La normalidad salvaje o vivir sin fútbol

Toni Negri escribió en la cárcel un libro sobre Spinoza llamado La anomalía salvaje. Recientemente, hemos sabido que un funcionario español, estuvo catorce años cobrando sin trabajar. ¿Y que hizo durante este tiempo, mientras asistía a su solitario lugar de trabajo? Pues como todos, leer Spinoza, hasta hacerse un auténtico experto. Que otra cosa si no. La consolación de la filosofía, es el mejor remedio contra la soledad y el aburrimiento. Olvídense del fútbol. El fútbol no es un deporte, es una enfermedad. Lean y cúrense.

Así pues no hay mayor divertimiento, que leer filosofía. Al menos, eso parece. Y especialmente, Spinoza es el preferido por los solitarios. El filósofo Gabriel Albiac, fue Premio Nacional de Literatura, con un ensayo también sobre Spinoza, titulado La sinagoga vacía. Quien no se consuela es porqué no quiere. Especialmente con el amor, eso sí, con el amor a la sabiduría, con la filosofía. La consolación de la filosofía es un famoso libro del filosofo clásico Boecio, que viene a ejemplificar como la reflexión interior puede ser una curación para la tristeza. Sin duda, la filosofía representa un acto de onanismo singular, que bien puede apaciguar las conciencias más excitadas. Más recientemente, en Las Consolaciones de la Filosofía, del filósofo mediático inglés, Alain de Botton, ha actualizado con brillantez esta temática, pero lamentablemente, no habla de Spinoza.

A pesar de todo lo que se pueda decir a favor, la mayor consolación contemporánea es el juego del fútbol. “El fútbol se ha convertido en un consolador social”, decía Juan Manuel Lillo. Y es que las frustraciones cotidianas se subliman en las emociones del fútbol, hasta convertirse en un fenómeno predominante en la cultura social.“El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es algo mucho más serio”, afirmó Shankly. De hecho, el fútbol siempre fue un juego violento en sus orígenes. A medida, que se fue regulando, los jugadores fueron eliminando su violencia, mientras los espectadores se fueron convirtiendo en violentos, especialmente fuera del campo. La sociedad es un campo de fútbol. Por favor, no vean la final de la Eurocopa 2016, es mentalmente peligroso. Quizás más de lo que lo han sido los combates por las calles en Marsella, con una clara victoria a favor de los violentos rusos contra los ingleses.

El juego de pelota se ha practicado en todas época y culturas de diversas maneras, pero fue en Inglaterra donde encontramos los precedentes del fútbol actual. La violencia de los primeros juegos de pelota y la necesidad de que los soldados practicaran la puntería con arco, en vez de perder el tiempo jugando, llevaron a que Eduardo II de Inglaterra prohibiera acertadamente el perverso juego en 1314. Desde entonces, los juegos continuaron en forma ilegal. El así llamado fútbol de carnaval era practicado en el Reino Unido y no tenía reglas. El número de participantes por equipo era por lo general ilimitado, llegando incluso participar pueblos enteros. Prácticamente cualquier forma de trasladar el balón a la meta contraria, a veces ubicada en el pueblo rival, era válida. Eso sí, para desventaja de los equipos, no se permitía asesinar a otra persona. Aún hoy en día puede verse este “pacífico” juego en Ashbourne.

Durante los siglos XVIII y XIX los distintos colegios de pelota (o pelotas), fueron oficializando sus juegos de reglas. Las escuelas de Rugby, Marlborough y Cheltenham, desarrollaron juegos donde se permitía el uso de los pies y las manos; Shrewsbury y Winchester primaban el uso de los pies para patear y trasladar la pelota; Charterhouse disputaba sus encuentros en los claustros de los monasterios; Eton y Harrow introdujeron la disputa de encuentros en grandes terrenos al aire libre, lo cual fomentaba el lanzamiento del balón a grandes distancias utilizando los pies; Westminster (Cambridge) utilizaba un juego más rudo, donde se permitían los tackles. En 1848 varios de estos colegios se dieron cita en la Universidad de Cambridge para unificar sus códigos y crear un juego de reglas estándar: las Reglas de Cambridge, que se consideran fundacionales del fútbol moderno.

