Como Los Mexicanos Pueden Hacer Grande a América

(Click here for English Version)

Definitivamente Donald Trump ha dañado la reputación de Estados Unidos en una forma sin precedentes. No solo hacia el exterior de Estados Unidos, sino ante personas como yo, siendo un gringo orgullosamente nacido y criado en Estados Unidos. Aunque, a decir verdad, debo admitir que no soy un gringo “normal” en toda la extensión de la palabra.

Me trasladé a la frontera México — Estados Unidos después de graduarme de la universidad y desde entonces mi vida se desenvuelve en el área de El Paso y Ciudad Juárez. En el último año he observado con mucha indignación como Donald Trump ha etiquetado a los mexicanos como criminales, violadores y básicamente “personas indeseables”. Aunque sus comentarios han sido tan fuera de la realidad, tristemente han sido eficaces entre sus seguidores al punto que ya no puedo quedarme callado. Tengo que expresar una perspectiva diferente, en base a mi propia experiencia.

He aprendido mucho sobre nuestro país vecino de la frontera sur en los últimos 10 años de mi vida. Realmente estoy convencido de que, si queremos que Estados Unidos alcance su grandeza como país, solo lo podremos lograr con la ayuda de los mexicanos. Esto no es una exageración o una ideología romántica y difusa; sólo basta con entender y apreciar algunos aspectos fundamentales, que aunque pudieran parecer desapercibidos, yo los he experimentado en carne propia en relación a México, los mexicanos y sus costumbres, lo cual quisiera que Donald Trump y sus partidarios comprendieran.

El Tratado de Libre Comercio (NAFTA/TLCAN) Realmente Representa Beneficios Para Nuestro País.

Si bien los diferentes tratados comerciales internacionales han recibido mala fama en este ciclo electoral, de no ser por México, el NAFTA no sería ni tan benéfico como lo es para los Estados Unidos. Si analizamos con más profundidad los antecedentes, empleos en industrias de este país ya se había emigrados a otras locaciones externas cuando se firmó El Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El propósito principal del NAFTA fue fomentar el comercio entre EE.UU., México y Canadá; sin embargo, en adición a esto, el tratado trajo consigo como resultado incentivos para mantener los trabajos más cerca de casa (en México) y no en países lejanos.

Lo que muchos estadounidenses desconocen es que cuando las empresas americanas trasladan sus operaciones a la frontera con México, y no del otro lado del mundo (China), se pierden menos empleos dentro de Los Estados Unidos. Muchas de las organizaciones que antes hacían manufactura en EE.UU., y que ahora están ubicadas en Ciudad Juárez, siguen comprando su materia prima y adquiriendo servicios de los mismos proveedores americanos de antes. Si estas operaciones hubieran sido trasladadas a China u otro país más lejano, todo el comercio de apoyo habría sido reemplazado por empresas extranjeras en Asia, cerrando para siempre las puertas a un mayor número de empresas americanas.

Muchas compañías que fabrican productos en México con materias primas americanas, exportan sus productos terminados a todo el mundo y compiten a nivel mundial con países fuera de la zona NAFTA. Esto ayuda a mantener las actividades comerciales en nuestro continente y genera trabajo para ambos lados de la frontera.

Donald Trump ha comentado en repetidas ocasiones que México está “matando” a EE.UU. debido al tratado de libre comercio. Está completamente equivocado. Viviendo en la frontera puedo ver de primera mano cómo fluye el comercio en ambas direcciones tanto a Estados Unidos como a México, marcándose un gran contraste con los envíos de un solo sentido que recibimos de China. México es nuestro segundo cliente más importante para las exportaciones estadounidenses después de Canadá, (nuestro otro socio del NAFTA). En EE.UU. importamos mucho más de China que de México, pero China compra menos de la mitad de nosotros en comparación de lo que compra México. México no debería siquiera ser considerado como sospechoso de “homicidio” en lo que respecta al tratado de libre comercio.

NAFTA También Recibe Opiniones Encontradas en México

Con la expansión del comercio entre EE.UU. y México, muchas empresas mexicanas se vieron afectadas al no poder competir con las empresas americanas cuando estas comenzaron a exportar en gran medida a su país (México). Las quejas de trabajadores mexicanos suenan similares y son igual de legítimas que las de muchos trabajadores estadounidenses que han experimentado el lado negativo de la globalización. Mantener el trabajo en México es igual de importante para los mexicanos como también es importante para los americanos que se mantenga el trabajo dentro de los EE.UU. “El comprar lo hecho en México” tiene el mismo peso en México que “Buy Americantiene en los EE.UU.

