Lecciones de mi abuela sobre reputación digital

Cuando era adolescente mi abuela nica me mostró una fotografía de un señor en la portada de un folleto:

“¿Ves este señor de la corbata? Vele el corte del traje. Este era el tipo más tonto del pueblo, pero era tan tan tan elegante… que siendo un imbécil llegó a ser el Canciller de la República. Por eso, Roberto, es importante que vos vayás siempre catrín. ¡Haceme caso! (catrín: bien elegante, bien trajeado, dicho en nica).”

Este magistral insulto mi abuela me mostró el primer axioma de Paul Watzlawick. Todo comunica y es imposible no comunicar. La manera de vestir, la tipografía que elegimos, el léxico, el tono de voz, una fotografía compartida en Instagram, la cantidad de amigos en Facebook, o la ausencia de un perfil en Facebook, comunica algo, siempre, de manera irremediable.

Gracias al oráculo de Google, basta teclear su nombre y poner enter para saber qué dice el mundo de usted. Y también para saber qué dice usted de usted mismo. Esto es su huella digital.

Una presencia digital robusta que refleje quién es usted ya no es algo opcional. Es una necesidad para usted y para su negocio.

Clientes, proveedores, empleados y futuros empleados que deseen saber más sobre usted lo van a buscar en Internet, buscando su punto de vista, los servicios o productos de su compañía, la cultura de su empresa, la calidad de su trabajo, si tiene o no sentido del humor…

¿Cómo hacer que su huella digital sea relevante, al día y a prueba de bala?

Aquí van unos consejos sobre cómo empezar:

  1. ¿Quién soy? Su huella digital debe reflejar su personalidad y sus intereses. Debería tener materiales que reflejen su visión y su pensamiento sobre temas que le interesan a usted y a sus respectivas audiencias.
  2. ¿Qué leo, qué oigo y qué pienso?: Compartir artículos, videos de Youtube con conferencias, Podcasts que escucha mientras va en la presa, le dará una idea a su audiencia de la calidad del material que usted consume para pensar. De nada sirve decir que uno es un ‘experto en un tema’ si no lo demuestra compartiendo pensamiento o información útil y relevante para su audiencia. Show, not tell.
  3. Auditoría de presencia digital: Heidegger decía que lo ontolóticamente más lejano es lo ónticamente más cercano. En español, podría decirse que verse a uno mismo y criticar su propia historia no es tan fácil como parece. Para tener una buena perspectiva es importante tener la visión de un equipo especialista que nos acompañe en este proceso. Pueden ser amigos, clientes o agencias especializadas en analizar su huella digital.
  4. Conozca a los periodistas: saque tiempo para identificar a los periodistas que trabajan sus temas y sígalos en redes sociales. Use redes sociales para presentarse como una persona civilizada y ofrezca su ayuda cuando ellos la necesitan. Si usted demuestra que tiene algo que decir no es improbable que lo llamen para que lo diga. Facilíteles la vida agregándole su número de teléfono y el correo electrónico en sus comunicaciones. Procure no hacerlos pasar por el departamento de prensa, si es posible. Los periodistas agradecen la transparencia y el coraje.

Su reputación digital tiene un impacto directo sobre su vida. Cultivar una huella digital robusta y alineada con sus pasiones, su experiencia y su personalidad le ayudará en varios frentes: nuevos proyectos, nuevos socios, nuevos clientes… y quizás, la Cancillería.