Fútbol y violencia están intrincadamente unidos desde sus orígenes. Al principio, no había diferencia entre jugadores y espectadores, y todo valía. A medida, que el juego se fue regulando y pacificando, la violencia se trasladó a los espectadores, siempre deseosos de participar en la batalla. Hoy en día la violencia del fútbol, pasa de los estadios, a las afueras de los estadios y a medida que el control policial es más férreo, las trifulcas se extienden por la ciudad entera como ocurre en la Eurocopa. Y no son gente especialmente violenta, grupúsculos o individuos especialmente peligrosos, el fútbol es violencia contenida de consumo generalizado. Nada que ver con los juegos olímpicos, originarios de la antigua Grecia, que fomentaban la paz entre los pueblos, convirtiendo la guerra y el enfrentamiento, en una sana competición deportiva. Los rusos ganadores de las luchas callejeras en la Eurocopa están muy entrenados en estas lides. En Rusia quedan directamente en los bosques, para pegarse sin arbitro, ni policía, entre los seguidores rivales. Esto es el mayor grado de violencia del fútbol, no hace falta ni ver el partido, ni ir al estadio, cada uno con su bufanda y a pegarse. Un juego de pelotas sin pelota, violencia sin juego. La auténtica esencia del fútbol en su estado puro.

Jorge Luís Borges decía que “el fútbol es popular porque la estupidez es popular”. Hace ya algunos años el actor y bufón iconoclasta Leo Bassi creó una Liga Anti-fútbol, sin demasiado éxito, pero con el noble espíritu de prohibir esta maligna enfermedad social. Aunque si no has ido a ver una obra de teatro de Bassi, deberías ir para entender su amor por el fútbol. Tuve el honor de asistir a la obra Instintos Ocultos en el que apareció caminando por las sillas y por encima de los espectadores hasta llegar al escenario. En su descarnado monólogo, lanzó agua con descaro a los asistentes e hizo al público que se tirara tartas a la cara. Y finalizó la obra haciendo salir todo el teatro a la calle, para dar un mitin desnudo, para luego desvanecerse corriendo como un loco por las calles de Barcelona. Cosa seria. Ni la Fura dels Baus en sus inicios, en los que podías participar con un mazo para destruir un coche, me impresionó tanto. Favorablemente claro. El fútbol es peligroso, por eso sólo debe ser contemplado por mentes cultivadas. Mejor con filosofía ya que consuela más que tirar un cóctel molotov. Aunque no sabría como definir a Bassi…

Si se lee a Spinoza, se puede comprobar, como ya entonces, preveía todas las pasiones futbolísticas. Así ya definió oportunamente lo que se siente al ver jugar a Messi: “la devoción es el amor hacia aquel que nos asombra” (Etica, Parte tercera, Prop. LIX, Explicación X, p248), pero lo más importante es que ya definió con claridad lo que es un hooligan:

“llamo ‘servidumbre’ a la impotencia humana para moderar y reprimir sus afectos, pues el hombre sometido a los afectos no es independiente, sino que está bajo la jurisdicción de la fortuna, cuyo poder sobre él llega hasta tal punto que a menudo se siente obligado, aún viendo que es lo mejor para él, a hacer lo que es peor”, Parte cuarta, Prefacio, p263)

Mi recomendación es que os encerréis a leer Spinoza -en latín a ser posible- mientras emiten los partidos de la Eurocopa, mientras los que hemos superado esta fase, disfrutamos de los mejores lances de la contienda, aunque La Roja esté de luto.

MANIFIESTO DE LA LIGA ANTIFÚTBOL

Madrid, 20 de febrero de 1998
 
15 de junio de 1998
 
Nuestra finalidad es desposeer al fútbol de la importancia desmesurada que tiene en nuestra cultura dando voz a la multitud de personas que no aman ese deporte. Consideramos que es peligroso para la democracia que el fútbol ocupe una posición dominante sobre la información y los poderes económicos.
 
Pensamos también que es peligroso para nuestra juventud el que crezcan en una sociedad donde los que participan en este juego son elevados a la categoría de héroes.
 
El fútbol es un juego e incluso un bellisimo juego, pero hay otros juegos y otras maneras más excitantes de expandirse. Cien mil años de desarrollo de la inteligencia humana, no pueden finalizar así.
 
Recuperemos nuestros vidas, ampliemos nuestros horizontes, rompamos las cadenas que esclavizan nuestros sueños: No al aburrimiento! , No a los hincha-pelotas! No al fútbol! Liga

Posted by Rais Busom


Originally published at blog.busom.com on August 5, 2017.

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