Bohemian Rhapsody

El sábado Victòria y yo fuimos al cine a ver Bohemian Rhapsody. Y esto es lo que pienso. Obviamente, si no has visto la película y te preocupan los spoilers, no leas.

Los hechos

La película es un proyecto personal de Brian May y Roger Taylor, y se nota. 10 años para conseguir hacerla. Múltiples dramas y problemas con el casting, la dirección y mil cosas más. Y ha sido un éxito. Con un presupuesto de 50 millones de dólares, la película ha recaudado 384 millones de dólares en todo el mundo, siendo el musical biográfico con mayor recaudación de todos los tiempos.

Para mí, una película sobre Queen siempre va a ser especial. Son mi grupo favorito, la música que llevo escuchando desde muy niño, la canción de aquel anuncio de Kronenbourg con una jovencísima Judith Mascó, narrado por Constantino Romero. Queen, Constantino y Judith Mascó. No sé cómo no me eché a alcohólico en 1989. Cuando Freddie murió yo tenía 15 años, y me lo tomé como cabe esperar cuando eres un adolescente y eres gilipollas (pista: sale mal). Siempre han sido un referente para mí.

A un chaval adolescente estas cosas le impactan mucho

Así que ver la película era algo que me apetecía mucho, aunque ya hace años que, a todo estreno en el cine que me interesa procuro ir con las expectativas ajustadas. Que luego pasa lo que pasa, y cuanto mayor es la superproducción, más probabilidades hay de que sea un zurullo.

Lo bueno

Sinceramente, no creo que pueda haber un casting mejor para la película. Especialmente Rami Maleki como Freddie y Gwylym Lee como Brian May. En serio, es sublime el trabajo actoral, cómo han captado los gestos, manierismos y expresión hasta el punto de, a ratos, no saber si veías al actor o al personaje real. Mirad a Brian May y Brian May más joven. Es alucinante, simplemente alucinante, ver el trabajo de los actores copiando los gestos, las expresiones faciales, cada pequeño detalle típico de cada uno de los miembros de la banda.

La música por supuesto es espectacular, y el trabajo de intentar aproximarse a la voz de Mercury es un reto que se supera más que convincentemente. Y lo mismo para el resto de actores. Son ellos, son Queen.

La película es una obra de amor, y un sentido homenaje a Freddie Mercury, y se nota. La intervención de May y Taylor como consultores buscaba el mostrar un Mercury más humano, más frágil, no sólo el divo extraordinario que fue. La interpretación de Maleki brilla aquí espectacularmente, y transmite emotividad y autenticidad. Estoy convencido de que ganará un Oscar, y lo merecerá. Las subidas y bajadas de alguien que, como diría mi amigo Recuenco, tiene que intentar no ser aplastado por el peso del armiño se plasman con delicadeza y sensibilidad. Quizá sensibilidad es una palabra que saldrá mucho aquí.

La primera parte, sobre los inicios de la banda, y especialmente la grabación de A Night of the Opera, funciona como un reloj suizo (aunque cómo se formó la banda es un invento, ver más abajo). La grabación de Bohemian Rhapsody es quizá la escena más potente que he visto en mi vida sobre lo que supone parir una obra maestra. Añade a esto la ironía y el guiño al público de Mike Myers haciendo de manager de Queen en EMI Records (aunque el personaje de Ray Foster es ficticio, en realidad hubo un manager al que Queen le dedican la primera canción del disco, Death on Two Legs, donde lo ponen A CAER DE UN BURRO), y diciendo que nadie en la vida pondría en la radio una pista de 6 minutos. Mike Myers, para el que no lo sepa, interpretaba a Wayne en El Mundo de Wayne, donde protagoniza la escena más icónica de la historia del cine donde aparezca Bohemian Rhapsody.

Una escena para la posteridad

El otro momento culminante en la película es la intervención de Queen en el masivo concierto Live Aid, uno de los mayores eventos de la historia del rock donde, así de claro, empecé a llorar cuando empieza la actuación y no dejé de llorar hasta que acabó esa parte, y la película con ella. Una magnífica escena, brillante e intensa.

Hay mucho bueno en esta película. Disfruté de verla, y querré volver a hacerlo.

