SOBREVIVIR LOS 30

(AUSTIN TEXAS 1979 — FRANCISCO ÁNGELES)

Fotografía de Rosana López Cubas para Lima en Escena


Fotografía de Rosana López Cubas para Lima en Escena

3 historias de hombres bordeando las 3 décadas. Existe en Austin, Texas 1979 de Francisco Ángeles una confesión que compartimos los lectores a través de las voces que intervienen en esta novela. Las voces son distantes e internas, suaves y bruscas, amorosas y desenfadadas, quietas y sexuales, limpias y agitadas. Son las voces de la consciencia, el corazón, la lealtad y el recuerdo. Esta es una novela que merece ser leída más de una vez, para disfrutar cada letra, cada sensación, cada orgasmo, abrazo, frustración, fracaso, amor, ápice de ausencia y poesía que nos integran con el texto.

Son los 30 años, una tentación al abismo, la sensación de arriesgarlo todo por evadir el destino, el camino común que nos impone la sociedad. Francisco Ángeles, en Austin, Texas 1979, explora la vida de Pablo, un joven alrededor de los 30 años, que afronta su divorcio, a través de los recuerdos, vida presente y futura que explora con su psiquiatra, la hija de este, su hermano, su padre, su ex esposa y un conejo que le compro como regalo. Son los 30, la década de las decisiones más importantes en la vida de un hombre, son acaso su mejor edad. ¿Por qué importan las decisiones a esta edad? ¿Es válido evadir la responsabilidad y/o el destino? ¿Por qué arriesgarlo todo sin sentido? Estas preguntas se hace el lector al ir descubriendo las historias que fluyen en este libro.

Las historias son 3, pero pueden ser una. El relato único de un hombre que se busca a sí mismo, que intenta ser diferente, aún con el precio de perderlo todo, no de forma monetaria si no a través de valores, familia, memoria, sensatez. El erotismo se cimenta a través del personaje de Adriana, la hija del psiquiatra, es una forma de terapia que nos sumerge en el torbellino de letras que se desplazan a la velocidad de la luz, puntos elevados de calor, fotografías prohibidas a menores. Una de las cualidades de esta novela, son las escenas que resultan conocidas para la mayoría de lectores, son como anécdotas y puntos de encuentro comunes, que no por ello se desmerecen, al contrario se refuerzan con la prosa poética de Francisco Ángeles que nos guía como una linterna a través de la depresión, el amor, la pasión, la insensatez del personaje principal, que va a concluir en el reflejo pasado de su psiquiatra y su padre. No hay escapatoria, la decisión que ha tomado y va a tomar a pesar de parecer ser opuesta, resulta ser la que estuvo predestinada desde el inicio de la historia.

El titulo del libro a primera vista nos da la sensación que vamos a introducirnos en una época y lugar especifico, pero esto no sucede hasta la segunda parte, en la confesión del padre, donde el lector que se ha sentido complacido en la primera parte, se predispone a esperar un desenlace, que parecer va a llegar de un momento a otro, a pesar de postergar la cita, de las palabras a media voz, de los mensajes ocultos en los papeles, de las miradas cómplices, de la tentación irresistible. Francisco Ángeles nos demuestra que es posible explorar desenlaces que esquivan la voluntad de los personajes, y el deseo de los lectores. Existen imagenes muy cercanas como la busqueda de una palabra para iniciar la conversación con su padre, la autojustificación de la evasión de la responsabilidad, y esas conversaciones nocturnas que nos demuestran que no estamos solos, que de alguna manera todos buscamos alguien con quien compartir nuestros miedos y recuerdos, nuestros diarios, nuestras decisiones, o quiza solo un abrazo o una botella de cerveza.