BIENVENIDO 2018

Hay pocas cosas que me intimidan más que una página en blanco. No sé de qué escribir este primer blog post del 2018, así que estoy esperando a que la Medalla en mi mano y mi playlist de Café Tacuba hagan algún tipo de magia y le den algo de inspiración a estos dedos vagos. Podría escribir de mis mejores momentos del 2017- la grabación de mi nuevo disco, mis visitas a México, las noches largas con mi banda, mis caminatas por South Beach con mis cookies o los besos que por ahí me di con uno que otro galán. Podría también hablar de lo triste, lo terrible, lo malo- del huracán María, del temblor en México, del presidente Trump, del tiroteo en Las Vegas, de la vez que un chico me invitó a salir y me quedé esperándolo maquillada y nunca me llamó o de cuando llegué a casa de una fiesta y encontré a una cucaracha esperándome en mi cama. (Lo tomé como un símbolo de mi vida amorosa, pero esa conversación la dejamos para otro día.) El 2017 me dejó con mucho que agradecer y mucho que temer. Tuvo sus altos my altos y sus mega bajos. Fue uno de esos años que queda grabado para siempre en nuestra memoria colectiva. Por lo menos yo puedo decir que nunca lo olvidaré.

Acabo de aterrizar en Puerto Rico hace unas horas. Es la primera vez que vengo a la isla desde el huracán María y desde el avión vi cientos de casas con toldos azules cubriéndoles los techos. Los efectos de María se ven por todas partes- las calles sin rótulos, los semáforos sin luces, los árboles caídos, las casas oscuras y destruidas y sobre todo, la gente marcada, contando sus historias del huracán una y otra vez, historias que están locos por olvidar. Me queda claro que mi isla ya no es la misma. Me queda claro que yo ya no soy la misma. Para bien o para mal, el 2017 nos cambió. Me siento afortunada de poder decir que los míos y yo estamos bien, pero sé que hay muchos no lo están. Sé que hay muchos que siguen viviendo una pesadilla. A todas esas personas les quiero mandar un abrazo virtual y la promesa de que no los olvidamos nunca, de que estamos aquí para ayudar.

Puerto Rico después de María. (Image from: Getty Images)

Lo interesante del 2017 es que cuando el mundo parecía estarse acabando, cuando lo único que se escuchaban eran malas noticias, nuestra humanidad brilló como nunca. En México, salieron todos a la calle a ayudar a rescatar personas de los edificios caídos. Los puertorriqueños en todas partes del mundo se unieron para enviar ayuda después del huracán y en la isla, los vecinos se dieron la mano, compartieron comida, agua y luz y salieron con palas y machetes para reconstruir sus barrios. A cada imbecilidad que se le ocurrió al presidente Trump, le respondimos con protestas. El pueblo venezolano demostró ser uno de los más valientes y fuertes del mundo, luchando por sus derechos bajo circunstancias aterradoras y en Miami, sus compatriotas marcharon en solidaridad. En Barcelona, en Las Vegas, en Texas, en California, probamos que, como dijo John Donne, “no man is an island”. Demostramos que somos capaces de sentir empatía y de dar sin pedir nada a cambio. Cuando pasó María, no sólo se preocuparon mis amigos y mis colegas, me escribieron compañeros de la universidad, músicos de giras pasadas, ex-amigos, ex-novios, familiares lejanos, panas virtuales y hasta desconocidos. Recuerdo que poco después del huracán, estaba esperando un Uber afuera del supermercado y pasó un señor que va a mi estudio de yoga. No es alguien con quien comparto ni hablo demasiado, pero él dejó su carro en el medio de la calle, se bajó y corrió a darme un abrazo. Un abrazo que yo necesitaba urgentemente.

Voluntarios ayudando en México después del terremoto. (Image from The Sun)

Dentro de todo lo malo, el 2017 confirmó mi sospecha de que la gente sí es buena y que aunque a veces no lo parezca, el mundo está más lleno de amor que de odio. Ya no somos los mismos de antes. El 2017 nos sembró nuevos temores, pero creo que también nos dio algo en que creer- nos demostró una y otra vez que unidos somos más fuertes. Despedimos este año con heridas abiertas pero también con una colección de victorias. A ver 2018, ¿qué te traes? Ya sabemos que podemos con lo que sea.

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