Estados Unidos Depende de los Trabajadores Inmigrantes y los Americanos Necesitan Entender Por Qué

Si bien es cierto que se han perdido muchos trabajos de bajo nivel que empleaban a una gran cantidad de americanos debido a la globalización, siguen existiendo muchas empresas dentro de los Estados Unidos que dependen de este tipo de posiciones y bajo salario. Esta clase de trabajos tienden a desarrollarse en duras condiciones y suelen ser físicamente demandantes como las actividades agrícolas, en las que actualmente se emplea un alto porcentaje de trabajadores inmigrantes.

Este es un tema particularmente complicado en el que Estados Unidos se contradice. Por un lado, hay trabajadores estadounidenses que no quieren inmigrantes en el país, pues ocuparían puestos de trabajo “americanos”, y, por otro lado, hay empresas estadounidenses que demandan la mano de obra de inmigrantes, de no ser así, sería difícil seguir operando debido a la escasez de la mano de obra local/americana. Esto pone al mexicano en medio de dos situaciones: sentirse atraídos por la demanda de los empleados americanos, y estar dispuestos a realizar trabajos difíciles debido a la diferencia del crecimiento en ingresos salarial haciendo el mismo tipo de trabajo en México.

Para ponerlo en contexto, el salario mínimo diario de México es $73.04 pesos, lo que equivale a menos de 70 centavos por hora convertidos a dólares al tipo de cambio actual. En comparación con el salario mínimo promedio nacional de EE.UU. de $7.25 por hora, en una semana laboral de 40 horas un empleado podría ganar $290 dólares en EE.UU., a comparación de tan solo $28 dólares en México por la misma jornada. El salario de una semana en EE.UU. equivale a más de 10 semanas en México.

La combinación de la necesidad de la mano de obra y la diferencia de ingresos potenciales para los mexicanos crea un vacío que es sin duda la mayor atracción para los inmigrantes de México a los EE.UU. Algunos vienen solos y mandan dinero a sus familias, y otros traen a sus propias familias. De cualquier manera, la oportunidad de empleo es la razón por la cual la mayoría de la gente emigra a los Estados Unidos. México no está enviando a nadie, y EE.UU. no es un mejor lugar para ser criminal o violador. Basta con mirar lo que ocurrió cuando la economía se desplomó en los EE.UU. durante la reciente recesión y había menos trabajos disponibles. Muchos mexicanos regresaron a México y solo un porcentaje mínimo decidió emprender el viaje a EE.UU. por primera vez.

Hay muchas opiniones sobre si los estadounidenses realmente quieren los mismos trabajos que los inmigrantes están realizando y si es preciso asegurar que estos trabajos están siendo “tomados” de los americanos, si estos no aceptan el trabajo por el pago que se ofrece. El estadounidense promedio tiene todas las ventajas sobre el inmigrante promedio que habla poco inglés (si es que habla), tiene poca escolaridad (si es que la tiene), y está lejos de su país con pocas conexiones, recursos o sistemas de apoyo (si es que los tiene). Entonces, ¿por qué el miedo de los americanos a ser desplazados por los mexicanos en los empleos? Esto solo puede ser real en “los estados unidos de Trump”.

Los Mexicanos Se Avergüenzan del Muro

Para muchos mexicanos la necesidad del muro entre México y los EE.UU. es una causa de vergüenza. En la frontera le llaman el “muro de la vergüenza”, ya que refleja una situación desesperante para tantos mexicanos que EE.UU. tiene que levantar un muro para evitar que la gente huya de México. Pero, al mismo tiempo, bromean con el sentido de humor que los caracteriza diciendo que si EE.UU. construye un muro de 10 metros, ellos harán una escalera de 11 metros.

Los Americanos Generan Gran Parte de los Problemas en México

Algunos americanos son rápidos para juzgar a los mexicanos por la violencia y la corrupción que ven en los medios de comunicación. Pero no sólo es un error asociar a todos los inmigrantes mexicanos con los desafortunados hechos que se viven en su país, la verdad es que los propios estadounidenses merecemos gran parte de la culpa de ello.

