Entrevista a José Pablo Ferrándiz, vicepresidente e investigador principal en Metroscopia

“Las encuestas electorales no predicen resultados, lo que hacen es estimar tendencias”

En 1986 Demoscopia es fundada por José Juan Toharia y Rafael López Pintor. Es uno de los primeros institutos demoscópicos que se vincula a un medio de comunicación, El País.

Tras distintas etapas, Metroscopia –heredera de la primera Demoscopia- empieza a colaborar regularmente desde 2008 con el diario El País, para el que realiza un barómetro de Clima Social de periodicidad mensual, estudios preelectorales y sondeos flash sobre cuestiones coyunturales.

Las elecciones europeas de 2014 suponen un punto de inflexión. ¿Cómo han cambiado las encuestas electorales desde 2008 hasta las elecciones de 2014?

A partir del 12 de mayo 2010, que es cuando toma las medidas “anticrisis” José Luis Rodríguez Zapatero, el electorado del PSOE cae y no se vuelve a recuperar. Son los “huérfanos” del PSOE que pasan a la abstención.

Hay en torno a 1.200.000–1.500.000 votantes que en las elecciones de 2011 optan por votar al Partido Popular.

Estos mismos “huérfanos” los va a tener también el Partido Popular a los dos años de cumplirse el inicio de legislatura. Cuando también aplica sus medidas “anticrisis” una parte importante de su electorado también se va a la abstención.

A mediados de 2013, estábamos viendo que la intención de participar en unas elecciones generales sólo alcanzaría al 50% de la población.

En 2014, tienen lugar unas elecciones de segundo “orden” desde el punto de vista de la ciencia política como son las elecciones europeas. Ocurre algo teóricamente inesperado –también en los sondeos- y es que Podemos, un partido que apenas tiene unos meses de vida, obtiene más de 1.250.000 votos.

Siendo cuarta fuerza política y obteniendo cinco diputados aparece como el vencedor moral de estas elecciones.

¿Por qué vencedor moral?

Primero porque, a posteriori, cuando preguntamos “¿A qué partido votó usted?” normalmente el partido que gana las elecciones tiene un mayor recuerdo de voto.

En las elecciones europeas, mientras que todos los partidos tenían un recuerdo de voto muy similar a los resultados de las elecciones en el caso de Podemos se disparaba y se multiplicaba incluso por tres ese recuerdo.

A los pocos meses, cuando preguntábamos por la intención de voto en el caso de unas elecciones generales, de repente veíamos algo que no había ocurrido nunca en el último periodo democrático. Y es que un tercer partido, que no fuera ni PSOE ni PP, aparecía primero en intención directa de voto. Ocurría tanto en los barómetros de Metroscopia como del CIS y se mantuvo así durante unos meses, hasta enero de 2015.

¿No había señales previas que explicaran el cambio de tendencia?

Desde las elecciones europeas, los españoles han ido retrasando su decisión de voto. Probablemente, por el clima de opinión que había. Y entonces cuando empezamos a echar la vista atrás con todos los datos que teníamos, vimos que las señales estaban ahí. No había una desafección hacia la política sino hacia una forma de hacer política. Los entrevistados querían partidos que fueran más abiertos, que no fueran tan endogámicos, con primarias, etc. Estábamos registrando un clima de opinión favorable a un cambio en los partidos.

¿Qué papel juega el 15-M en este proceso de cambio?

Tras el 15-M hacíamos un seguimiento anual de la opinión de la ciudadanía sobre el movimiento. Mayoritariamente todos los encuestados estaban de acuerdo con lo que planteaban y demandaban los participantes del 15-M, lo veían como un movimiento simpático, pensaban que detrás no había ningún interés ideológico o electoral o capitalizado por ninguno de los partidos, que lo que pretendían no era romper el sistema sino “regenerar” la democracia.

Lo curioso es que pensaban así votantes del PSOE y votantes del PP. Los votantes del PP en lo único que no estaban de acuerdo era con las formas y Podemos fue el que mejor supo guiar esta indignación.

¿Por qué cambió la importancia del recuerdo de voto tras las elecciones europeas?

Ciudadanos aparece finalmente a finales de 2014, principios de 2015, cuando dice que va a dar el paso y a partir de ahí empieza a crecer exponencialmente en las encuestas y atraer gente sobre todo del centro-derecha.

2015 es un año fundamental y básico para entender todo porque se equilibran las dos posiciones izquierda y derecha. Si vemos la gráfica de intención y estimación de voto, vemos que según va creciendo Ciudadanos el Partido Popular no va cayendo porque realmente Ciudadanos se estaba alimentando de los “huérfanos” del PP que había dejado en 2014.

Efectivamente, nos dimos cuenta de que el recuerdo de voto ya no lo podíamos tener en cuenta de la misma manera. Para las elecciones de 2015, confiábamos principalmente en la intención directa de voto.

Lo que pasa es que para nosotros lo más importante es estimar la participación electoral antes incluso que la intención o la estimación de voto. Porque no es lo mismo que vote el 65% que el 75% del censo electoral. En nuestro caso, las encuestas de las elecciones generales de 2015 se desviaron más porque estimamos una participación mucho más elevada. Nosotros jugábamos con diferentes escenarios de participación.

