Mama, papá, soy un fraude y un impostor. (17 años después)
Si.
Soy un impostor, me pasó todo el día torpedeandome y hackeandome, poniéndome zancadillas todo el día.
Según la Wikipedia:
El síndrome del impostor, a veces llamado fenómeno del impostor o síndrome de fraude, es un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros. No es una enfermedad mental oficialmente reconocida, y no se encuentra entre las condiciones descritas en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, pero ha sido el sujeto de numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores. El término fue acuñado por los psicólogos clínicos Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978.[1]
A pesar de las evidencias externas de su competencia, aquellos con el síndrome permanecen convencidos de que son un fraude y no merecen el éxito que han conseguido. Las pruebas de éxito son rechazadas como pura suerte, coincidencia o como el resultado de hacer pensar a otros que son más inteligentes y competentes de lo que ellos creen ser.
El síndrome del impostor, en el que gente competente encuentra imposible creer en su propia competencia, puede ser visto como complementario al efecto Dunning-Kruger, en el que gente incompetente encuentra imposible creer en su propia incompetencia.
No merezco lo que tengo y soy. No lo he pedido, quizás esté robándole la vida a otro que se lo merezca más que yo. Quizás yo haya tenido suerte y no la merezca. Quiero bajarme del autobús en marcha.
He huido de casa y de mis problemas cayendo en que no era la solución y que quizás yo no estaba en lo cierto. Luego me encontré solo y perdido y tuve que empujar más fuerte. He dejado que ese sentimiento me consumiera muchos días. Me di cuenta cuando traté de salir de mi mismo y verme en un mundo que quizás no era el mío y decidí pintar el mío propio. He dejado mucha gente atrás, tantas experiencias, silencios, llantos, reproches.
Me he creido inmortal, luego vi que caían muchos de aquellos los que he amado y seguido. Me he acercado a mis ídolos. He estado en sitios que jamás creía que pisaría.
También el ego, lo soy porque aparento lo que no soy. No soy quizás una buena persona, no soy un buen amigo, ni novio, pareja, hermano o hijo y todas las versiones familiares.
Lo reconozco vivo inmerso en la carcel de mi mente, en mis pensamientos y en mi visión de la realidad. Muchas veces no es que mienta es que lo que digo no es lo que pienso muchas veces. Incluso de mí mismo que es peor.
Soy experto mundial en perder tiempo como los equipos de fútbol que van ganando contra un equipo que les aprieta las tuercas y están pidiendo el final del partido al arbitro. Y hacer de esa victoria la excusa para muchas derrotas. No sé si me has entendido llegados a este punto.
Quería compartir contigo esta reflexión y mi confesión.
He sucumbido al miedo, si soy humano, a la incertidumbre, a la ansiedad, mucha, a la problemática, a desconcierto al sistema, al que dirán, a qué pensarán. Cuando alguien me decía algo para mejorar yo le daba la vuelta y cuestionaba su vida y atacaba cualquier cosa que me estaba diciendo sin caer en el significado de sus palabras y en su ayuda, muchas veces desinteresada y altruista.
He oído y me he hecho caso demasiado, a la voz de mi interior. Me hecho mucho daño. He sido y soy muy crítico conmigo mismo, espero dar lo mejor siempre sin pensar que debo dar lo q soy sea bueno o malo para otros.
He descubierto que cuando quiero soy el mejor, pero cuando me descuido soy el peor, creyendo incluso en que creo que lo estoy haciendo bien. Cuando me apetece cambio las cosas, pero cuando no me apetece, las destrozo. Cuando tengo la intención maravillo, pero también desgarro. He sido desagradecido, maleducado, insolente, creido, descuidado, desconsiderado y deshonesto. Conmigo mismo y con otras personas. No he disfrutado de cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo como siempre lo he hecho. He ido a ratos y a temporadas, excusándome sin piedad en cosas fuera de mi control. He estado más preocupado en cosas que pertenecían a la sección de “dentro de un tiempo” cosas que no puedes ni debes controlar, que de cosas que están depositadas en la implacable estantería del “ahora”.
He despertado y he me he visto solo muy lejos de casa. Tan solo que entonces vi que no lo estaba. Porque tenía el mundo para mí, miles de oportunidades, personas, momentos y la curiosidad de verme en esa situación. Rodeado de tiempo extra que he ido aglutinando, quizá demasiado, todo para mí. Me he tirado en el sofá a no hacer nada. Ignorando que de nada sirve si no puedes regalarlo a otras personas. He olvidado de donde vengo y me he puesto en un sitio que quizás no deseo. He empujado a otros a hacer lo que yo quería.
Me he olvidado de lo simple y me he creído mejor pensando que yo era más complejo, inaccesible y enigmático. Siempre he pensado que yo era mejor. Mi opinión, mi lógica. Que infeliz.
He olvidado que soy yo mismo el que crea y destruye y construye de la más mísera nada aquello que deseo.
Os pido perdón si algún día no consigo aquello que deseo en la vida, honrar a mis padres. Lo demás, siendo yo mismo, todo lo demás puede esperar. También por quererme tal y como soy siempre.
Lo mejor darse cuenta 17 años después.
Porque un día desperté y creí estar muerto. #unstoppable
