
Niebla
Pasaron varios días, mi mente era un espejo que reflejaba mi ventana; la niebla cegaba mi vista al igual que mis pensamientos. Había días en los que el cielo se despejaba, y de igual manera, me dejaba pensar con claridad. Pasaron varios días para poder entender que buscaba a alguien como tú, pero me costó aún más tiempo el darme cuenta que alguien como tú no busca a alguien como yo. Fue así que decidí dejarte ir, por mi bien, más que nada.