La montaña rusa

A todos nos gusta la idea de estar enamorados, es algo que nos aterra y emociona a la vez. Es como ir en una montaña rusa, al principio siempre está la incertidumbre de qué tal será el viaje, aquel sentimiento de ir subiendo sin saber que seguirá.

La bajada a veces es divertida y otras veces terrorífica, pero no importa si la vuelta dura mucho tiempo o poco, siempre tendrás que llegar al final.

Una vez que la diversión se termina, sabes que ya probaste una montaña más, sonríes por aquellas emociones que te produjo el viaje, sin embargo; no sabes si te volverías a subir a la misma o mejor pruebas con otra.

Hay unas montañas rusas que no volverías a tomar porque el viaje resultó desagradable con tantas vueltas, pero hay otras que sin duda recorrerías una y otra vez porque te hicieron sentir viva, y por un momento te olvidaste de todo lo demás.

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