De aquel consumo, esta basura.

I. “Swaggers” utilizando el wifi gratis fuera de la tienda Apple de Barcelona.

Rem Koolhaas, es uno de los pocos arquitectos que han sabido llevar a la práctica algunas de sus teorías. Desde su delirio en Nueva York, hasta el S,M,L,XL entre otros estudios sobre la economía, globalización y la relación que tiene esto sobre la sociedad y por ende en la arquitectura.

Son estos escritos algunas de sus reflexiones que datan de la misma fecha de su texto “Espacio basura”, publicado en October, 100 (Obsolescence. A special issue), en junio de 2002. Una época en la cual tanto trabajaba para Prada o planteaba un aeropuerto para Barcelona, este último muy relacionado al llamado espacio basura.


El texto de Rem Koolhaas parece más una queja sobre los distintos espacios de gran confluencia pública con relación al consumismo, que una elaborada teoría arquitectónica sobre el espacio en sí.

En un principio nos plantea una definición:

“El espacio basura es el residuo que la humanidad deja sobre el planeta. El producto construido de la modernización no es la arquitectura moderna es el espacio basura.”(1)

Teniendo en cuenta que en nuestra época es cuando más hemos construido a comparación de otras. Hemos creado nuevas tipologías bajo la idea del consumismo, donde el dinero prevalece por encima de otras funciones.

Consumir, tiene ligado que después de su consumo, viene el desecho. La basura, todo consumo genera basura, incluso el espacio. El arquitecto es la única figura que es capaz dentro de la sociedad de articular lo social, lo político y lo económico, a través de lo formal.

Nuevas inquietudes dentro de la sociedad, requieren nuevas formas arquitectónicas para darles cabida. Al capitalismo y a la globalización de cierta manera se les dio forma, Centros comerciales, los aeropuertos con sus Duty-Free o los parques de atracciones.

En un pequeño análisis estético que hace Rem Koolhaas, sobre estos espacios. Podemos ver cómo la cultura popular y lo estéticamente aceptado por la sociedad es lo que define el llamado espacio basura. Todos bastante similares, donde escaparates o representaciones falsas nos encierra en un mundo imaginario.

Me gusta recordar dos centros comerciales en la ciudad de México, uno llamado Mundo E, donde lo más espectacular -por decirlo de alguna manera- era el falso techo -y nunca mejor dicho- que estaba pintado un falso cielo, que cambiaba de color dependiendo la hora del día; y otro, mal llamado Acrópolis, que asimilaba al famoso Partenón y como tal término en ruina.

Acrópolis — Lomas Verdes, Naucalpan, Estado de México

Porque el destino del espacio basura es la ruina, una ruina rápida, frente a las construcciones del pasado que tardaron mucho en convertirse en ruinas. Actualmente contamos con una gran cantidad de esta arqueología del futuro, una arquitectura que vio su fin muy pronto y algunas consumidas rápidamente y otras a las cuales ni se les llegó a colgar el cartel de inaugurado.

Pero el espacio basura no existe solamente en el mundo físico, el mundo digital además de otorgarnos un nuevo “ágora” como son las redes sociales, las cuales a mi parecer son el nuevo espacio público. Donde últimamente hemos visto, que es el sitio donde se generan las nuevas discusiones, aunque nunca podrá ser igual que el estar en una plaza. Pero no podemos omitir que es parte de nuestra sociedad actual y nos afecta a todos. Como se ha visto han servido para la organización de las revoluciones sociales como la Primavera Árabe o el 15M. Ese nuevo espacio, que tiene también su espacio basura, donde la globalización por medio del internet acortan distancias y generan nueva y mucha información constante sin filtro.

Consumimos imagenes más que otra cosa a través de medios como podrían ser Pinterest, Tumblr o varias páginas dedicadas a la difusión de la arquitectura.

La fotografía nació casi al mismo tiempo que el ferrocarril. La fotografía hace por la arquitectura lo que el ferrocarril hizo por las ciudades, la transforma en mercancía y la transporta a través de revistas para que sea consumida por las masas. El ferrocarril transforma lugares en no-lugares porque se sitúa como un nuevo límite allí donde antes lo hiciera lo construido.(2)

Pinterest

En el mundo digital, como en el mundo físico, la mayoría de la información está en inglés. Rem Koolhaas hace una reflexión bastante interesante acerca del lenguaje.

“El Lenguaje ya no se usa para explorar, definir, expresar o confrontar, sino para dar rodeos, desdibujar, ofuscar, disculpar y confortar…; Reclama derechos, designa víctimas, se adelanta al debate, admite la culpa, promueve el consenso. Organizaciones y/o profesiones enteras imponen un descenso al equivalente lingüístico de los infiernos: condenados a un limbo terminológico, los internos luchan con las palabras en espirales cada vez más profundas de súplicas, mentiras, regateos y monotonía…Una orquestación satánica del sinsentido…”(3)

Una declaración un poco contradictoria cuando su texto está lleno de palabras con regates y espirales que son fruto de la mezcla de palabras de distintas disciplinas. Pero aunque sea del 2002, se puede aplicar a los discursos de muchos arquitectos actuales.

II. Indignado del 15M, Madrid.

Por mencionar a uno, mencionare a Andrés Jaque cuyo discurso aunque a veces interesante, pierde en el momento de poder comunicarlo a todos los públicos. Un tema que trabaja Andrés Jaque, tiene mucha relación con el de Rem Koolhaas y el espacio basura. “Ecologizar no es verdear”(4), es una idea que se trabaja en el libro de Espacio Basura, llamado “Bio-basura”. Donde los campos de golf, por muy verdes que sean utilizan la tabula rasa, para hacer desde cero un nuevo territorio, un nuevo territorio inútil.

Todo el texto no es más que parte de una realidad, ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio.

III. Iberia Líneas Aéreas de España, S.A. (Octubre 2000) - Imagen que ilustra la propuesta para la terminal del aeropuerto de Barcelona de OMA.

¿Si consumimos imágenes, cuál es el desecho?

¿Dónde está esa basura?

¿Tiene un espacio físico?


(1). KOOLHAAS, REM. Espacio basura. Barcelona, España. Editorial Gustavo Gili, 2007 p.6

(2) COLOMINA, BEATRIZ. Privacidad y publicidad: la arquitectura moderna como medio de comunicación de masas, 2010

(3). KOOLHAAS, REM. Espacio basura. Barcelona, España. Editorial Gustavo Gili, 2007 p.48–49

(4)Jaque, Andres. 28 Marzo 2016. Ecologizar no es verdear. http://oficinadeinnovacionpolitica.blogspot.com.es/2011/01/ecologizar-no-es-verdear.html