Aprendiendo a estar sola.

Rex Campos
Nov 3 · 2 min read

La soledad se presenta de repente, cuando menos la esperas y… no te culpo, suele dar miedo, es de esas cosas que te aterran, que “ojalá y nunca llegara”, pero aquí está, nos rodea a todos y de la nada ya la tienes encima; sé que cuando disfrutas de la compañía de alguien es de lo peor que puede sucederte, créeme que lo entiendo… He estado ahí, en esa misma esquina, temblando y con las lágrimas a flor de piel.

Pero, la soledad también es maravillosa — y muy necesaria — cuando sientes que ya no puedes más, que todos los sentimientos te sobrepasaron y que sin duda estarías mejor en una burbuja, lejos de todo este ruido emocional, de toda la gente que te rodea y que — aunque ellos no lo quisieran causar — te han lastimado.

Esa sensación de silencio, de calma que inhibe hasta la más mínima preocupación.

¿Cuándo fue la última vez que bailoteaste con la cabeza una de tus canciones favoritas en el bus? O Hace cuánto tiempo no disfrutas del sabor de un helado de vainilla y viste la carretera, con calma, sin prisas — y lo mejor — sin conversación; fuera de esas charlas que parecen nunca terminar y que crees disfrutar, pero ¿Realmente lo haces?

Cuéntame de la vez más reciente que mientras escuchabas música pensabas simplemente en ti y no en todo el barullo del mundo, de la gente.

Hace no mucho — refiriéndome a unos cinco minutos atrás — sentí el cosquilleo del amarillo en la lengua y una punzada colorida en los ojos, también percibí al sol pasando a través de la ventana y acarició mi piel con su suave calor de otoño; tuve la fortuna de estar en paz — después de tanto tiempo — al regresar a mi ciudad natal, ya no agobiaba, no dolía tanto el ver mi camino hacia ella porque la soledad me cobijó, porque la había perdido hacía un tiempo y por fin había regresado — o había creado una nueva — .

Ahora estoy bien, feliz, inmersa en mi mente , escuchándome y anotando lo que necesito, porque quién no se escucha a sí mismo está condenado a la muerte prematura, además estoy escuchando mejor a otros.

Por esto, la soledad es la mejor medicina que me auto prescribo, para aquellos fines de semana lejos de lo que ahora llamo hogar, llenos de movimiento y de preocupaciones.

La soledad es bella, no te obligues a pasar el rato con otros por miedo a sus efectos, no te agobies cada vez que crees estar solo, disfrútala.

No hay razón para huir de ella.

Rex Campos
Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade