborados por los equipos multidiciplinarios de dos bibliotecas públicas (Nueva York y Santiago de Chile), una empresa de tecnología que trabaja de la mano de instituciones culturales (Manuvo), y la Biblioteca Nacional de Colombia.

Agunos de estos saltos digitales se discutieron en la charla Ver, oír tocar y colaborar: posibilidades narrativas para dispositivos móviles, en la que estuvo Señal Radiónica.


“Cuando creces, hay dos instituciones que te afectan poderosamente: la Iglesia, que le pertenece a Dios, y la librería pública, que pertenece a ti”. Keith Richards (The Rolling Stones).

Stereograminator (stereo.nypl.org)

La NYPL tiene su propio laboratorio digital (NYPL labs) y esta aplicación web es uno de sus proyectos.

Anaglifo hecho con el NYPL Labs Stereogranimator

Permite hacer GIFs y transformar fotografías a 3D usando más de 800.000 imágenes estereográficas del banco libre que tiene la institución, algunas originales del siglo XIX. Stereograminator también permite conectar cualquier cuenta de Flickr y usar las imágenes ahí alojadas por cualquier usuario, para convertirlas en estereogramas.

GIF hecho con el NYPL Labs Stereogranimator

La imagen inferior, es una en 3D que creamos usando una foto de la cuenta de Señal Radiónica en Flickr.

Para su creador, Joshua Heineman, el sitio es “cien por ciento participativo”, y expresa “una relación entre archivistas y usuarios que era impensable hace 10 años”.

What’s on the menu? (menus.nypl.org)

Este proyecto, también de la NYPL, está digitalizando los menús de restaurantes de Nueva York desde 1850, “plato por plato, para que pueda buscarse qué comía la gente en años pasados”.

Hasta el momento tienen más de 40.000 menús, con más de 1'300.000 platos, y la gente se ha apropiado del proyecto, corrigiendo textos, añadiendo cartas, y más, todo esto de manera voluntaria.

La búsqueda en la plataforma puede filtrarse por menú o por tipo de plato, cada uno con su precio y sus acompañamientos especiales.

Buscamos Colombia y miren lo que encontramos en este documento:

Documento histórico: menú del famoso hotel Waldorf Astoria para una visita del
presidente de Colombia Eduardo Santos en 1938

Map Warper (maps.nypl.org/warper)

El NYPL Map Warper de la es una herramienta para alinear digitalmente (rectificar) los mapas históricos de la colección de la biblioteca para que puedan ajustarse a la precisión de los mapas modernos.

Los usuarios pueden participar en la rectificación de mapas, luego de ver un video que explica cómo hacerlo.

Laboratorio Digital de la Biblioteca Nacional de Colombia (LABN)

Una respuesta diferente a la digitalización, es este proyecto dedicado a la investigación, formación y desarrollo de contenidos y servicios digitales, no solo para la Biblioteca Nacional, sino para otras instituciones.

“El reto de LABN es incubar e impulsar nuevas ideas, conceptos y actitudes frente a las oportunidades que brindan las tecnologías a las bibliotecas”.

Estas son algunas de sus iniciativas:

Libros digitales de la Biblioteca Nacional de Colombia

Este proyecto está pensado para desarrollar libros interactivos “experimentales” para web y tabletas (Android y iOS), que sirvan para “pensar qué es un libro digital y cómo se puede integrar a las colecciones bibliotecarias”.

Su objetivo, dice el equipo digital de la Biblioteca Nacional “es estimular la lectura literaria digital con productos que aprovechen al máximo el potencial gráfico y de interacción que ofrecen los dispositivos móviles.”

Realmente, no se trata de ebooks o epubs comunes y corrientes.

Obras de diferentes épocas de la narrativa colombiana, como La vorágine y las Fábulas de Rafael Pombo, y publicaciones contemporáneas como Antología del cómic colombiano, reciben un verdadero tratamiento multimedia y creativo en esta colección digital, expandiendo para el lector un universo de contenidos que no existe en un libro de papel.

Laboratorios de creación y aprendizaje

Desde el uso de datos, “gamification”, hackatones y otros, “el reto de LABN es incubar e impulsar nuevas ideas, conceptos y actitudes frente a las oportunidades que brindan las tecnologías a las bibliotecas”

https://www.youtube.com/watch?v=wm83BaHx-tQ

Red nacional de bibliotecas públicas (bibliotecanacional.gov.co/rnbp/)

Otra iniciativa colombiana es esta red de bibliotecas públicas estatales, departamentales, distritales y municipales de todo el país, que articula la promoción, sostenimiento y la colaboración de todas en diferentes niveles: patrimonio documental, desarrollo, servicios, sostenimiento, proyectos de lectura, implementación de tecnología, entre otros.

La Red tiene una sección importante en su página web dedicada a recursos digitales, dirigidos a niños y jóvenes, en donde se promueven distintas formas de utilizar las TIC para promover la cultura, la diversidad, la inclusión social y la creatividad, enseñando incluso a cómo grabar un video musical.

Manuvo

Esta empresa mexicana produce aplicaciones y contenidos digitales para “industrias culturales”, con un énfasis especial en las bibliotecas.

Su app para iPad, Blanco, con la poesía del mexicano Octavio Paz, batió récords de descarga en 2011.

La construyeron por medio de un equipo interdisciplinario de desarrolladores y profesionales de las humanidades, en alianza con el Fondo de Cultura Económica y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.

Por tratarse de textos de un autor latinoamericano tan importante, Nobel de Literatura en 1990, fue muy importante la colaboración entre el equipo que creó la aplicación, proveniente del mundo de la tecnología, con el curador de la obra de Paz del FCE y los expertos en su trabajo literario.

Blanco, que en su versión original tiene 25 formas de leerse, es un ejemplo de las posibilidades que tiene lo digital para interpretar el significado de una obra compleja y convertirla en una experiencia interactiva y multimedia con sentido.

“El lenguaje digital no se trata de replicar contenidos en una pantalla. Llevar el contenido a lo digital se trata de explotar las nuevas formas, y encontrar la solución no obvia para crear una nueva experiencia de lectura. En una tableta hay posibilidad de diseñar esa experiencia”, dijo Mauritz Montañez, cofundador de Manuvo.

Imagen de la app “Blanco”