El tiempo pasa rápido…

Al fin año nuevo estaba a unas 2 horas y 52 minutos, portábamos las mejores ropas que pudimos comprar en todo el año, festejamos en casa de mi madre, nos lleva 48 minutos saludarnos entre todos mi abuela, la urna del abuelo, mi padre y mi madre, mi hermana Ana y a su marido Rodrigo, mi hermana mayor Dulce -la solterona- y a sus dos pequeñas hijas, mis sobrinas Carla y Sofia, que visten con más propiedad que nadie aquí presente, y por último mi hermano Jaime, su esposa y su recién nacida hija, con el me tomo mi tiempo al ser los únicos hombres además de mi padre, intercambiamos un par de comentarios.

— Mmm… Tanto sin vernos y tu ya con una hija. No puedo creer que me perdí de tanto.

— Te perdiste la parte difícil solamente, toma sostenla ahora que esta tranquila. — Dirigiéndose a mi con una sonrisa-: ¿Por cierto en que andabas?

Al abrazar aquella niña me di cuenta de que efectivamente llegue en la parte linda y perfecta de la maternidad — lucia como un malvavisco con ese vestido blanco — . Bromeamos un rato con que no se la devolvería, incluso con comérmela empezando por esas hinchadas mejillas. Entonces le conteste.

— No tengo la menor idea un día trabajas y no te das cuenta de que eres un individuo hasta que llegan las vacaciones, incluso mi novia me abandono poco antes de navidad y no lo noté, bueno al menos, ese es mi caso. — Descuide que lo dije con cierta nostalgia de estos días — .

Le devolví a la bebe para que la recostara y nos dispusimos a cenar, mamá decidió preparar decenas de platillos camarones, ensaladas, arroz, un poco de pavo, chuletas de cerdo y sin fallar como cada cena de año nuevo un par de vieiras para ella y para papá. Antes de enterrar los tenedores decidimos impulsarnos a dar un pequeño brindis cada uno acompañado de un pequeño discurso y de un poco de vergüenza. Empezando por mi que solo pude decir lo feliz que estaba por el nacimiento de mi reciente sobrina aunque me alargue bastante por los titubeos y los nervios hasta que, sin darme saberlo, fui el primero y el último en hacerlo, debido a que todos tenían tantas ganas de probar la comida que empezaron en cuanto termine.

Terminando de casi atragantarnos y de un descanso leve en la sala, empezamos a compartir anécdotas cómicas de la infancia, Después estábamos todos tímidos hasta que pusieron la música, mis dos hermanas junto a mi hermano me jalan a la pista de baile, fila de conga con la abuela en la punta y mi padre al final, risas y bailes descoordinados poseían la ocasión, se nos salían los zapatos entre tanta locura utópica. Faltando 10 minutos Dulce y Ana le piden a Jaime que traiga a su niña, al entrar al cuarto de mis padres donde la había dejado dormir al recogerla la niña estaba de espaldas en ese entonces la angustia y el dolor invaden su cabeza soltado un aterrador grito nos atrae en fila de conga hasta la habitación, su esposa no lo puede creer todo pierde la importancia entre el horror que significaba el hecho, la bebe se asfixio. No fue un error humano, ni siquiera se puede culpar a algo eso lo sabíamos todos.

Aturdido de la nada se me escapa una discreta risa, lo mismo con la abuela después a Dulce, atados a algún frenetismo colectivo todos empezamos a carcajearnos con el llanto de Jorge y su mujer desentonando, no podíamos parar todo rastro de desanimo nos había abandonado, hasta la mujer cuya hija yacía muerta en sus piernas fue conquistada por este desquiciado delirio. Suena en la television la cuenta regresiva con la que Jorge progresivo sucumbió al impulso, continuamos así hasta rendirnos al sueño cerca de las 3 de la mañana. Aún no sabemos que nos pasó pero sin duda el tiempo vuela cuando uno se divierte.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.