Vincent Moon en Lima

La imperfección de la experiencia vivida


Vincent Moon es un nómada. Va de lugar en lugar filmando diferentes exploraciones musicales y, con esto, expresa parte de una cultura. La naturaleza de la representación se ve evadida por la constante estructuración espontánea del espacio que Moon maneja. En el transcurso de ocho vídeos que Vincent presentó ayer en Tupac, pudimos ver cómo es que el director afirma la experiencia vivida por sobre la relatada.

El caso de Moon no es único. Es, de hecho, el modus operandi de la avant-garde, específicamente la avant-garde en el ámbito cinematográfico. La creación de una sintaxis distinta a la película narrativa le otorga al avant-garde una calidad poética y experimental. En el ámbito de las grabaciones en vivo, Ben Russell creó su Black and White Trypps Number Three al grabar a personas disfrutando de un concierto de Lightning Bolt.

Aunque el trabajo de Vincent puede ser categorizado como avant-garde, sus afectaciones se ven limitadas a la creación de un espacio vivido habitado por los artistas a los que está grabando. En la sección de preguntas, posterior a la proyección de sus películas, Vincent acotaría que el se siente como un indirector. Para Moon, una idea es suficiente para crear una película. Lo que la práctica revela, por otra parte, es su fidelidad a lo vivido (vécu). En las películas de Vincent, la experiencia vivida de estar presente en un lugar es lo que trata de ser capturada mediante la sintaxis de la cámara. La idea no es hacer un clip musical, dice Moon, si no formar un híbrido entre imágenes y música. La síntesis resultante expresa, sin capturar, un fragmento de la realidad en los niveles que sea posible. En la sintaxis particular de Moon, dicha expresión se asemeja al formalismo implementado por el vídeo musical o la película de concierto. No se trata de expresar algo más que la vida, algo que trasciende; la técnica de Moon trata de documentar un momento.

Tras una pregunta sobre la cercanía que tenía la cámara a las personas que filmaba, Moon comentaba que él toma a la cámara como un microscopio. El afán científico es expresado mediante la cercanía, sí, pero a diferencia de la estaticidad característica de un microscopio convencional, Moon utiliza la cámara para capturar la imperfección de lo vivido de una manera frenética. Su trabajo consiste en girar la cámara hacia lo incompleto y apenas-ahí. Como cualquier director, Moon maneja el encuadre pensando en qué deja afuera y qué deja adentro. La respuesta visible en sus películas es que aquello que está en medio es lo que importa.

Las películas de Vincent son una búsqueda constante por la incompletitud de la experiencia vivida. A diferencia del formalismo que trata de aprehender mediante encuadres pre-hechos la experiencia de un concierto o una presentación, Moon se concentra en la invención de la cámara-que-flota y es en este espacio donde la música y el cine, como mediadores imperfectos, convergen. Para Vincent, la sintaxis de lo vivido abarca no solo a la figura del artista y su instrumento o instrumentos. El artista está incompleto sin su alrededor y siempre se ve inscrito dentro del espacio cultural hecho manifiesto en el lugar donde se desenvuelve. El escenario de los artistas de Vincent es el mundo.

Lo poderoso del trabajo de Moon puede ser medido en relación a sus esfuerzos menos rescatables. Para el avant-garde, la irrupción de una tesis o un pensamiento, en general, se ve expresada mediante la irrupción de la palabra. El avant-garde genera ideas, no las declara. Cuando la narrativa fílmica, explicativa o hablada, entra en contacto con la fluidez del momento que Vincent está tratando de expresar, la sintaxis del momento se ve alterada por la convención. La clase de construcción narrativa que trata de trascender lo expresado mediante artificio. Los momentos construidos y tallados revelan la dureza de la representación. Dicho carácter de construcción puede ser apreciado cuando Vincent entra a un modo documental, donde la intención de construir algo que trascienda, se expresa tanto implícita como explícitamente.

Característico de Moon es el ascetismo audiovisual que maneja en sus composiciones. La cámara-que-flota es un instrumento expresión que se hace valer sin asistencia. La movilidad de la cámara en mano es reconocida como una técnica para traer a la superficie el realismo de una escena. La técnica de Moon tiene como objetivo utilizar la inmaterialidad del punto medio, el fuera de foco y el cuerpo cortado, que aterra al formalista con la intención de perderse en la situación. Contribución de este viaje errante es la localización de puntos de ventaja donde el espectador pueda obtener una visión panorámica del artista, la música, el ambiente y su cultura. Moon acepta que la representación audiovisual es incompleta y está de acuerdo con que captura la superficie de lo que se filma. La aceptación no lo lleva a concluir que el espacio que crea audiovisualmente es construído, como la narrativa fílmica se esfuerza en insistir, sino a tratar de expresar lo vivido de manera pulcra. Moon no trata de capturar un todo, o lo más importante. En momentos en que el instrumento parece tomar protagonismo, su enfoque no es a estos. En vez, Moon comienza un dérive audiovisual. La clase de desplazamiento por superficies que crea algo nuevo.

La libertad propia de sus películas es también parte de Vincent. Su persona es sencilla y calmada. Moon sueña con captar un espíritu, algo que no sorprende dada su atención por lo-que-está-apenas-ahí. Su afición por lo vivido es tangible tanto en quién es cómo en lo que hace. “¿Qué amas?” le preguntó una persona a Moon, “Estar aquí” dijo, como persona en el mundo. Las palabras no pueden contener lo vivido.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.