WE SHOULD ALL BE FEMINIST

Me sorprendo a mí misma a punto de romper el impoluto blanco que prosigue el título de esta página con la frase de un hombre.

(Blanco sobre blanco)

Un hombre blanco, occidental y aristócrata. Reconocido, culto e influyente. Un hombre privilegiado. Un hombre con voz. Un (n)hombre en la Historia. Un hombre.

León Tolstoi dijo una vez: “Vivir en contradicción con la razón propia es el estado moral más intolerable”. O, al menos, eso registra Wikiquotes.

“Sin fuente no existe la referencia”. Ah no, que eso solo se aplicaba al periodismo. Bueno, da igual, demasiado tarde: ahora ya soy solo pura contradicción.

De repente pienso en más hombres. Hombres blancos, occidentales y poderosos. Reconocidos, cultos e influyentes. Hombres con voz. (N)hombres en la Historia. Hombres que, como Tolstoi, también escribieron. Me pregunto cuántos de ellos quebraron la impoluta página en blanco con una cita de una mujer. Con una mención. Cuántos aludieron a una mujer como una criatura frágil, confusa, enigmática. Contradictoria. Histérica.

Las definieron. Nos definieron. Nos definen. ¿Nos definimos?

Y entonces ¿Por qué me molesta tanto que hoy todos hablen de feminismo? ¿Por qué me molesta tanto que todas hablemos de feminismo? ¿Por qué no soporto que el feminismo haya salido los libros para tomar las redes sociales? “9 actrices de Hollywood que se declaran feministas” “9 ilustraciones feministas” “Averigua qué tipo de feminista eres” “Si te gustan estas 10 películas eres una verdadera feminista”.

¿Por qué me molesta que el feminismo esté de moda? Porque la moda es veloz y cambiante, como apuntó Simmel. Voluble y arbitraria como constató Lotman. Pero espera que todo esto ya lo había sugerido antes Leopardi. Otra vez hombres. Ok, lo tengo: porque “todo lo que es moda pasa de moda”, declaró Coco Chanel. ¿Si siguiese todavía viva habría diseñado una camiseta feminista? No. Sí. Quizás. ¿Por qué no? “WE SHOULD ALL BE FEMINIST”, incluso Dior: el maestro en cosificar los cuerpos femeninos. Pero ahora han puesto al frente de la casa a la primera mujer en 70 años. Entonces veo a todas esas modelos haciendo el carrusel. Altas, delgadas, esbeltas como las astas que sirven de sostén a las pancartas en las manifestaciones. The times, they are a chagin’. Mierda, Bob Dylan.

Camisetas de 500 euros. Se la pone Chiara Ferragni. Se viste con ella Rihanna. La llevan las “9 actrices de Hollywood que se declaran feministas”. El feminismo es un producto para las élites. Pero no os preocupéis: “GRL POWER” en H&M, “Femme Forever” en Topshop, “GIRLS LEAD THE WORLD” por Bershka. “Everybody should be feminist” se la juega Stradivarius. Inditex, siempre al límite. Feminismo low cost.

Un momento, espera, ¿Quién era Chimamanda Ngozi Adichie? Mujer, negra, africana. Ah, ella también escribe. ¿Tiene voz? No sé, probablemente, pero Emma Watson reparte libros feministas por el metro de Londres. Claro “#YotambiénsoyEmmaWatson”. No es un libro, es una revista. De su portada emergen, divinas, como las “Tres Gracias”, las protagonistas del nuevo número de Vanity Fair. No son Emma. Son Ingrid, Michelle y Miriam. Talentosas, trabajadoras e independientes. Hasta donde me consta también son reivindicativas actrices españolas. Y sí, también hermosas. Y sí, afortunadamente ellas tienen voz. Pero ¿Por qué la edición coloca la palabra feminismo en letra pequeña?

Olvida las revistas de moda. Olvida la moda. Ahora busca en la prensa de verdad. En un suplemento de El País se publica una noticia en la que Scarlett Johanson hace un alegato a favor de la mujer, la mujer delante y no detrás de ningún hombre, a propósito de las políticas de la era Trump y la posición de Ivanka en estas mismas. El titular reza: “Scarlett Johansson llama cobarde a Ivanka Trump”. Scarlett no es feminista. Scarlett ofende a otras mujeres. Las mujeres, nos ofendemos. Además de contradictorias nos criticamos. Somos perversas.

¿Ahora sí? ¿Ahora no?

¿Cuándo sí? ¿Cuándo no? ¿Quién lo define? ¿Quién nos define?

¿Por qué ahora me molesta que no se hable de feminismo?

Otra vez, contradictoria. No lo soporto. No lo puedo tolerar. No lo podemos tolerar. Es inmoral. Venga, busca otro slogan:

WE MUST ALL BE FEMINIST