La miseria del limite (3)

El limite sigue siendo una cosa, una palabra que nos lleva a contemplar la vida desde otro sentido. Quizás todo venga desde nosotros mismos. Seguro.

Todos los estímulos del exterior, ya sean visuales, olfativos etc hacen que nuestro cerebro se estimule. Siempre hay una parte del cerebro la más primitiva que nos hace siempre estar en alerta y nos hace ver que todo no esta bien y nada es como esperamos, quizás para no relajarnos y estar siempre pendiente del exterior, este estimulo puede ser real o «inventado» por el cerebro. Nunca estamos satisfechos y estamos buscando estímulos constantemente.

El limite es algo miserable, jugamos con nosotros mismos, nos torpedeamos mientras que fuera realmente no pasa nada y todo se supone que esta en orden. Nos ponemos obstáculos. La vida es más fácil.

Cual es el problema entonces? Que ocurre? Que esta mal? Nada puedes hacer si das el maximo que tienes y no llegas, no pasa nada. A veces pierdes otras ganas pero sigues en camino siempre.

La miseria es no dar aquello que tienes, sin buscar beneficio, sin buscar nada a cambio, quizás altruistamente.

Nadie debe saber y no debe importar tampoco que haces o dejas de hacer, si creas, construyes o destruyes. Si vas o vienes, si subes o bajas. Debes centrarte en ti mismo. En tus cosas y en hacer lo que puedas sin sentirte influenciado o influido por otros estímulos del exterior que te dicen una cosa pero que realmente son otras. En silencio.

El limite es algo que esta al alcance de ti, las cosas que te dices, haces, piensas influyen en ti mismo y en lo que te limitas, quizás tienes exceso de imaginación o crees que todo te pasa a ti y que no eres capaz de ello, nadie te dice si lo eres o no y si también te dicen que puedes hacerlo debes cuestionarlo. Solo uno mismo tiene la respuesta.

El limite y su superación no son un milagro, ni algo utópico, simplemente el limite no existe como tal, es una barrera invisible que nos creamos las personas entre nosotros y entre nosotros mismos frente a la realidad.

Ya va siendo hora que lo veas, que camines.

No querer parecer más grande de lo que uno es no representa ningún problema. No pasa nada. Nadie te lo exige. Ser tú mismo quizás es rentable. No eres ni mejor ni peor. Eres una persona más.

El limite tiene que ver cuando algo es o parece:

  • Imprescindible. Muy pocas cosas son de verdad imprescindibles. Estate un día sin agua en casa. Solo un día. Puedes sobrevivir pero las cosas las ves de otra forma. Compras botellas de agua y pasas el rato como puedes. Puedes dormir en la calle. Puedes prescindir de muchas cosas y seguirás viviendo. Nadie puede limitarte haciéndote sentir que esa persona es imprescindible en tu vida.
  • * Imposible. Cuando dices que algo es imposible, probablemente es posible. A veces nos encontramos con dos imposibles, evitar la muerte y la gravedad. Nadie puede limitarte a decirte que algo no es posible.
  • * Fácil. La palabra fácil se suele utilizar para calificar el trabajo de los demás. «Seguro que eso es fácil para ti, ¿verdad?» Pero fíjate las pocas veces que la gente se refiere a sus propias obligaciones como fáciles. Lo que tú haces es fácil, lo que hacen otros es difícil. No. Cuando alguien te dice que lo que hace requiere un esfuerzo titánico cuestiónale si realmente merece la pena tanto esfuerzo. Tanta energía.

El limite nos ahoga, me ahoga pensar que me limito. Nadie más me ahoga. Soy yo mismo. Me atormenta pensar que soy imprescindible cuando no lo soy. Que lo que hago no es fácil cuando hay gente que hace cosas imposibles mucho más fácil que yo. No veo su queja, siguen trabajando y avanzando aún más rápido. Y siguen teniendo sus limitaciones.

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