Los Americanos gastan alrededor de $100 mil millones de dólares en drogas ilegales cada año, haciendo multimillonarios a los carteles mexicanos y dándoles poder ilimitado sobre México y otros países. Somos culpables por la creación de personas como Joaquín “El Chapo” Guzmán, un multimillonario en la Lista Forbes, quien con sus riquezas masivas y un sinfín de recursos, tiene infinito poder para corromper cualquier nivel o entidad sin ninguna consideración por la vida humana, al igual que otros carteles en México.

México ha estado peleando su propia Guerra Contra el Narcotráfico durante la última década, y esto ha generado decenas de miles de muertos, mientras que los carteles mexicanos se enfrentaban por el control de las rutas de suministro al mercado más demandante del mundo, nuestro país Estados Unidos. La demanda se ha mantenido estable, aun a pesar del largo tiempo en el que EE.UU. ha luchado su propia Guerra Contra las Drogas. Este es otro ejemplo de las críticas hacia lo mexicanos por llenar un vacío que los estadounidenses han creado.

La mayor parte de los mexicanos no reciben ningún beneficio de los miles de millones de dólares generados por el narcotráfico, pero se ven obligados a hacer frente a las mortales consecuencias, o adaptarse a vivir dentro de una cultura de corrupción y violencia junto con la inestabilidad que esto crea, o inmigrar a otro lado. ¿Qué harías tú?

No Todos los Mexicanos Quieren Venir a Estados Unidos (Ni Tomar Nuestros Trabajos)

A pesar de todos los problemas en México, y a pesar de lo que algunos americanos imaginan, no hay 129 millones de mexicanos haciendo fila en la frontera a la espera de colarse al otro lado. En el caso improbable de que Estados Unidos abriera sus fronteras por completo a México, no hay manera de saber cuántos mexicanos saldrían de su país. Sin embargo, no tengo ninguna duda de que, si se les diera la opción la mayoría de los mexicanos preferirían impulsar las mejoras en México para poder quedarse en su país, en lugar de huir a Estados Unidos en el caso de que se abrieran las fronteras.

Hay claros ejemplos de esto en toda la frontera donde vivo y trabajo. Los que tienen un nivel de vida medio o estable prefieren quedarse en México debido a todo lo que tendrían que sacrificar si se fueran. Los ingenieros, licenciados y directivos mexicanos con los cuales yo trabajo, son los líderes exitosos y competitivos a nivel mundial y tienen la educación, habilidad y experiencia para realmente tomar los trabajos que los estadounidenses sí quisieran, pero la mayoría de ellos prefieren vivir en México donde sus salarios les permiten vivir cómodamente. Ellos prefieren estar inmersos en su rica cultura, rodeados de amigos y familiares, lo cual es mucho más preferible a una vida solitaria en los Estados Unidos. En esto radica la solución lógica para el supuesto problema de la inmigración — Mientras más estable sea la situación en México, van a querer quedarse en México.

Si el objetivo es mantener a los mexicanos en México, entonces tenemos que pensar en algo mejor que las propuestas costosas y poco realistas de Trump sobre deportaciones forzadas y muros fronterizos inmensos. Tenemos que reconocer abiertamente que Estados Unidos genera gran parte del interés que lleva a inmigrantes de México a los EE.UU. Por ejemplo, la demanda de trabajadores y la corrupción e inestabilidad generada por la alta demanda de drogas ilegales. EE.UU. tiene la obligación moral de ayudar a México a solucionar estos problemas para disminuir el porcentaje de personas que se ven en la necesidad de abandonar a su país.

La Reevaluación de la “Grandeza” Americana

Aun si fuera fácil y rápido eliminar los incentivos que tienen los mexicanos al venir a Estados Unidos, considero que no sería conveniente para nosotros como nación, pueblo y cultura. No por razones egoístas como la disponibilidad de mano de obra barata ni para tener gente que haga el “trabajo sucio” de los americanos, sino porque perderíamos la oportunidad de aprender de una gran cultura que ha vivido entre nosotros por muchos años, pero que no hemos aprovechado de las cosas buenas que esta tiene.

