Sendai fue una de las ciudades japonesas más afectadas por el tsunami del 2011.

Sendai: paisajes de silencio

Al norte de Japón, una metrópoli atesora sus recuerdos, sus habitantes y sus árboles. Sendai es esa joya que ni el tsunami pudo con ella.

Juan Manuel Fernández C. desde Japón

A 300 kilómetros al norte de Tokio, en la costa del Pacífico de Honshu (la mayor de las cuatro islas principales de Japón) se encuentra Sendai. La más importante de las ciudades de la región de Tohoku, una de las siete del país del sol naciente.

Sendai es tranquila y luce impecable. No hay ruidos de bocinas ni de tumultos. Por compartir latitud con ciudades como Washington o Atenas, goza de uno de los mejores climas del Japón: 12° C como temperatura promedio, y 24° C cuando llega al punto más caliente.

La ciudad de los árboles y los paisajes. A Sendai se le conoce como ‘Mori no Miyako’ (la ciudad de los árboles), por su espléndido entorno natural, rodeada por las montañas occidentales de Ohu. Las regiones sur y norte son agrícolas, y producen algunos de los mejores cultivos de arroz de Japón.

El río Hirose es un afluente limpio que corre por el centro de Sendai, y los árboles de tipo zelkova bordean sus calles. Además, la ciudad es famosa por su respeto hacia los recursos naturales.

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¿Sin tráfico? Las congestiones de tráfico no representan estrés, al menos en comparación con las urbes occidentales. Los peatones caminan seguros y también hay infraestructura para bicicletas. Ni siquiera en la estación del metro se miran colillas en el suelo o suciedad.

Caminando hacia el centro por las amplias avenidas peatonales se observan las ventas en la calle de dulces y repostería japonesa, con alguno que otro rótulo de McDonald’s, 7 Eleven o Starbucks.

Cultura y conectividad de primer mundo. El Festival de Tanabata, que hizo célebres los coloridos afiches y eventos como el Concurso Internacional de Música, el Festival de Jazz Johzenji Street, y las representaciones teatrales prueban que también es una ciudad para la cultura.

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En el Museo los turistas aprenden el arte de la escritura nipona y el origami. Por toda la metrópoli hay Wi-Fi spots con Internet de alta velocidad gratuita para turistas durante sus primeros 40 días.

Rápida recuperación. Pese a que el tsunami y terremoto dejaron 5.728 residencias inservibles y un área total de 4.523 hectáreas inundadas, la ciudad en menos de cinco años se recuperó y logró reubicar a sus pobladores desalojados.

Es la metrópoli que pudo más que los desastres.

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