Extracto

“Bueno, la maldad existe. Cualquiera que se dedica a las calles puede decirlo. Y siempre comienza muy temprano. Así perdí a mi segunda novia. No por nada especial, por la maldad. Paseábamos por unas calles de Puente Viejo y entonces los vimos, dos críos pegando con palos a un barreño grande de plástico, puesto boca abajo. Pegaban duro hasta que uno se cansó y le dio una patada. Debajo del barreño salió un gatito pequeño y negro, un cachorro despavorido que corrió todo lo que pudo. Uno de los crios salió corriendo tras él, pero al otro lo cogí yo.

Le metí una bofetada, lo tiré al suelo, lo tapé con el barreño y con un pie encima empecé a darle hostias con un palo. Mi novia se puso a gritar y hacer coro con los gritos del crío, y creo que salió una vieja de un portal. Pero yo seguí hostiando aquel barreño con el crio dentro sin decir palabra. No creo que en su puta vida volviera a torturar a nadie, nunca más, Quizá mereció la pena. No lo sé”.

Un libro desamparado. Tom Reilly.

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