Sin menospreciar nada ni a nadie de las cosas y personalidades grandes en América, si somos honestos, hay un sin número de cosas “no-grandiosas” sucediendo como para querer generalizar todo. El racismo todavía supura como una enfermedad en comunidades de todo el país, a pesar del intento que ha habido durante años por cambiar las leyes, mentalidades y los corazones de la gente. Hay un gran porcentaje de la población que tiene miedo y desconfianza a las autoridades oficiales debido a la brutal violencia policiaca. Hay una epidemia de asesinatos en masa y un alto nivel de problemas de salud mental en adultos y niños que ha implicado aspectos como depresión, y suicidio, sin mencionar que representamos el mayor consumo de drogas ilegales en el mundo. Además, altos y sorprendentes niveles de pobreza y hambre, epidemias de salud prevenibles y obesidad. La desigualdad de oportunidades para educación persiste, así como una triste calificación educativa a nivel internacional, y a su vez el mayor número de encarcelados en el mundo. Y si fuera poco, hay muchas ciudades americanas de renombre que forman parte de las ciudades más violentas en todo el planeta. En otras palabras, Estados Unidos tiene 99 problemas, pero México no es realmente uno de ellos.

Claro, México enfrenta muchos de los mismos desafíos y problemas que enfrenta Estados Unidos, y algunos más. Mientras que el mexicano se siente muy orgulloso de ser mexicano por lo que esto representa como persona y cultura, reconoce y no se confunde con lo que es México como un país. Estaríamos evadiendo la realidad que basta una deportación masiva, y un muro fronterizo para “llegar a ser grandes otra vez”.

Sin el afán de generalizar (lo cual es imposible hablando de dos países tan grandes y diversos), es aquí donde empezamos a ver importantes diferencias entre mexicanos y estadounidenses. Inicia con una brutal honestidad y abierta autocrítica lo cual me ha resultado significativamente refrescante durante el tiempo que tengo trabajando en México. El hecho de que los mexicanos vean sus propios defectos, así como los de su gobierno, o incluso hasta los de los personajes históricos que forjaron su nación, y admitir que su país no puede ser llamado “grande” en todos los aspectos es un acto de honestidad. Esta franqueza permite que menos personas pierdan el tiempo pretendiendo ser algo que no son, y prefieran hablar abiertamente de lo que pueden cambiar para ser mejor. Aunque México ha tenido problemas para implementar cambios reales, Estados Unidos podría aprender del valor de este tipo de transparencia y humildad, pero esto no es la única cosa que nos pueden enseñar los mexicanos.

Lo Que Los Estadounidenses Deben Aprender de los Mexicanos

Los mexicanos son mucho más capaces de mantenerse felices cuando los tiempos se ponen difíciles. Vi de primera mano el ejemplo más extremo de esto durante la reciente violencia en Ciudad Juárez.

Cuando me cambié a la frontera en 2006, Ciudad Juárez era una ciudad fronteriza vibrante y tranquila, incluso agradable para trabajar y vivir. La ciudad estaba creciendo, la industria era fuerte y la gente estaba muy optimista. Pero cuando la Guerra Contra el Narcotráfico llegó a la ciudad alrededor de 2007, todo se vino abajo. En un instante la ciudad se envolvió en una sangrienta batalla hasta la muerte (literal) entre los principales carteles, pandillas, policías y militares. En menos de seis años murieron 50,000 personas en México por la guerra contra el narcotráfico, siendo un alto porcentaje de estas muertes en Ciudad Juárez. Tan solo en 2010, 3,111 personas fueron asesinadas en Juárez, dando un promedio de casi 9 asesinatos en la ciudad cada día del año.

En la época más violenta, el número de muertos en Ciudad Juárez fue mayor que los de la guerra ocurriendo en Irak y Afganistán al mismo tiempo. Parecía que el país entero estaba a punto de colapsarse, con la preocupación real de los EE.UU. a que México pudiera convertirse en un estado fallido. Los ciudadanos de Juárez se convirtieron en rehenes dentro de sus propios hogares, saliendo únicamente para ir al trabajo. El descontrol y el crimen se apoderaron de la ciudad casi arruinándola añadiendo a todo esto miedo y ansiedad constante. Cualquier progreso que Juárez habría tenido para superar su pasado, se borró y casi se veía irreversible. En un abrir y cerrar de ojos, Juárez se convirtió en la ciudad más violenta en el mundo, algo que la distinguiría por muchos años consecutivos.