Lo malo

Lo malo de esta película no es, en realidad, propio de la película. Es lo malo de este género en el que se inscribe la película. Es lo malo que tienen los biopics. Bohemian Rhapsody, sus fallos, no son un ejemplo de algo que, inesperadamente, sale mal, sino un ejemplo de lo que deberíamos esperar que salga mal en una producción de este género, porque lo cierto es que lo malo de la película es precisamente las partes en las que se adhiere a la plantilla del género. Es el tratar de encajar algo como Queen en un molde lo que, al final, lo rompe un poco bastante.

Y de nuevo, no es una mala película, y menos aún para los estándares de su género. No es la abominación de Una mente maravillosa, o la basura que era Descifrando Enigma, sobre la vida de Alan Turing. No lo es. No tiene un solo fallo que no sea el tipo de omisión que suelen cometer estas películas, desde el modificar la relación de Freddie con Mary Austin o Jim Hutton hasta convertirla en un cliché de género (en vez de la relación tan bonita que fue), hasta falsear en qué momento Freddie fue diagnosticado de SIDA y la progresión de su enfermedad, o el comerse un tercio (¡un tercio!) de la carrera musical de Queen después del Live Aid. Claro, aquí las omisiones son más flagrantes porque, al contrario que en otros biopics, el protagonista y su vida son más conocidos.

Para empezar, la disolución de la banda cuando Freddie va a grabar en solitario es, pura y simplemente, un invento. Queen nunca se disolvió, con lo que su actuación en Live Aid no fue una reunión. Esta es la clase de mierda que se ve con mirar Wikipedia, pero había que meter una historia de caída y redención del protagonista, porque es lo que el género demanda.

Y aquí entra otra de las cagadas más brutales de la película: el estilo de vida disoluto no era para nada exclusivo de Freddie. Toda la banda llevaba la vida de estrellas del rock, hasta el punto de que John Deacon sufrió un auténtico colapso, Brian May pilló hepatitis (y por cierto, eso le costó su primer matrimonio, que tampoco sale), y mil cosas más. Los 80 fueron una época brutal para toda la banda, y me parece mal el poner a Freddie como el espíritu atormentado al que el resto de la banda ha de ayudar. Este es Brian May:

“It was very excessive [the style of life]. I think the excess leaked out from the music into life and became a need. Queen was a wonderful vehicle and a wonderful, magical combination, but I think it came close to destroying us all. [We] were the biggest thing in the world for a moment in time and everything that goes with that really messes up your mind somehow. We’ve all suffered. Freddie, obviously, went completely AWOL, which is why he got that terrible disease. He was utterly out of control for a while. In a way, all of us were out of control and […] it screwed us up.”
— Brian May on the most turbulent period in the band during the early 1980s.[88]

Esto se sabe con mirar la Wikipedia.

Todos los miembros de Queen sacaron discos en solitario, y nadie se volvió majara con eso. Todos ellos. De hecho, Roger Taylor, el batería, fue el primero en hacerlo, en 1981 y 1984, antes que Freddie. Brian May tenía OTRO GRUPO APARTE llamado The Starfleet Project (porque es un dios y es trekkie) con el que sacó un disco en 1983. Claro, no son tan conocidos como el trabajo de Queen. Pero la cosa es, el grupo no se dividió por ello. Se llevaban bien, y no pasaba nada. Es más: acababan de grabar un disco juntos 8 semanas antes del concierto.

¿Por qué no mencionar que la canción Under Pressure se grabó espontáneamente, literalmente porque David Bowie se pasó a saludar por el estudio? Quizá fue, lógicamente, un tema de derechos de imagen y tal, pero no lo sé. Habría sido algo fantástico, algo que ilustrara el tipo de genio que eran los Queen, pero claro, había que gastar metraje (figuradamente) en inventarse una disolución, una caída y una redención del héroe, y una relación chico — conoce — a — chica que son las que tiene que tener todo biopic. Y eso ni siquiera se hace bien, por lo que comentaré luego.

El nacimiento de Queen es un invento. Freddie vivía con ellos, porque era amigo personal del cantante de Smile. Y de hecho, se hartaron de escucharle cantar antes de aceptarle en el grupo. Freddie no era un tímido fan que se acercó a la banda. Los conocía muy bien, y eso hizo que cuando el cantante de Smile deja el grupo Freddie esté allí. Es más, Freddie y Brian May conocieron a Mary Austin a la vez, y Brian May salió con ella primero. Pero Freddie veía que aquello no iba muy en serio, y le preguntó a Brian May si él podía intentar salir con Mary, y May aceptó. O sea, que Freddie fue súper legal en eso, pero de nuevo, no encaha con el cliché.

