Humanidades Digitales y Museos

Las disciplinas humanísticas (…) nunca podrán ser aquellas que con su modus operandi, sus límites y objetos bien definidos hemos conocido hasta hoy.
Fernando R. de la Flor. Giro visual
Las Humanidades Digitales nacen en la universidad y no es otra cosa que una forma de reforzar la autoridad académica en el contexto digital haciendo uso de herramientas y conceptos tradicionales de organización, jerarquización y, también distribución de conocimiento, en la que cuestiones como autoría y autoridad son tratadas de manera similar a como se hacía hace cincuenta años. Y es esa una de sus grandes debilidades. Al margen de esta apreciación personal lo que sí es cierto es que una nueva generación de humanistas sostienen que hay que dejar de buscar un próximo “ismo”,político o filosófico, y empezar a explorar cómo la tecnología está cambiando nuestra comprensión de las humanidades y, por tanto de las artes. Esta búsqueda de nuevos paradigmas es la verdadera aportación de las Humanidades Digitales. Es decir, su aportación es la de poner el acento en el proceso, y para ello se sirve de múltiples enfoques: Han dejado de entender la cultura como un plano para entenderla como un poliedro. Y ese enfoque poliédrico es posible por la acumulación de datos, por lo que entendemos como big data. El resultado es que se está compilando, recogiendo, una gran cantidad de información que los medios digitales nos permiten cruzar y comparar de una manera veloz y masiva. El problema es que hasta el momento, gran parte de los estudios relacionados con las Humanidades Digitales se centran en lo cuantificativo, en la acumulación de datos. “Las humanidades digitales hacen cosas fantásticas”, dijo el historiador Anthony Grafton, pero añadió “Soy un creyente en la cuantificación. Pero no creo que la cuantificación pueda hacerlo todo. Gran parte de la erudición humanista se trata de la interpretación “. Pero no hay que olvidar que estamos en un momento de formación de la disciplina, y como todas, comienzan con una fase de compilación y no podemos olvidar que el análisis de cantidades sin precedentes de datos puede revelar patrones y tendencias, haciendo surgir preguntas inesperadas para el estudio y para apuntar nuevas líneas de interpretación. Los museos deben ponerse en marcha para recoger y sistematizar el gran archivo de conocimiento de que disponen por su propia naturaleza de depósitos del saber. No solamente hablo del conocimiento legitimizado desde lo académico de la disciplina que le es propia a cada uno; hablo de todo ese conocimiento difuso y volátil que el visitante genera o puede generar aportando al patrimonio de saber de la institución. Sin duda es mucha la cantidad de información y que para ponerla en valor los museos deberán hacer suyos principios como el de la web semántica. Los museos no pueden, no van a poder, mantenerse al margen de la reflexión sobre las Humanidades Digitales, son algo incipiente, pero nos están avisando de una ola imparable. Nota: El día 28 de junio de 2013 participé con una conferencia sobre museos y narrativas transmedia en el IV Learnovation day dedicado a las Humanidades digitales junto a personalidades de la materia como Jeffrey Schnapp, director del Metalab en la Universidad de Harvard y Profesor de Lenguas Romances y Literatura en la Facultad de Artes y Ciencias y en el Departamento de Arquitectura en la Escuela de Diseño en la Universidad de Harvard.
Imagen: Mapping the republic of letters un interesante proyecto de Humanidades Digitales
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