Imagina que eso ocurriera en la ciudad donde vives, trabajas y tienes tu hogar, donde tus hijos van a la escuela y donde estas tratando de formar tu familia. Trata de imaginar esta horrible realidad como si fuera tuya. ¿Cómo crees que la gente en Juárez lo tomó? ¿Crees que me culparon a mí, un americano trabajando en México, y trataron de conseguir que me deportaran? No. Sin embargo, fácilmente podrían haberme asociado y declarado culpable, protestando y exigiendo la expulsión de todos los americanos drogadictos de su país como retribución. Pero no lo hicieron. ¿Crees que los Juarenses decidieron asesinar en masa al azar como venganza a la sociedad por sus dificultades? Tampoco. De hecho, en vez de buscar culpables, como serían los americanos por crear de la demanda que llevó a los cárteles a esta guerra; la mayoría de la gente centró sus críticas en las carencias de su propio gobierno, incluso hacía ellos mismos por haber permitido pasivamente una cultura de corrupción. Pero lo más impresionante es que se negaron a permitir que la brutalidad inimaginable que sucedía alrededor les impidiera ser felices, amables y excelentes seres humanos.

El hecho de comparar la reacción de muchos americanos durante nuestros tiempos difíciles, y cómo es que algunos han optado por enfocarse en México como problema en lugar de abordar las deficiencias reales en nuestro país, es otro ejemplo de las diferencias en las actitudes y cultura de los dos países. Si los americanos tuvieran sólo un poco de lo que los mexicanos tienen, o hicieran al menos una parte de lo que los mexicanos hacen, la situación sería diferente.

Durante los momentos más críticos en Juárez, podría decir que era fácil olvidar momentáneamente el caos sucediendo fuera de las cuatro paredes de nuestro edificio, y eso se debió a la actitud positiva e imparable de mis compañeros de trabajo, y su capacidad de reír y enfocarse en las cosas buenas que tiene la vida. Esto no era algo a lo que se sentían obligados; simplemente era algo natural e inconsciente que está profundamente arraigado en la cultura y les hace ser quienes son. Los mexicanos son capaces de estar más felices con menos de lo que los americanos tienen, incluso cuando los tiempos se ponen difíciles. Estas son algunas de las pequeñas cosas que lo hacen posible:

Todo Comienza y Termina Con la Familia

En México, es común que muchas generaciones de familias vivan juntas en la misma casa, o muy cerca unos de otros, ya sea al lado o en la misma cuadra. Los abuelos ayudan a cuidar a los nietos en los hogares donde un día la familia cuidará de ellos recíprocamente. Es muy común que los adultos solteros vivan en casa hasta que se casen, ya que la idea de vivir solo en un lugar lejos de la familia puede ser para algunos impensable. Los amigos cercanos se convierten en familia, y por eso parece que todos son primos o tíos de alguien.

La participación de todos los miembros de la familia locales es casi obligatoria incluso en eventos pequeños como el cumpleaños de un sobrino. Eventos especiales como una quinceañera o boda pueden durar días, y mucha familia de lugares lejanos hará viajes largos para asistir, por lo que hacen que valga la pena el viaje. Las celebraciones duran toda la noche, se reanudan al siguiente día y pueden durar una noche más. Y te puedes preguntar, ¿qué se hace a las 4:00 am después de festejar toda la noche? Comer el menudo con la familia y amigos cercanos, ¡por supuesto!

Hablando de comida, para los mexicanos es mucho más que llevar algo a la boca o llenar el estómago. Las tradiciones de comida son muy ricas y tiene mucha variedad según cada región del país. Cada persona suele tener un plato tradicional que le recuerda su tierra natal, sin importar dónde se encuentre en el momento. A pesar de la preferencia de su vecino del norte para las comidas rápidas y fáciles, las comidas congeladas son en su mayoría una aberración. Pedir comida para llevar y comer solo es trágico. La comida siempre debe estar buena, y por esto, debe ser compartida.

Dar Preferencia a Personas, No a Problemas

Los mexicanos se saludan afectuosamente cada día con un apretón de manos, un abrazo y/o beso en la mejilla. Tomarse el tiempo para saludar adecuadamente a los que te rodean cuando entras en una sala es casi un requisito, no importa la prisa que llevas, o si estas estresado o preocupado. Llegar a la oficina e ir a tu escritorio sin decir nada es casi ofensivo y de mala educación. Incluso los niños tímidos son forzados a salir de sus escondites detrás de las piernas de sus padres para saludar adecuadamente a alguien. Se inculca la mentalidad que en determinado momento es más importante el trato que das a otras personas a pesar del humor que tengas.

