La cárcel de mi mente.

Vivo inmerso en la cárcel de mi mente. Si. No me da miedo ni vergüenza reconocerlo, pero es un problema que me afecta a mí y a la gente que está a mi alrededor. Y estamos aquí para hacer la vida más fácil.

Me freno, me impide ser realmente como soy sin miedos. Con mis fallos, mis errores y cosas que me hacen frenarme, me impiden dar lo mejor de mi.

Mis miedos. Mis vueltas sin sentido.

El culpable soy yo.

No disfruto, tengo la necesidad de hacer mil cosas, llegar a todo, medirlo todo y competir contra todos los números, ser mejor, llegar más. Pero…

No es así, no son así las cosas. No disfrutar de cosas son cosas que no debo permitir. Lo que haga hacerlo porque me gusta y me llena. No hacerlo por obligación.

Por eso, carpe diem. Para el tiempo que estamos aquí.

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