LA PERSONA QUE NO ERES

By: Sherif Arafa

Siempre he sido la primera en achacarle todos mis problemas amorosos al retraso emocional del género opuesto, pero últimamente me he dado cuenta que yo también tengo la culpa. Han habido situaciones en las que yo soy la que me enredo, yo soy la que me engaño. Tengo una imaginación muy viva. Esa creatividad que uso para escribir canciones también me sirve para crear películas en mi cabeza. En mi mente, soy la protagonista de una comedia romántica de Hollywood, esperando a un galán (alto, guapo y perfecto como Ryan Gosling) que venga a salvarme de mi soltería aguda. Le monto una historia de amor eterno a cualquier situación. Es decir, si me dan tan sólo media pulgada de lana, yo soy capaz de tejer diez cobijas.

El amor nos embrutece. Nos hace ignorar todas las señales. Nos da la sensación de que somos invencibles, de que podemos saltar sin pensar y no golpearnos. Todo esto porque existe esa promesa: “no voy a dejarte ir”. El problema es que sí. Sí vas a dejarme ir. Cuando pensamos con el corazón y dejamos a la mente cogiendo polvo, no razonamos, no vemos lo que tenemos justo al frente, negamos que hay algo que no funciona. Los locos enamorados vamos en un avión al que se le están cayendo las alas y se le apaga el motor, pero no nos damos cuenta porque seguimos embobados, escribiendo versos y haciendo el amor, mientras la cabina pierde presión y la nave se dirige trágicamente hacia el suelo. No me mal entiendan, no todas las relaciones terminan así. Estoy hablando de mi caso, que es uno muy particular, porque soy una romántica perdida y no me enamoro de realidades, me enamoro de fantasías.

Yo cuando me enamoro, le achaco al man mil cualidades que no tiene- “es bien sentimental”, “me entiende como más nadie”, “es super honesto”, “me quiere sólo a mí”, “lo tiene gigante” y “vamos a estar juntos para siempre”. Lo adorno como un árbol de Navidad- con lucecitas, globos de colores y una estrella resplandeciente para que se vea más lindo de lo realmente es. Soy tan experta que me creo mi propia mentira. Entonces, termino enamorada de una persona que no existe, de alguien que me inventé, de una versión mejorada de un tipo que en verdad, no es tan chévere.

El problema con todo esto es que las fantasías no son sostenibles. Los cuentos de hada al final, son sólo cuentos. A la hora de la verdad, cuando la cosa se pone fea, sale el monstruo y no hay jaula que lo aguante ni adorno que lo disfrace. Tratar de tapar el sol con la mano está bien, pero después de un rato, te quemas los dedos. Cuando trepas a alguien en un pedestal, cae desde más alto, cae más duro, la decepción es más profunda. Me tomó mucho darme cuenta que me enamoré de la persona que no eres, la que tal vez podrías ser. Pero lo entendí justo a tiempo y hoy soy una chica nueva. ¿Porqué? Porque me quité mis tacones y corrí.

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Les quería contar de que se trata mi nuevo sencillo #LaPersonaQueNoEres y espero que lo disfruten. Pueden escuchar la canción en todas las plataformas digitales: https://SML.lnk.to/LPQNE