Para un mexicano, es preferible platicar con un vecino aun que casi no le caiga bien, en lugar de vivir en aislamiento sin socializar. Los mexicanos tienen aún más amigos reales que amigos en Facebook, la popularidad de Whatsapp, y sobre todo la opción de mensaje de voz, refleja su preferencia para comunicarse directamente con los amigos en lugar de mensajes o correos electrónicos.

La Música y el Baile son “Deportes Participativos”

La música es una parte fundamental de la cultura mexicana. No es cuestión de saber cantar, sino es parte de quienes son. No tienes que poseer una gran voz; lo que importa es el “sentimiento”. La gente canta mientras trabaja, y algunos como si estuvieran en el escenario con los mariachis. Karaoke es ampliamente popular y común en las reuniones sociales, y las canciones, ya sea en vivo o tocadas en la radio, serán acompañadas ansiosamente por el público, que conoce las letras de todas las canciones.

Si estás en un evento social y no estás cantando, probablemente es porque estás bailando (aunque es común ver a la gente haciendo las dos cosas al mismo tiempo). En México el baile es una manera sana y divertida de socializar, que se aprende desde que estas muy pequeño y jamás se olvida. Bailar en México no es dar brincos o moverse sin sentido, sino es algo que se hace uno-a-uno con otra persona, y por lo general muy cerca uno de otro. La gente puede bailar con un completo desconocido y parece que han bailado juntos por muchos años. Esta es otra manera en que los mexicanos interactúan con otras personas, y lo hacen muy bien.

Lo Importante es Quién Eres, No Lo Que Tienes

Los mexicanos no se definen por lo que tienen, sino más bien por quienes son. Incluso, el referir en broma que una posesión es más importante que una persona es profundamente ofensiva. De hecho, hacer alusión a tus posesiones en una plática es de mala educación, y para muchos mexicanos es imposible mencionar su casa sin añadir que su casa es también tu casa, para que no quepa duda que eres bienvenido.

No es común ver casas llenas de cosas que la gente no necesita, o unidades de almacenamiento llenas de objetos inútiles que no necesitan. Las personas tienden a tener sólo lo que necesitan, y cuidan mejor lo que tienen. Hasta la persona más humilde que tiene poca ropa se esmera para lucir lo mejor posible, bien planchado y aseado.

Los mexicanos suelen compartir sus posesiones; es una costumbre, y aceptar algo compartido o regalado es igual de importante, aun si no lo quieres. Si alguien se sienta a comer y abre una bolsa de papas, lo primero que hace es ofrecer a todos, y debidamente cada persona aceptará. Incluso he visto desconocidos hacer esto en una lavandería. Si tienes algo, compartes. Si te ofrecen algo, aceptas.

El Vivir con Tranquilidad y Mantener la Calma

Para los mexicanos, ser muy nervioso, tenso o grosero son grandes defectos de carácter. El autocontrol, inteligencia emocional y saber cómo interactuar con los demás son igual de importantes que ser inteligente, tener experiencia o estudios. Los mexicanos son conocidos por enojarse fácilmente, pero también por ser prontos para perdonar. Prefieren no guardar rencor ni permitir situaciones incómodas.

Los mexicanos son capaces de criticar abiertamente y con dureza a su propio gobierno y sus líderes por la interminable lista de problemas en el país. Pero cuando su equipo nacional de fútbol se pone el uniforme verde, blanco y rojo, todo el país se viste con los mismos colores para apoyar a su selección. Son conocidos por ser una de las mejores aficiones de futbol en el mundo.

Aunque gran parte de los mexicanos tienen una base religiosa y espiritual muy profunda, no hay extremismo o forzamiento de sus morales hacia otras personas que no tengan las mismas creencias. De hecho, lo peor que te puede pasar es que alguien te insista a que bailes en una reunión social con el fin de pasártela bien, aun si no sabes cómo.

A pesar de que la barrera del idioma para los mexicanos que viven en EE.UU. no permite a los americanos darse cuenta, los mexicanos tienen un agudo sentido del humor que está lleno de juegos de palabras creativas y ricas referencias culturales. Su innata honestidad resalta en el humor crítico y autocrítico que se utiliza con habilidad para abordar los temas pesados que serían difíciles de discutir de otra manera. A los mexicanos les gusta reírse a carcajadas de los chistes, incluso los que no son tan chistosos, porque siempre es más divertido sonreír.

