Psicología de la vida diaria: Sobre felicidad e infelicidad


La lectura de un interesante artículo que hace referencia a una publicación de Harvard Business Review (HBR) denominada “Manual para ser Infeliz”, al parecer escrito por Tal Ben-Shahar, el famoso gurú de la felicidad, me hizo recordar la reciente conversación con una persona que estoy asesorando.

En la conversación, mi asesorado que la estaba pasando muy mal, se lamentaba por cómo le iba bien (económicamente hablando) a mucha gente que no tenía tanta preparación como él; un tipo muy inteligente y “muy leído”, como dicen en mi país.

Uno de los requisitos para ser infeliz según la HBR era precisamente “compara tu vida con la de otros”. Efectivamente, nuestros esquemas cognitivos y la situación psicológica que atravesamos en muchas ocasiones nos inducen a pensar este tipo de cosas sin tener en cuenta que cada persona es una complejidad existencial en la que confluyen una serie de situaciones como experiencias, actitudes, disponibilidad de recursos, etc que influyen poderosamente en cómo percibimos la realidad.

Esto lo saben muy bien los psicólogos cognitivos, quienes solo confirmaron mediante investigaciones el viejo adagio que dice “somos lo que vemos”. Es decir, en muy pocas ocasiones vemos la realidad tal como es; por lo general, lo hacemos a través de complejos esquemas cognitivos que distorsionan nuestra percepción. Ese es el motivo por el cual muchas personas responden de distinto modo a cada una de las circunstancias que nos rodean. Lo interesante es que este aspecto, llevado al extremo, puede convertir la vida en una experiencia sumamente agradable o una permanente tortura para uno mismo o quienes nos rodean.

Mas adelante profundizaremos sobre este interesante aspecto que nos lleva a entender por qué somos como somos y porque reaccionamos como lo hacemos.

“Lo que necesitamos no es vivir sin tensiones, sino la fortaleza para alcanzar las metas situadas al otro lado de ellas. Lo que necesitamos no es librarnos de las dificultades a toda costa, sino encontrar un significado propio a la vida que nos merezca la pena”. Viktor Frankl.

Hasta la vista.