Todo progreso tiene lugar fuera de tu caja

Todos tenemos una caja. Allí estamos nuestra mayor parte del tiempo: observando, pensando, disparando nuestros hábitos. Es como un mapa para nuestro cerebro desde el cual se va armando nuestra realidad.

A su vez esta caja, que para muchos autores la llaman mapa mental, tiene filtros. Uno biológico (por nuestras limitaciones fisiológicas. Un perro por ejemplo puede llegar a escuchar 50mil hertz de frecuencias con su oido, mientras que nosotros, oímos 20mil); lingüístico (vemos y actuamos conforme a lo que podemos hablar); un filtro personal (una combinación de nuestra nacionalidad, familia, sexo, gustos); y uno cultural (formado con experiencias compartidas de la cultura y el ambiente donde nos hemos desarrollado).

Ahora bien, para alcanzar resultados (cuales fuesen) realizamos acciones. Y muchas veces, cuando esas acciones no nos dan resultados, hacemos otras acciones. Pero… no siempre las acciones que tomamos alcanzan.

Hay un nivel más profundo, y es quien toma la acción. Somos nosotros, constituidos como observadores, partiendo de nuestra caja, que nos lleva a hacer acciones, para buscar alcanzar resultados.

Por ende, el progreso hacia alcanzar los resultados, cuando no los estamos alcanzando, viene de salir de nuestra caja, de empezar a observar miradas diferentes, saltar la pared que hemos construido en el pasado para esa caja, habitar esa “zona oscura” que no conocemos, para expandirla.

No es que vamos a poder quedarnos sin caja, lo que hacemos, al salir de la caja, es agrandar la superficie. Ahora estamos en una caja más grande. Cuanto mas hacemos ese proceso, las paredes se vuelven más finas, y resulta más fácil tomar la acción de saltar esas paredes.

Los seres humanos sabemos lo que hacemos, pero no sabemos lo que somos capaces de hacer, hasta que lo logramos. Mi invitación hoy es a salir y explorar las zonas fuera de tu caja, el proceso puede ser un poco incomodo, pero los resultados serán sorprendentes