Este tipo de cosas son las que hacen a los mexicanos grandes, y podrían ayudar a los americanos también. EE.UU. tiene un gran número de asuntos por resolver, y tal vez puede encontrar la respuesta con su vecino al sur, que ha estado allí todo el tiempo.

Hacer Grande América Otra Vez Siendo Más “Mexicano”

Tal vez pueda sonar como una locura para algunos americanos, pero si quieres ver como sería, solo tienes que visitar el lugar donde vivo. En la frontera de El Paso con Ciudad Juárez, la gente ha estado seleccionando lo mejor de los dos países y culturas en silencio durante generaciones.

Las conexiones entre las personas, culturas y economías de las dos ciudades son tan fuertes que se siente como si fuera una sola y gran ciudad. Muchos de los americanos que viven lejos de la frontera no pueden apreciar cuántas personas cruzan la frontera hacia ambos lados todos los días sin problemas. Yo voy a Juárez todos los días para trabajar. Mis viajes de ida y vuelta diarios son sólo un poco de los millones que suceden cada año a través de la frontera entre los EE.UU. y México.

Una de las maneras más fáciles de ver la conexión entre las dos ciudades es notando las placas de los carros. Sobre todo, en los fines de semana los estacionamientos en los centros comerciales de El Paso se llenan de carros con placas de Chihuahua/Juárez que son de los mexicanos que vienen a gastar su dinero en Estados Unidos. Yo viví en Juárez por un tiempo y vi la misma situación de la que hablo, pero al revés en mi fraccionamiento. Los viernes por la noche, las calles se llenaban de carros con placas de Texas y seguía así todo el fin de semana.

Los mexicanos que cruzan la frontera hacia los EE.UU. pueden entrar con diferentes tipos de permisos. El más básico permite que viajen dentro de la zona de El Paso para las actividades normales como ir de compras, visitar a los amigos y familiares, o asistir a eventos especiales. Para entrar más al país se requiere un permiso adicional. Todos los tipos de permisos requieren que la persona tenga un expediente limpio y que demuestren que es económicamente “estable”. Es parecido a la información que se pide para un préstamo. Tengo muchos amigos y compañeros de trabajo que tienen toda su vida cruzando y regresando sin ningún problema (a excepción de que el agente de la patrulla fronteriza en turno ande de mal humor).

Aunque lejos de ser perfecto, este sistema ha funcionado bien durante muchos años, por lo que las preocupaciones de tantos seguidores de Trump son infundadas y más bien deberían voltear y ver a personas como yo que viven en la frontera. Millones de veces al año gente cruza la frontera en ambos sentidos para ir a la escuela y el trabajo, visitar a amigos y familiares, ir de compras, comer, ir al médico o al dentista, para eventos especiales o simplemente para pasar el rato. Ellos pasan su tiempo e invierten su dinero en el otro lado de la frontera y cuando llega la hora de regresar a casa, lo hace sin preocupaciones, y nunca pierden sus conexiones y relaciones en cada lado de la frontera porque se mantienen en contacto.

El Paso representa un mayor nivel de vida, con mucha mejor infraestructura, y, sobre todo, con un mayor sentido de seguridad más elevado. A pesar de los americanos que solo quieren construir muros, la inseguridad en la frontera mexicana no necesariamente afecta la seguridad en el lado de EE.UU. Resulta que en los mismos años que Juárez tenía la distinción de la ciudad más violenta en el mundo, El Paso fue reconocido como una de las más seguras en Estados Unidos, aun cuando las dos ciudades están entrañablemente unidas.

El tiempo que he vivido en la frontera me ha enseñado a reconocer y apreciar lo mejor que cada país y cultura tiene que ofrecer, por eso me ha sido imposible irme de aquí. Es probable que no esté aquí el resto de mi vida porque mis raíces están muy lejos en Oregon. Pero por lo menos he estado aquí el tiempo suficiente para entender un poco más lo que a muchos de nosotros los americanos nos hace falta, y desafortunadamente no hemos podido apreciar todavía.

No podemos quedarnos como estamos y aislarnos más culturalmente para poder llegar a ser “grandes”. No necesitamos ir más allá de nuestros vecinos del sur; lo ideal es combinar lo mejor de ambos lados de la frontera para crear algo mejor — o incluso algo realmente grande.