LOS SIMPSONS Y TODO LO QUE ESTÁ MAL EN EL MUNDO

Los Simpson se convirtieron en una mierda pero, increíblemente, al hacerlo evidencian que TODO lo que está mal en el mundo. No hace falta explicar que las primeras 10 temporadas son las únicas que valen la pena ni ponerse muy nerds buscando errores de continuidad y chistes repetidos (¡que abundan!). El hecho de haber alcanzado la temporada n°27 los convierte en todo aquello que denunciaban en las primeras 5. Pero ¿Por qué?

Sin decirlo explícitamente, excepto por Lisa, la mayoría de los personajes originales representan el rol de algún actor social mucho más allá de su individualidad: medios, política, religión, corporaciones, medicina, educación, la cultura alcohólica, la familia disfuncional americana, etc. Ustedes hagan las conexiones. Por otro lado aportan un caudal de divulgación de conocimiento tan bien disfrazada como entretenimiento que debería sacudirle el piso al mundo de la pedagogía. Tal vez no me creas pero si te clavaste un par de sábados mirando telefé te llegaron referencias educativas de todo tipo. No me voy a poner a recolectar datos porque son las 11 de la noche pero tené en cuenta que, solo en argentina, hay al menos dos libros escritos recolectando referencias científicas en el programa. A eso sumale sitios web dedicados a identificar las referencias a pinturas, las representaciones de fotos históricas y, lo mejor de todo, parodias de películas y libros (Un ejemplo). Hubo épocas de gloria en las que se parodiaba a Orson Welles, Stanley Kubrick, Stephen King y Ray Bradbury. Después de eso pasamos a invitar a Lady Gaga y en la última temporada, directamente, a repetir obscenamente los argumentos de las primeras 10(es en serio, fíjense). Pero no lo hacen sólo porque se engolosinaron con la guita, ni porque los boludos de 30 años de edad lo seguimos mirando, lo hacen por una sencilla razón: hay que llenar un vacío. No sólo un vacío en el propio espacio del programa que no para de renovar contrato con Fox, a pesar de darle con un caño constantemente, sino un vacío que nadie puede llenar. Nadie logró hacer algo superador en los últimos 27 años, ni siquiera Matt Groening. Entonces ¿Cuál es el último recurso de una de las premisas televisivas más subversivas al orden social y comercial establecido de los últimos 30 años para seguir denunciando el vacío existencial en que vivimos? Se vuelve una mierda imposible de mirar. Si sos un nostálgico de los viejos tiempos, como yo ¿No podríamos decir que esa teoría los redime? ¿No te alivia un poco? A mi sí.

Más allá de mi obsesión con el tema anterior, el punto es que la experiencia de Los Simpson puede extrapolarse a otros ámbitos como, por ejemplo, el rock. Casi todas las bandas legendarias, del 70 para acá, siguen en pie o están volviendo. Repito, no es solo por la guita, es porque nadie las desplazó. El hecho de que Roger Waters siga saliendo de gira con The Wall no es solo testimonio de la obra genial que creó (Por cierto: Pink Floyd mató al rock y Piazzolla al tango, sépanlo), es porque a nadie se le cayó una idea desde entonces. Cuando Angus Young, que está para el geriátrico, aparece vestido de colegial tocando la guitarra al lado de un Axel Rose gordo que canta sentado en una silla de oficina: ¡No es un notición! ¡No está bueno! Hubo que mezclar una banda de hace 40 años atrás con el cantante de otra de 30 años atrás porque no teníamos con que mierda llenar la grilla del festival. El rock está muerto, admítanlo.

Para completar, el cine está viviendo un buen pasar con películas de 3:40hs. Donde el noventa por ciento del trabajo se hace en postproducción y los papeles están reservados para gente hermosa que hace picos de popularidad a los 22 años y 5 años después se suman al famoso Club de los 27 con gente de talento inmensamente mayor al suyo.

Hace poco me encontré casualmente con el concepto de Fan Service. Se trata de un término originalmente acuñado en el ambiente del Animé y que luego se expandió a otros mundos. Básicamente significa: demagogia para con la audiencia. Hacer cualquier cosa para mantener al público aullando, tragando publicidades y PNT(1) sin darse cuenta por el estado de euforia que les provocan 25 estrellas de Hollywood haciendo el ridículo en menos de dos metros cuadrados. El haber descubierto ese término me permitió completar este artículo que hace meses no sabía como terminar.

