Alter Ego (Clay Shelton)
Una taza de café y una tajada de queque artesanal son necesarias para que Renato entre en cierto estado de concentración capaz de producir en él algún efecto que transporta su mente a otra dimensión. En ese trayecto dimensional aparece un sujeto. Este sujeto habita en la otra cara de Renato. Es hora de conocerlo.
Todo comenzó un 21 de enero, cuando Renato conoció a Aliuska. Allí nació ese sujeto, como un motor no motivado cuya fuente de vida era ella. Renato tiene un vago recuerdo de ella, pero el sujeto la describe las veinticuatro horas del día: labios delgados, bonita sonrisa, delicados pechos que iban acorde a su baja estatura. Dueña de un escultural cuerpo en forma que era producto de tantos años de ballet. Además, ese fino cerquillo le favorecía. Cabello oscuro. Siempre le gustaba llevar una mochila pequeña. Tenía la costumbre de comer una paleta sabor a fresa. Después de clases, le gustaba ir a las librerías, pasear por las calles o disfrutar del ambiente acompañada de un cigarrillo y una botella de coca cola.
El sujeto se declara como un hombre de ella. Le gustaba verle esos centímetros de pierna que mostraba cuando se sentaba en aquellas carpetas ajustadas del salón de clase. Sus pechos no le llamaban la atención. Renato hubiese disimulado, pero el sujeto no escatimaba su personalidad. El individuo es y sigue siendo un obsesionado. Él lo grita a los cuatro vientos; pero se equivoca. No es un obsesionado, o es un depravado… Tan solo es un pobre hombre enamorado. Y así son los orígenes de Clay Shelton, aquel tipo que nació por una fémina, pero nunca pudo ser correspondido. Shelton no lo acepta, por eso partió su corazón en dos partes y las incrustó a un ancla para demostrar que sus sentimientos hacia Aliuska serán eternos… y algún día podrá ser correspondido por ella.
