Ella

Ayer llegó enferma a casa, la miré y estaba verde, pero no pude ayudarla. Una diarrea fulminante le impidió ir al trabajo ese día y eso me puso contento; al menos no tendría que subirse al Metro que tanto odia, lo sé porque siempre reclama.

Me gusta cuando decide no salir el sábado en la noche y se queda en la cama oliendo a sobaco porque no se bañó en todo el día, aunque eso es lo más parecido a su última depresión, que a veces viene y va y que cuando viene supera bebiendo litros de vino tinto y escuchando a John Lennon. La prefiero cuando pone a New Order a todo volumen y baila sola en el living, a veces baila conmigo.

El domingo pasado fuimos a la playa, invitó a nuestro roomate, pero el tipo nunca sale de su habitación, es tan introvertido que se dejó la chasquilla larga para no mirarnos. Yo conozco a algunos que también lo hacen pero no por gusto, sino que porque no se las cortan. Debe ser horrible ver el mundo entre pelos.

Amamos que sea verano porque salimos a pasear y a “mirar piernas” como dice ella, a veces se pone un vestido rojo que le queda super lindo, ella también lo sabe porque el rojo es su color favorito y yo lo veo con nitidez, lo que no entiendo es por qué usa ropa interior si siempre está toda incómoda con el calzón metido en el culo. En esta ocasión pasamos por una tienda de mascotas, compramos unas galletas y, como siempre, se enamora de los gatos del lugar, quiero saber qué les encuentra si son tan pesados y ególatras. Son como el último hombre que trajo a casa, uno mayor que se la engrupió diciendo que era escritor y, como a ella le encanta leer, cayó redondita.

Ya vamos de vuelta a casa y tengo que hacer una parada, no tengo muchas ganas pero hago el esfuerzo porque no quiero mearme en la cama y que me eche de la pieza, esta noche quiero dormir a sus pies y comerme su ropa interior.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.