¿Cuál es el problema con el Fan Service? ¿Acaso es tan malo? La respuesta es sí y no. No se trata de nada nuevo, siempre existió y va a existir ¿Alguien recuerda las aperturas de CQC(*) en la época de Pergolini? Pasaron de una edición ingeniosa a un corto de acción que se comía varios minutos de programa, en el correr de pocas temporadas, porque el público las recibía bien. Pero todo se trataba de la expectativa que generaba la primera emisión. Al poco tiempo se resumían y ya. El contenido del programa pasaba a ser la prioridad ¿Y la Llama que llama? Sacaron la publicidad del aire porque los personajes eran tan populares que ya nadie recordaba el producto que vendían (¿Recuerdan cuál era?). De nuevo, el objetivo principal primó sobre la demagogia.

¿Pero por que eso ya no pasa? ¿Por qué se volvió tan difícil encontrar contenido de calidad? El Fan Service se comió todo intento de contar una historia reflexiva, enviar un mensaje, denunciar injusticias. La cantidad se comió a la calidad y entramos en la era de las franquicias. Las películas tienen secuelas infinitas, las series continúan indefinidamente, nos hicimos amigos de términos como Spin-off, Universo expandido, Precuela, etc. Todo en detrimento de la calidad.

Se me ocurren dos ideas que pueden ir de la mano. La primera es el impacto que la difusión de la tecnología tuvo sobre los creadores de contenidos. En términos relativos, pasaron muy pocos años desde la época en que una familia de cuatro se peleaba por usar la máquina de escritorio con conexión ADSL de 512k a la actualidad en la que todos tenemos al menos un artefacto personal con pantalla y acceso a internet. El resto se deduce por lógica.

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No existe tiempo suficiente en el universo para producir contenido de calidad que alcance a satisfacer la sed de información de millones de dispositivos conectados las 24 horas del día. Afortunadamente para los dueños del mundo la solución para este problema es sencilla: Fan service y contenido vacío. Ya sea juntando a las 5 estrellas Pop del momento para cantar la misma canción o un talk show de dos horas basado en el análisis de tweets y notas de audio de whatsapp de la farándula, el poco contenido existente se estira como chicle y todo pasa desapercibido. Esto nos lleva a la segunda idea.

Los avances en la conectividad y la multiplicidad de plataformas también dieron nacimiento al contenido On Demand. En pocas palabras: cada uno de nosotros tenemos un dispositivo personal con el cual accedemos a contenido absolutamente personalizado ¿Nunca se preguntaron por qué en los 70 se podía ver “2001 Odisea en el espacio” en los cines y ya no? ¿Por qué en los 90 Fox pasaba “La naranja mecánica”, “El fantasma del Paraíso”, “Brazil” y hoy no transmiten nada más sofisticado que “Madagascar 3”? Porque ya no hace falta. Los canales de televisión saben que aquel que busque cine independiente lo va a buscar On Demand y se remiten a pasar lo que más rating genere. Y lo peor de todo es que esta dinámica modela a los creadores de contenido. Quienes trabajen para el mainstream(2) saben que conquistaron definitivamente la televisión y abusan del Fan Service para maximizar beneficios. Y quienes realizan producciones independientes saben que ya no tienen que meter esa cuota de cine pochoclero que necesitaban obligatoriamente para que alguien publicara su obra. Esto nos lleva a un ambiente indie(3) que se siente libre de hacer todo lo opuesto del mainstream por el solo hecho de diferenciarse. Por ejemplo: un plano secuencia de 15 minutos que muestra cada detalle de la protagonista desayunando, desde que abre la alacena hasta que limpia la última miga. Esto es porque, según el cine independiente, parece que todos somos idiotas y no sabemos desayunar.

En fin, me fui por las ramas. A Los Simpson los reemplazó el programa de Rozín y yo no encuentro nada bueno para mirar. Sólo les pido un favor a quienes hayan crecido a la par mía. Nunca nos olvidemos del laburo que costaba hacer algo que se viera bien, que sonara bien y que tuviera un mensaje profundo en la era de lo analógico. Eso implicaba compromiso, constancia y sacrificio. En una época en la que todo era más difícil, la vida era más simple. En algo le estamos errando.

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1: P.N.T.: Publicidad no tradicional.

2: Mainstream: Término que se utiliza para designar los pensamientos, gustos o preferencias predominantes en un momento determinado en una sociedad. Toma relevancia en los estudios mediáticos actuales al reflejar los efectos de los medios de comunicación de masas del siglo XX sobre la sociedad contemporánea.(Wikipedia).

3: Indie: es un término inglés que significa independiente o independencia y puede referirse a: Mùsica, cine, etc..(Wikipedia).

*: La presentación de CQC de 1997 dura 3:34 min. , la de 1998 dura 6:18 min. , la de 1999 dura 17:00 min.