Uber en el país del miedo: Costa Rica

De como en La Suiza Centroamericana, la cortisona domina la discusión en torno al sistema de transporte que está revolucionando al mundo


En Tiquicia el miedo manda. No por nada somos un país tremendamente religioso: el miedo al castigo eterno o al quedirán marca profundamente el accionar del día a día. No se equivoquen: siempre tiramos la piedra, claro, pero somos expertos en esconder la mano.

Además, somos tremendamente temerosos: tenemos miedo a confrontarnos, a caminar por la capital, a los bajonazos de los carros, a las alzas en los precios, al progreso del vecino, a los derechos de las minorías, a asumir las responsabilidades, al cambio en general. Este último no nos gusta por que nos reta; exige lo mejor de nosotros. Nos empuja fuera de la mediocre zona de comfort.

Dentro de ese contexto, llega al país un polémico servicio de transporte que le sacude el piso a medio mundo: Uber reta al statu quo por que ofrece un servicio de primer nivel a precios competitivos. Los actuales taxistas, lejos de elevar su nivel en el juego, piden la prohibición del servicio. Al gobierno no le queda otra que ceder. Miedo cosechando más miedo. Solo un actor procede sin temer.


El Gobierno le tiene miedo a los taxistas

Por primera vez estamos presenciando un sistema de servicios que no se basa en la oferta (“estos son los taxis que hay, los toman o los dejan”), sino en la demanda (“el público quiere transporte más eficiente, seguro y de calidad. Vamos a dárselo”).

En cuanto a interacciones, Uber se regula solo (usuarios y proveedores se califican entre sí), mientras el intercambio entre taxista/porteador y usuario no hay manera de cuantificarlo. No por nada todos tenemos terribles experiencias con taxistas comunes. Por esto y más, el interés de los usuarios en esta nueva alternativa es grande.

Ante esto, Luis Guillermo Solís se alió a los taxistas formales, diciendo que declararían la” guerra” a Uber por ser una compañía que presta un servicio “ilegal”. No habían pasado ni horas de que iniciase la operación de Uber cuando ya había carros decomisados por parte de la Policía de Tránsito.

¡Una efectividad nunca antes vista en Costa Rica! Los taxistas pueden bloquear el país en cuestión de minutos. Al gobierno no le sirve agraviarlos. Mejor curarse en salud: se montaron un operativo de emboscadas nivel CSI: Las Vegas y calmadita la marea roja.

Imagen clásica: taxis esperando su turno. Muchos de ellos se rehusan a hacer viajes cortos.

Los taxistas le tienen miedo a Uber

Lejos de buscar cómo competir contra la nueva realidad, los taxistas formales, motivados por el miedo a perder su modelo de servicio, le apuntan a la prohibición. Ellos no se ven en la obligación de cambiar nada. La competencia, afirman, es desleal. Pero, ¿será cierto?

Ofrecer automóviles más nuevos, mejor servicio al cliente, rutas planificadas, choferes amables y capacidad de retroalimentación inmediata suena más una competencia con visión de lo que el usuario quiere y cómo proveérselo.

En sus primer día de operaciones, los taxistas no solo se sumaron al Gobierno para emboscar a conductores de Uber (por llamado del Viceministro de Transportes #neverforget), sino que también se dio el terrible caso de que 4 conductores de taxi destrozaron el automóvil de un conductor de Uber, utilizando la misma app para generar la trampa.

Eso no es más que el miedo galopando a tope para regir cada decisión. Ansiedad — impotencia — agresión. Miedo a la competencia, a perder el brete, a quedar en la calle. A no poder hacer nada para proponer una contraparte. Surge entonces el lado más oscuro del ser humano representado en 4 tipos vapuleando la propiedad de otro.

Y lo más triste: no logrando cambiar absolutamente nada con ello.

Uber: viaje no incluye mudada de Dolce & Gabbana.

Uber no le tiene miedo a nadie

“People don’t buy what you do, they buy WHY you do it” — Simon Sinek.

La misión de Uber es ser “el chofer personal de cualquiera persona”. Opciones de transporte hay muchas. Para pasar de punto A a punto B en esta vida hay miles de posibilidades. ¿Por qué sin haber entrado a Costa Rica, Uber despertó tal pasión entre potenciales usuarios que ni siquiera han utilizado el servicio?

Por lo que éste representa: el fin de una era de abusos, malos tratos, matráfulas y servicio deficiente. Uber pretende dar la mejor experiencia de transporte. Que en algunas latitudes se han dado irregularidades es cierto (las cuales habrán sido abordadas por el sistema en cuestión), pero ni siquiera esto ha hecho que la población esté indiferente o tibia al tema. La misión, el porqué es más que claro.

Si a eso se le suma un equipo legal con colmillo nivel Drácula (no por nada el presidente de la compañía en CR es un abogado), es difícil que el nuevo competidor quede excluido de esta carrera. Más bien viene a cambiar las reglas del juego como ya lo ha hecho en muchas otros lugares durante los últimos años.


“Ser taxista es injusto, independientemente de si existe Uber o no”.

La tecnología se mueve a velocidad luz en comparación con la burocracia. Los tiempos cambian, pero las regulaciones siguen siendo las mismas, haciendo daño en gran medida a los conductores de taxi y de rebote, también a los usuarios del servicio.

En lugar de aferrarse a sistemas arcaicos y obsoletos con regulaciones que no tienen sentido. ¿Por qué no aprovechar las posibilidades de la tecnología? ¿Quién dijo miedo?

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