El ejército iraquí corta el fuego tras matar a más de 250 manifestantes
Los cuerpos de seguridad han disparado a cientos de personas que protestan contra el gobierno ante la perplejidad de la ONU

“Se han dado órdenes de no permitir munición real en la escena” de las manifestaciones, ha anunciado este miércoles el general mayor Abdul Karim Khalaf, portavoz de las Fuerzas Armadas de Irak, en declaraciones recogidas por Al-Jazeera en rueda de prensa.
En las últimas semanas, las autoridades policiales y militares han abierto fuego repetidamente contra los manifestantes, además de usar cañones de agua, bombas de humo y pelotas de goma.
Al menos 254 personas han muerto en las protestas antigubernamentales que sacuden el país árabe, según un informe de las Naciones Unidas.
Desde la emisión del informe, que comprende desde el 25 de octubre hasta el 4 de noviembre, las fuerzas de seguridad han matado a al menos 13 personas lo largo del martes y tres más este miércoles, según ha informado Al-Jazeera.
Este vídeo de The Guardian muestra cómo los manifestantes huyen del fuego abierto de las autoridades:
Una primavera árabe que no ha terminado
Los manifestantes iraquíes llevan saliendo a las calles de diferentes ciudades del país desde octubre. Las protestas, que tienen como epicentro la Plaza Tahrir de Bagdad y en algunos casos han derivado en episodios violentos y calles incendiadas, reclaman un cambio en el sistema político.
Los integrantes de este movimiento sin líderes, en gran parte jóvenes, muestran indignación ante la corrupción, el desempleo, las carencias de los servicios públicos como la educación y el control geopolítico del régimen de Iran sobre la clase política de Irak.
Se oponen al gobierno del primer ministro Adel Abdul Mahdi, un político independiente excomunista que lleva un año en el cargo. El presidente Barham Salih ha prometido elecciones anticipadas y la dimisión de su primer ministro si el parlamento encuentra un sucesor, pero no ha conseguido calmar los ánimos en las calles.
El gobierno ha impuesto, además, un apagón de Internet en todo el territorio, incluida la capital, Bagdad. La conectividad actual está por debajo del 19% de la actividad usual, según el observatorio NetBlocks.
Mientrastanto, los opositores han empezado ofrecer en la calle servicios ‘públicos’ que el gobierno no provee, como comida, agua o asistencia médica.
Incluso han llegado a ocupar un edificio abandonado cerca de la Plaza Tahrir desde donde afirman que francotiradores del Estado ejecutaban manifestantes.

Reacciones internacionales
La representante especial de la ONU en Irak se ha mostrado “horrorizada por el baño de sangre continuo”.
Jeanine Hennis-Plasscheart ha afirmado en Twitter que “la alta frustración de la gente no debe ser subestimada” y que “la violencia solo cosecha violencia”, por lo que “los manifestantes pacíficos deben ser protegidos”.
Ha llegado el momento de un “diálogo nacional”, ha propuesto.
La Embajada de los EEUU en Bagdad también se ha pronunciado a través de un comunicado en el que ha llamado al gobierno a “entablar conversación seria y urgentemente con los ciudadanos iraquíes que piden una reforma”.
“No existe un futuro que se fundamente en la supresión de la voluntad de el pueblo de Irak”, zanja el texto de la Embajada.
Por su parte, la corresponsal de TV3 en el Oriente Medio Txell Feixas se ha exclamado en Twitter de que “las fuerzas de seguridad vuelven a abrir fuego indiscriminadamente contra los manifestantes mientras el primer ministro Mahdi se limita a advertir sobre el coste económico — ¿¡y no de vidas!? — de las protestas”.
