La nueva Ruta de la Seda entra China y España es “One Belt, One Road”

En el año 2013, Xi Jinping anunció el comienzo del proyecto “One Belt, One Road” (OBOR) para facilitar los flujos comerciales entre Asia y Europa. Una nueva Ruta de la Seda que mejorará la conexión entre China y España. Pero no es sólo una iniciativa económica. China busca influencia geopolítica entre sus propios vecinos y sobre una Unión Europea en plena redefinición. Rajoy asistió a la cumbre que se celebró la semana pasada entre 65 países que están valorando su posible participación en este proyecto.

¿Qué es “One Belt, One Road”, la nueva Ruta de la Seda?

Este proyecto implica la creación de dos rutas comerciales, una marítima y otra terrestre, que nacen en China, recorren Asia Central y Europa, y acaban en el norte de África. Se inspira en la antigua Ruta de la Seda, muy utilizada durante la China Imperial de la dinastía Tang que llegó a suponer el 58% del PIB mundial. Pero lo importante de este plan, al menos a corto plazo, es que conlleva un plan de inversiones en infraestructuras por un importe de casi $1 billón europeos. Casi el equivalente al PIB de España en un año. Una especie de Plan Marshall para muchos países que necesitan reactivar sus economías. En Financial Times teneis un mapa interactivo con las principales actuaciones previstas.

A pesar de ese reclamo, su grado de avance es mínimo y poco se ha concretado por parte del gobierno chino. De hecho, no está claro en qué condiciones pueden participar las empresas que no sean chinas. Y parece que siempre se exige coinversión con empresas controladas por el estado chino. Un asunto fundamental para decidir si apoyar o no este proyecto.

¿Por qué no avanza?

Porque hay muchas reticencias por parte de los países “invitados” a participar en el desarrollo de esta iniciativa. Por ejemplo, Australia no quiere poner en riesgo su relación con Estados Unidos. Y aunque fue Trump quien decidió retirar a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Comercial (TTP, por sus siglas en inglés), el resto de los países participantes se resisten a que China tome el liderazgo. Entre estos países se encuentra Japón, que no está incluido como “país OBOR”, y a quien no le interesa una China tan influyente.

Otra de las razones que explican este letargo es la amenaza que supone abrir una vía que acabe siendo de sentido único. Europa compra mas de €1.000 millones al día a China en productos. Pero no logra venderles ni la mitad de ese importe. Además, las inversiones de las empresas chinas en Europa multiplican por cuatro las inversiones europeas en China. De hecho, el año pasado los europeos invertimos un 23% menos allí, sólo €8.000 millones. Prácticamente nada comparado con los €200.000 invertidos en Estados Unidos. Hasta que el gobierno chino no cambie las condiciones que faciliten la inversión e importación extranjera, no creo que haya avances.

Por último, la realidad de las inversiones que están realizando las empresas chinas en el exterior contrasta con los objetivos del OBOR. Frecuentemente se utiliza el proyecto OBOR para enmascarar la compra de otros activos que nada tienen que ver con esta iniciativa. Pero que permite eludir el control de capitales que ejerce el gobierno chino. Mucho del capital extranjero que ha llegado a Europa se dedica a la compra de activos emblemáticos, como varios equipos de fútbol.

Y a España ¿Cómo le afecta?

Como diría Rajoy, depende. Si el gobierno chino avanza en la apertura de su mercado a las empresas extranjeras, para nuestras empresas será una gran oportunidad. Esta será aún mayor si las condiciones para construir y gestionar muchas de las infraestructuras del OBOR facilitan la entrada de OHL, Acciona, Ferrovial o ACS, por ejemplo. Esta petición de apertura del mercado y la oferta de aportar la experiencia española a China es lo que Rajoy propuso en Beijing la semana pasada. Una propuesta realizada a Xi Jinping ante cerca de 30 mandatarios y representantes de 65 países.

Hasta que las propuestas chinas o españolas se concreten, por ahora sólo podemos contar con un primer proyecto OBOR en España. Se trata de la ruta ferroviaria más larga del mundo, con los 13.000 km que separan Madrid de Yiwu. Inaugurada en el 2014, funciona “a medios gas”, como casi todos los proyectos incluidos en el OBOR. Y en sentido España, ya que llegan llenos cinco veces mas trenes de los que vuelven a China. En este caso, España no es “different”.

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Originally published at rafaelramiro.com on May 19, 2017.

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