¿Cómo crees que va a terminar?

Hace mucho tiempo, un sano y rozagante Hugo Chávez nos pintó un cuadro. Era el cuadro de un hombre satisfecho con su obra, que se retiraría a descansar en su chinchorro bajo una mata de mango. Cerca de algún río de su linda Barinas, estaría rodeado de sus nietos y bisnietos, conversando, echando cuentos, cantando canciones y aprendiendo de los niños las verdades de la vida. Algo así como un Tío Simón de la Sierra Maestra.
Eso no pasó. Chávez murió de cáncer luego de una serie de decisiones estúpidas guiadas por un destructivo instinto de supervivencia mezclado con un imperativo irracional de convertirse en leyenda. Nadie esperaba ese final. Y no fue la madre naturaleza tratando de devolver algo de orden al mundo, fueron acciones (e incluso la falta de) que tuvieron consecuencias. Digan lo que quieran, pero recordemos que tras la campaña para su reelección en 2012, Chávez no solo terminó 20 mil millones de dólares abajo (que no eran de él, por supuesto), sino que, sencillamente no terminó. No más Chávez.
Chávez era un simple mortal. Recuerden eso, el gigante era mortal.
Entonces, ¿qué queda para sus herederos?
Maduro no puede parar la constituyente, y Diosdado no podrá hacer que funcione. El domingo posiblemente los veamos forzando sonrisas para la foto, pero eso será todo.
El camino que han escogido garantiza que no van a salir impunes. Y esto no se trata de polvos cósmicos, ni karma, magia, o Dios. Las acciones tienen consecuencias. Han armado un juego de intrigas entre sus propios aliados, se han traicionado entre ellos, han matado gente, han robado, y le han arruinado la vida a millones de personas. Actúan como mafiosos, pero no parecen comprender lo que eso significa. Los mafiosos suelen tener claro cómo terminan las cosas en la mafia. Nunca lo olvidan, pues saben que es el precio a pagar y además es lo que los empodera.
El mafioso sabe que si roba o mata a alguien, esas acciones ponen en movimiento una cadena de eventos que probablemente regresen a morderles el trasero. Pero lo asumen, porque esa es la vida del mafioso.
El chavismo, con sus acciones, puso estos engranajes en movimiento. La transición empezó hace más de un año, es un proceso que no ha parado y que ellos no quieren asumir. Actúan como mafiosos, pero son cobardes. Se defienden generando más caos y más violencia, y con cada día que pasa, con cada día en que no corrigen rumbo, se hunden más.
A veces uno no ve la luz al final del túnel porque está viendo para atrás. Es fácil desanimarse, pero el movimiento a favor del país es mucho más grande que la fuerza que tiene el gobierno. Es indetenible.
La gran pregunta es: ¿Cómo creen ellos que va a terminar esto?
Y por cierto, Chávez no cumple más años.
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