Mujerismo ejemplar.

Rafa Isaac.
Mar 13, 2017 · 4 min read

Sobre el tema de las mujeres todo está dicho y también queda todo por decir. Desde los remotos tiempos en que para algunas civilizaciones eran un cero a la izquierda, hasta las comunidades donde eran el eje del hacer y deshacer, las mujeres están y subsisten. Obvio, sin mujeres no hay vida, no se sabe aún de alguien que haya sido literalmente parido por Zeuz. Y no me digan que Adan, porque esa fábula —machista por cierto – ya no la creen ni los infantes que van a la doctrina.

El otro día se conmemoró a la Mujer. Y fue toda una fiesta de felicitaciones y aplausos mutuos entre ellas. Eso está bien. Lo importante es no minimizar en medio de la fiesta lo que la mujer debe ser y representar. Lejos de su gran importancia por ser las portadoras del don de la vida, la mujer debería ser mucho más valorada y respetada en esta y en todas las sociedades. Primero porque todos hemos salido de una mujer, todos. Hasta los misóginos y los machistas y Los Santos. Hasta Jesús de Nazaret y el mismísimo Siddharta Gautama salieron del cuerpo de una mujer. Entendiendo eso y agradeciéndolo, ya tendríamos un gran avance. Aunque eso no es lo más importante, es parte de su naturaleza, pero no lo más importante.

La parte triste de la historia no es como se trate o no a la mujer, es triste el maltrato y los crímenes, si, también las faltas de respeto y la ausencia de equidad, lamentable todo. Sin embargo no es el tema central, porque el maltrato, la equidad y el respeto depende de otros, del exterior, de las costumbres, la ignorancia, el salvajismo y la cultura, es totalmente externo a la mujer, es el entorno. Por ello el tema central tiene que ser: Cómo se valora la mujer a si misma. Ahí está el meollo del asunto. De cualquier forma, el trato justo, equitativo y respetuoso hacia ellas se logrará con conciencia, educación y leyes. Sin embargo, valorarse y apreciarse a si mismas solo está en las manos de las mujeres, es decir: la mujer tiene que comenzar por amarse y respetarse. Ahí se dará el inicio del cambio, de otra forma no. Es indispensable ya dejar atrás los condicionamientos, el qué dirán, el deber ser según la sociedad-iglesia y arrancar hoy, con una total dignidad, respeto, valor y autenticidad hacia si mismas. Olvidarse de la sumisión y el servilismo, al carajo con eso. Desde ahí el futuro será más brillante.

No será quizá un trabajo fácil, porque el contexto histórico y cultural es una gran maleta que cargamos en la espalda de generación en generación. El condicionamiento de la sociedad, la religión y la cultura, nos tiene donde estamos, para bien o para mal. En el caso particular de las mujeres: por un lado tenemos a la familia-sociedad-iglesia y su condicionamiento, que desde la más tierna infancia comienza a manipular el cerebro de las niñas. Un claro ejemplo son los dibujos animados, las películas infantiles de Disney, donde la princesa está en un estado de estupidamiento total y con una falta alarmante de amor propio, porque su felicidad depende del príncipe azul y su meta en la vida es el matrimonio. Esas princesas me parecen todas una partida de pendejas, sumisas y sin autoestima. Ese es un mensaje totalmente erróneo, machista y misógino hacia las mujeres y que les vende un estilo de vida vacío a las niñas. Afortunadamente la temática de las películas de princesas parece que está cambiando y esperemos que así siga. Sin embargo la sociedad-iglesia sigue adoctrinando y queriendo domar y coartar a la mujer. «Niña se obediente que así nadie te va a querer», «niña, está bien que estudies, pero aprende de cocina que nadie va a querer casarse contigo si no sabes ni cocinar», «niña, es contra-natura eso de vivir sola, que van a decir de ti», «niña ya búscate un novio, si no te vas a quedar a vestir santos», «niña, la mujer debe complacer a su marido». Todas estas frases, que cualquiera ha escuchado cientos de veces, no son sino reflejo de ese estigma que la sociedad-iglesia han impuesto en su afán de mantener el estado actual de las cosas y seguir oprimiendo, aunque sea sutilmente, a la mujer, a su Ser y su Espíritu. Las mujeres tienen que liberarse de esas ataduras, paradigmas y miedos ¡hoy mismo!

En fin, lo importante de todo esto, es que las mujeres deberían ser las primeras en creer en ellas mismas, respetarse y exigir el respeto. Dejar de un lado los sueños de otros y el deber ser, y montarse en sus ideales, sueños y aspiraciones, hacer lo que les llene y les plazca. Las mujeres libres y plenas son valientes, poderosas e inteligente. Es imprescindible que todas las mujeres se lo crean, que actúen en consecuencia, que demuestren lo chingonas que son, que lo proyecten diariamente. Que vivan en plenitud, en autenticidad, para ellas mismas. Que vivan su vida bajo sus propias reglas, con valor y orgullo. Y que la sociedad-iglesia haga con sus prejuicios, juicios y opiniones lo que le de la gana. Y que la mujer se consolide equitativamente como parte integral de la raza humana.

Benditas mujeres, benditas todas.

Rafa Isaac.

Written by

Live free, don’t join.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade