¿Se debe tomar postura? En defensa de Avelina Yépez

Saberse participe de algo, te hace defender la causa, te hace alejarte de la crítica que podrías ejercer.

Quisiera decir que mi texto es en defensa, pero no lo sé en su totalidad. Estoy utilizando las palabras para dar un rodeo y no una explicación.

Y es que no se puede tirar con una broma, un trabajo que se sustenta en la investigación, y aunque se alimente de sobresaltos personales, no deja de tener valor.

Mi escrito viene a cuento porque hace unos días leí la primera parte de una entrada en el blog de Heriberto Yépez: “RELEER REVISTAS: LA ÍNDOLE REACCIONARIA DE PLURAL DE OCTAVIO PAZ”, donde da ejemplos de “textos específicos en que Plural buscaba educar a sus lectores a leer de modo reaccionario, oponiéndose a las corrientes de avanzada de su propio tiempo internacional y contexto nacional”. Refiriéndose específicamente al número 47 [Vol. IV, núm. 11] de Plural, de agosto de 1975, donde “PLURAL pidió a varios escritores amigos, mujeres y hombres, un comentario sobre las reuniones femeninas celebradas en nuestra ciudad”, pero “¿cuál era el contexto de esta publicación de Plural? El avance mundial del feminismo. En el plano intelectual, hacia 1975 la teoría, literatura y artes visuales feministas estaban en su puro apogeo en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica”.

Después de la lectura me dispuse a desayunar, y al regresar a Facebook el crítico literario: Guillermo Espinosa Estrada, comentó lo siguiente:

Entonces me quedé pensando por qué es tan fácil bromear.

Hasta aquí todo bien. Su entrada tuvo comentarios, todos muy atinados, pero me quedé con un sabor de boca amargo, sentía que tenía que decir algo, pero que era mejor esperar, mirar un poco de lejos para no caer en la banalidad que yo mismo estoy criticando.

Defender no es mi postura, mejor trato de planear una idea que sea el colchón que me atrapará después de los golpes que uno pueda recibir, pero en realidad encontré el texto de Yépez, un tanto estimulante, y más por el trabajo que hace, porque en realidad es su obsesión y su pasión.

Defiendo el quehacer, el trabajo que realiza, no sus conclusiones.

Es solo una idea.