Un enemigo oculto llamado Cover


Por: Dahiana Rodríguez


Ser testigo y estar cerca del nacimiento y crecimiento de bandas nacionales como periodista y realizadora me ha dado la oportunidad de ver con diferente perspectiva el proceso de evolución de muchas de ellas, que han seguido trabajando en su sueño como músicos y que con disciplina y profesionalismo han sabido mantener y potenciar su talento en un mercado a veces no muy amigable.

He tenido la oportunidad de ser jurado (una de las cosas más difíciles de hacer) en diferentes eventos donde hay que evaluar a bandas nacionales, por su calidad, su puesta en escena y por lo más importante, su originalidad.

Confieso que la primera vez que oí Whiskey in the Jar fue por el cover que hizo Metallica (duré mucho tiempo jurando que ellos eran los creadores de esa canción). Aunque reconozco que han existido ocasiones en mi vida en las que he preferido el cover que la canción original, también admito que hoy los covers me molestan más que nunca.

¿Por qué?

Simple, porque le están haciendo daño a las agrupaciones colombianas. No quiero desconocer que en algún punto, cuando una banda se empieza a acoplar, tomar una canción como ejemplo para empezar a identificar sus sonidos es un punto de referencia que ayuda a tomar confianza. El problema es cuando este punto común se acomoda en las bandas, se instala, cuando creen ir a la fija tocando covers en vez de mostrar que realmente son capaces de hacer nuevas cosas, reflejar lo que sienten en su música y por lo mismo darle identidad.

Prefiero mil veces una canción original imperfecta, que un cover ‘impecablemente’ interpretado. Y es que la música nació para ser la voz de quienes la interpretan, para ser el camino conductor de la inspiración de sus compositores, de sus instrumentos, de sus ideales. Es llevar la idea a lo concreto. Es ver cómo un grupo de voces y corazones se manifiestan, algo tan personal, tan propio.

Dejemos de lado el cover. Que nos sirva para ensayar, para calentar, que sea el pre, pero que jamás sea el plato fuerte. Que si tienen la posibilidad de pararse en un escenario sea para demostrar lo que son realmente, no lo que otra agrupación hizo hace rato. Que sea para crear, no para copiar.