¿Por qué les cuesta tanto a las empresas demoscópicas publicar los datos en abierto y en formatos reutilizables?

Nuestra página web ahora nos permite publicar mucha más información. Estamos trabajando para publicar los climas de opinión de El País. Si no lo hacíamos antes realmente era por falta de tiempo. Estamos en el proceso de publicar el cuestionario, cómo se ha formulado la pregunta, el fichero plano, etc.

Nuestra vocación y referencia también es Gallup. Puesto que la sociedad nos da la información gratuitamente, queremos repercutir y darle toda la información y la accesibilidad de los datos a la sociedad, dentro de nuestras posibilidades y limitaciones.

El CIS, hace una función fundamental y creo que ningún país tiene un instituto público de opinión pública como el nuestro, pero también tiene que mejorar en ese aspecto. Publicar las fórmulas utilizadas –pactadas y que no se cambian sea el Gobierno que sea-, la estimación de participación, etc.

En España hay una ley que no permite publicar encuestas durante los últimos cinco días de campaña electoral. ¿Han intentado establecer algún tipo de diálogo con los distintos partidos para cambiarlo?

Nos afecta sobre todo desde las elecciones europeas, donde se vio que la gente retrasaba más su decisión de voto.

El ejemplo más claro, lo vimos en las elecciones catalanas de 2015. No se pueden publicar resultados pero se pueden seguir haciendo entrevistas y ahí nos salían de manera mucho más precisa los resultados que luego se dieron.

En una época como la actual, con el papel que ha adquirido internet, se le imposibilita al ciudadano –salvo a quien puede pagarlo- una información que es fundamental como es la del acceso a los sondeos de opinión.

Lo que hay que controlar es que las encuestas estén realmente bien hechas, que tengan la ficha técnica, etc. pero prohibir su publicación no tiene ningún sentido. Es más una cuestión de desinterés que otra cosa.

¿Qué diferencia hay entre las encuestas telefónicas, presenciales y online?

Las encuestas presenciales, según los análisis, parece que tradicionalmente han tenido cierto sesgo favorable al PSOE. El problema de las encuestas presenciales en periodo electoral es que, como tienen que hacer muchas, tienen que alejar el trabajo de campo del día de elección. Con lo cual, como hemos visto en estas elecciones, si la gente retrasa la decisión de voto o hay mucho indeciso en las últimas semanas eso lo pierde. Es el caso del CIS.

Además, en las grandes ciudades -con las urbanizaciones construidas en las afueras-, los entrevistadores cada vez tienen más problemas para acceder.

Con las encuestas telefónicas, lo que ocurre es que en torno al 30% de la población sólo tiene teléfono móvil. Se pueden hacer entrevistas a teléfonos móviles pero es más caro y se necesita más tiempo. Entre aquellos que tienen fijo y móvil y sólo teléfono móvil vemos que en cuanto a datos de opinión no hay cambios sustanciales pero sí hay variaciones en la intención directa de voto. El cuestionario telefónico tiene que ser más corto además.

El problema de las encuestas online es que suele funcionar a base de panels. Los panelistas se vuelven aprendices y las opiniones se desvían cada vez más de la media porque opinión no es información y la gente se empieza a informar. Pero el principal sesgo es la dificultad de acceso a la gente mayor y al que reside en hábitats pequeños.

Todas tienen sus ventajas e inconvenientes pero nosotros pensamos que el futuro está en las encuestas telefónicas a través de móvil, con muestras aleatorias más grandes.

Como empresa demoscópica, ¿cuál vuestra filosofía de trabajo?

Nosotros hacemos unas 1200 encuestas semanales y no se publican todas. Sólo nos dedicamos a opinión pública y a estudios sociales y políticos. No hacemos marketing.

¿Qué papel juega el big data a la hora de crear nuevos modelos? ¿Lo habéis empezado a plantear de alguna manera?

Hay gente que cree que es la sustitución de las fórmulas actuales. Nosotros creemos que es complementario, sobre todo en temas electorales. La única forma de hacer una estimación es la declaración de voto de una persona.

En el caso de que en los próximos dos años se vuelvan a convocar elecciones –porque no se forme gobierno o porque el gobierno dure dos años-, ¿qué nuevas variables considerarías a la hora de planificar el trabajo de campo?

Hay que decir que las encuestas electorales no predicen resultados lo que hacen es estimar tendencias. Y no pueden hacer otra cosa. Las tendencias han ido modificándose pero también por eso se va modificando lo que se va publicando sobre los climas de opinión.

Lo fundamental en ese escenario sería saber candidatos y coaliciones. A partir de ahí, sí que confiaría en el recuerdo de voto. El resultado de las elecciones de 2015 puede corregir el sesgo que pueda tener el recuerdo de voto y la intención directa. Junto, como hacíamos referencia anteriormente, a la intención de acudir a votar que es fundamental.

Entrevista realizada por:

Raúl Magallón Rosa, profesor de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid

José Manuel Sánchez Duarte, profesor de Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos