LA INTOLERANCIA

Soy una chica “peace and love”, el ejemplo de la tolerancia…. al menos eso pensaba, hasta hoy.

Se acercan las elecciones y el mundo está al revés. Cada noticia es más increíble que la anterior y andamos con la moral baja y la guardia alta. Entre tanto caos, tantas conversaciones desagradables, tantos debates ridículos, siento que me va a explotar la cabeza. ¡YA¡ ¡SUFICIENTE!

Estoy cansada de sentirme ofendida y avergonzada por lo que dicen nuestros políticos. Soy mujer y soy latina y me hierve la sangre saber que hay quienes quieren armar una pared en la frontera y después salir de paso y cerrar Planned Parenthood. Soy una intolerante. Soy intolerante ante el odio y la discriminación. Quisiera no serlo. Quisiera que no me importara. Pero ya no puedo dejar de sentirme así.

No se trata de que todo el mundo piense lo mismo que yo, sólo creo que hay temas indiscutibles. Entre ellos la igualdad del sueldo para la mujer, los derechos para la comunidad LGBT, la importancia del movimiento #BlackLivesMatter y la necesidad urgente de controlar la venta de armas. Desde mi punto de vista, cuando se trata de esos temas, hay sólo un punto de vista. En esos casos, soy la intolerancia hecha carne y hueso.

Es increíble. Me he convertido en todo lo que siempre he criticado- ciega en mis creencias. Por ejemplo, si me vas a tratar de convencer que los gays no deberían poder casarse, no me interesa escucharte. No me cuentes de tu nueva pistola y en serio, si te tiras un “n-bomb”, no te vuelvo a hablar. Ve con tus comentarios asquerosos a otro lado, porque yo NO PUEDO BREGAR.

Parte de mí dice: reservo mi derecho a la intolerancia. La otra parte dice: eso mismo piensan los locos del KKK. Lo que sí les puedo asegurar es que mi intolerancia nace del amor y viene con sólo las mejores intenciones. Mi único deseo es que seamos mejores de lo que somos.

Soy intolerante ante el odio, ante el racismo, ante la homophobia, ante la misoginia, ante las balas. No quiero ver más “mass shootings” en escuelas, ni más candidatos presidenciales usando la frase “grab her by the pussy”. No escribí esto para sugerir que el odio se combate con más odio, ni para creerme superior a nadie. Lo único que estoy diciendo es que se acercan las elecciones y el estado actual de nuestra sociedad es alarmante. Elijamos líderes que unan nuestras comunidades, que rompan estereotipos y que crean en la igualdad y en la paz. Seamos intolerantes ante el odio, porque al final del día, el odio es sólo un paso para atrás.