La última vez.
Todavía recuerdo nuestra primera cita. Tu chamarra roja hizo que tus ojos se vieran todavía más bonitos.
Por siempre estará en mi memoria la pena que me daba verte a los ojos y tu risa nerviosa después de decir mi nombre.
Imposible olvidar la primera vez que me tomaste entre tus brazos y me enseñaste que puedes encontrar un verano a la mitad del invierno en los abrazos de una persona.
Aún pienso en la primera vez que me dijiste «te quiero» y dentro de mi nació la primera flor. Esa flor que te encargaste de cuidar.
En mi mente siempre estará nuestro primer beso, tu sabor a tabaco, nuestros pechos rozando, el calor y como cuando nuestros labios se tocaron por primera vez, descubrí la electricidad.
Cómo olvidar la primera vez que me viste llorar. Te conté mis problemas familiares, estaba destrozada y me ayudaste a entender que las lágrimas con el tiempo se secan.
Jamás podré deshacerme del recuerdo de la primera vez que me mentiste. Todavía me enojo de pensar lo tonta que fui por haberte creído tantas cosas.
Imposible no pensar en la primera vez que dijiste «no quiero estar contigo, este no es nuestro momento.»
Y aún recuerdo la última vez que te vi. Tan distante; siendo una persona ajena a mi. Y me enseñaste que no puedes convertir a una persona en tu hogar.