¿Condenas justas?

Se suministran drogas al impertinente de la realidad, el arraigado a esta, las ingiere para separarse de esta.

Sé que huelo mal, mi sabor es asqueroso, no me atrevo a arrastrar mi legua entre mis labios, sería una tortura impertinente.

Los niños juegan, mañana todos tendremos 30 años. Hombres felices por siempre, no rozaremos ni un segundo la discordancia, la tristeza o el dolor. No podrás buscar nada más, pese a todo serás feliz.

Sí, así es, mutaremos a elementos, compases afinados. No estaremos congregados a ningún tirano solo a la voluntad de nuestras búsquedas actuales.

Todos me supervisan a través de los muros, no se percatan de que me fugo entre las bacterias me expando subvirtiendo a los solitarios reclusos. Todo pensamiento mío permanece cercano, odio eso. Descuiden yo los superviso mientras duermo, siempre me torturan con esos aquelarres imaginarios.

Le hemos sido fieles a la sustancia, es hasta que esta nos ahoga que nos damos cuenta de que ella no nos fue fiel. La existencia nunca caerá en nuestro dominio y eso nunca lo entendimos aún habiéndolo logrado pediríamos aire para concretarlo. Descuidados.

Nos dejaremos llevar por las miradas coherentes y suspicaces aparentemente voluntarias de los que explican la magia del sexo y los ejércitos de emociones que nos involucran con otros, haciéndonos desaparecer devaluados a cifras. Haremos lo que nos pidan con tal de aumentar la numerosidad, que es lo que nos ordena lo pertinente; concebiremos arte impiadoso y serenidad fingida con himnos universales sin fe. ¿Cuáles son las ideas que se arraigan a las reglas? ¿Quién permanecerá por los siglos de los siglos sin sucumbir a la histeria? ¿Quién nos reconocerá cuando nosotros ni siquiera anhelemos identificarnos? ¿Qué clase de drogadicto soy yo?

sin embargo, sin embargo, sin embargo algo, algo, algo que ya repetimos tantas veces que perdió sentido, en la repetición lo recobrara. Tal vez, nos sorprenda el anacronismo. La repetición de esta frase abruma pero nos despierta una sospecha siempre irresoluta ¿Cuál es la segunda revelación? esa que no se encuentra a menos de que la concluyéramos la primera vez que la mencionamos.

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