¿Esto es un lugar común?

¿Cómo te alejas de los lugares comunes, de la tristeza que es comenzar a escribir y saber que vas sobre lo mismo, pero por otros caminos? La devaluación de la vida alcanza las artes.

Estoy leyendo el último libro de Naief Yehya, “Las cenizas y las cosas”, y me surge esa pregunta, la que da inicio al texto. Viene a mi mente porque es una de mis obsesiones, el saber por qué se escribe o se busca la literatura si sabemos en qué estado se encuentra, o mejor dicho, como la miro yo: lánguida como un ser enfermo, como un animal agonizante que de un momento a otro lanza un alarido, se levanta, se sacude, ladra para volver a caer en ese trance de olvido y decadencia.

Leer un libro es cuestión de ánimo, de voluntad que arriesga a deteriorarse y convertirse en nada.

La lectura de un libro es también un encuentro con uno mismo y por eso los hallazgos se vuelven interesantes, porque uno va encontrando pistas, o se va vistiendo con las palabras que mejor le convengan.

Que hermosa es la literatura, pero también que irresponsable.

El paseo que más disfruto, es cuando el autor “me lleva de la mano por su texto”. ¿Esto es un lugar común?

Es momento de la tristeza.