Así mismo, pasaron múltiples bajistas por la banda hasta que encontraron a Deacon.

Tampoco se menciona que Queen inventó el vídeoclip. Que el vídeoclip de Bohemian Rhapsody fue el que hizo que la gente dijera “de ahora en adelante, los vídeos son parte de la música.” Quieres mostrar lo absolutamente definitoria que es Queen, y no muestras eso.

La mejor canción de la puta vida

Jim Hutton no fue un camarero. Era un peluquero de un hotel al que Freddie conoció en un club. Y, en efecto, tuvieron una relación maravillosa hasta el final, después del Live Aid, eso está bien. Hutton cuidó y ayudó a Freddie siempre. Y no se refleja en la película, porque la película no llega hasta el final. Todo es demasiado apresurado.

Así mismo, el montaje de la película da la sensación de que pasó el Live Aid, y Freddie se bajó del escenario y se cayó muerto y no hizo nada más con su vida. Y eso es falso, muy falso. Para empezar, a continuación hicieron su gira más legendaria, que culminó en el mítico concierto de Wembley de 1986, donde Freddie estuvo más en estado de gracia que nunca… sobre todo porque entonces no sabía que tenía SIDA. Cuando Freddie se preparaba para el concierto el problema no era el SIDA, el problema eran nódulos en las cuerdas vocales porque trabajaba mucho, y ya está. El diagnóstico llegó en 1987, mucho después de lo que dice la película. Y no se lo dijo a la banda, sólo lo sabía… Mary Austin, que estuvo con él hasta el final, y acabó por convertirse en heredera de la mitad de su fortuna (de hecho, vive en la mansión que Freddie le legó), fue la encargada de disponer de sus cenizas (nadie sabe aún dónde están). Es más, tampoco se casó hasta después de morir Freddie. Otro invento que no aporta nada a un personaje que es más plano que un azulejo.

Después del Live Aid en Wembley Queen, sacó otros discos míticos como el A Kind of Magic (¿la BSO de Los Inmortales le suena a alguien?), y The Miracle. En este segundo trabajo, Freddie ya tenía el diagnóstico y su aspecto ya era más preocupante. Y por último, a contrarreloj, sacaron el otro mejor disco de su vida junto con el A Night at the Opera. Parieron el Innuendo, la despedida de un Mercury que sabía que le quedaba muy poco.

En ese último disco la banda echó el resto. Freddie cantaba hasta no poder más, y entonces seguía. Día tras día. Imaginad el dramatismo que hubiera sido tener eso en la película, ver a Freddie sacando fuerzas de donde no hay. Imaginad a Rami Maleki cantando la estrofa de The Show Must Go On, que el cierre de la película hubiera sido esa canción.

My soul is painted like the wings of butterflies
Fairy tales of yesterday, will grow but never die
I can fly, my friends!
¿Quién más podría despedirse de una manera así?

Al final, la queja que tengo es que la realidad ha sido, desde el punto de vista dramático, muy superior a lo que el género del biopic y su plantilla nos podían ofrecer. La última parte de la vida de Freddie se la comen, así porque sí, porque hay que favorecer los clichés. No es justo, y hace la película mucho más floja, mucho menos potente.

Y claro, la película es tan buena en ciertos aspectos que no se entiende por qué estas omisiones y estas modificaciones. Es evidente que los actores estaban a la altura. Es evidente que, si lo hubieran hecho, habría salido bien. La película es mucho, mucho más pobre por todo ello.

La conclusión.

¿Recomendaría a alguien ver esta película? Sí, sin duda alguna. ¿Volvería a verla en el cine? Sí, en cuanto haya ocasión.

¿Es esta película perfecta? No, ni siquiera es todo lo que podría haber sido con los mismos medios y el mismo equipo. Muy lejos de ello. Y no lo es, por las mismas cosas que cualquier otro biopic. Por adherirse a las convenciones de un género que están, así de claro, mal hechas, y por apresurarlo todo para meter toda la historia antes del Live Aid, incluso las cosas que ocurrieron después.

Es normal que muchos se sientan emocionados con la película. Yo me emocioné y mucho. Por eso, mi opinión es positiva en conjunto. Pero no puedo dejar de pensar en cuánto más potente y dramática habría sido de haberse hecho las cosas de otro modo, algo que estaba perfectamente al alcance del equipo.