Carta a Olivia
Olivia,
No encontré mejor medio para decirte todo lo que significas para mí que esta carta. Ojalá algún día puedas leerla. Me tiembla la mano cada vez que escribo tu nombre. No exagero. No soy de los que les gusta exagerar. Eres maravillosa Oli (disculpa que te diga así, no sé si tengo la confianza), pero por supuesto vos ya lo sabías. Estoy seguro que debes estar cansada de oír eso, pero es la primera vez que la escuchas de mi mano.
Tu hermosura tiene esa pinta de eternidad que cautiva y causa envidia. Ese color canela tan tu tía a más de uno va a traer loco. Es que los genes que tienes son pesados y vos los sabes lucir a la medida. Sonríe. Sonríe mucho que tu sonrisa tímida ilumina cualquier lugar donde estés.
Me encanta tu escaso maquillaje, el movimiento de tus manos cuando agarras la taza café, la forma achinada de tus ojos cuando te duele la panza de tanto reír, tu voz aguda cuando recuerdas algo que te llega al alma, en fin… tantas cosas. Me duele nunca verte puesto el vestidito que te compré, pero duele más no haberte conocido.
R.P.
