Isaac Asimov: Azazel y relatos de los viudos negros


Asimov siempre había deseado escribir relatos cortos de misterio. Al principio había estado entregado a la ciencia ficción y muchos de esos relatos eran muy parecidos a los de misterio, sobre todo las narraciones de robots.

Escribió también una serie de cinco relatos sobre un personaje llamado Wendell Urth, que resolvía misterios sin ni siquiera salir de casa. El primero de ellos, The Singing Bell, apareció en el número de Enero de 1955 de Fantasy & Science Fiction. Las narraciones de Wendell Urth eran divertidas, pero Asimov quería elaborar relatos de misterio “auténticos”, sin nada de ciencia ficción.

Escribió uno en 1955, pero Ellery Queen´s Mystery Magazine (EQMM) lo rechazó. Finalmente, pudo venderlo a The Saint Mystery Magazine, donde apareció en el número de enero de 1956 con el título de Death of a Honey-Blonde. Se desarrollaba en un laboratorio de química, así que aunque no era ciencia ficción, no se había librado del todo de la ciencia. Si bien no era un relato muy bueno, no perdió las ganas de escribir relatos cortos de misterio.

EQMM publicaba regularmente “primeras narraciones”, por lo general muy cortas, de escritores que nunca antes habían publicado. Su desazón por fin se desbordo: “Si estos aficionados pueden hacerlo, ¿por qué yo no?”. Así que el 12 de noviembre de 1969 escribió un relato muy corto y lo mandó por correo dos horas después de que se le ocurriera la idea. EQMM lo aceptó y lo publicó con el título A Problem in Numbers en el número de mayo de 1970.

A principios de 1971, Eleanor Sullivan, directora ejecutiva de EQMM, le envió una carta pidiéndole un relato de misterio, Asimov aceptó y se publicó en el número de enero de 1972 de EQMM con el título de The Acquisitive Chuckle. El relato había sido ideado como una historia independiente pero, cuando apareció, Fred Dannay — director de EQMM — destacó que era “el primero de una nueva serie de Isaac Asimov”. Asimov escribió muchos más con los mismos personajes y cuando había llegado a la docena los reunió en un libro; Dannay supuso que la serie había terminado y lo publicó. Se equivocó. La serie siguió y Asimov escribió más de sesenta relatos. Se bautizó la serie como “Los relatos de los viudos negros”, porque todos se desarrollaban en uno de los banquetes mensuales de un club llamado así. El escenario es una copia de un club real al que pertenecía Asimov, The Trap Door Spiders. Las narraciones transcurren a lo largo de una conversación. Los seis miembros del club discuten asuntos de manera pendenciera y muy personal. Hay un invitado, al que después de cenar se le plantea una pregunta, y cuyas respuestas revelan algún tipo de misterio que habitualmente los viudos negros no pueden llegar a resolver, pero que al final resuelve Henry, el camarero.

A principios de los 80, Asimov comenzó a escribir relatos de misterio para Gallery, y el primero de ellos no implicaba un asesinato (sus relatos rara vez lo hacían). Más bien era la historia de una venganza fantástica. El héroe se desquitaba de un hombre muy rico utilizando a un demonio de sólo dos centímetros de altura cuyos poderes mágicos eran mínimos. Lo que hizo el demonio fue eliminar pequeños trozos de pintura de cuadros muy valiosos que poseía el hombre rico. Estos restos eran lo que formaban las firmas de Picasso y otros artistas y, por tanto, sus cuadros dejaron de tener valor. Gallery publicó el relato, que se tituló Getting Even, en su número de agosto de 1980.

A Asimov le gustó tanto el personaje que escribió un segundo relato de la serie también sobre el demonio. Pero al editor, Eric Protter, no le pareció bien. Un relato sobre un demonio sí, pero más no; así que Asimov lo archivó. Después de haberlo dejado en un cajón durante un año, se le ocurrió que podría venderlo en otra parte. Le preguntó a Protter y éste accedió, siempre que hiciera algunos pequeños cambios para que no pareciera que formaba parte de la serie de Gallery. Asimov inventó otra situación rápidamente. Había sólo dos personajes, un narrador anónimo (el propio Asimov) y un tipo listo llamado George, que siempre le lograba sacar una comida y después le contaba una historia fantástica. El demonio se llamaba Azazel (un nombre bíblico). Asimov presentó el relato a Fantasy & Science Fiction y apareció en el número de abril de 1982 bajo el título de One Night of Song. Siguió escribiendo nuevos relatos de la serie, que cada vez eran más estilizados. En cada uno, George trataba de ayudar mediante los poderes de Azazel, y en todos ellos la ayuda resultaba ser un estorbo. Por supuesto, el lector tenía que adivinar que iría mal antes de que el narrador lo revele y en ese sentido el relato contaba con cierto misterio. Además, se trataba de relatos deliberadamente muy elaborados y rodeados de una atmósfera embaucadora.

Después de publicar dos relatos de Azazel en Fantasy & Science Fiction, Shawna McCarthy, que entonces era la directora de Isaac Asimov´s Science Fiction Magazine, se quejó. Sostenía que debían publicarse allí. Pero Asimov afirmó que los relatos eran de fantasía. Participaba en ellos un demonio, Fantasy & Science Fiction publicaba fantasías, Isaac Asimov´s Science Fiction Magazine no. McCarthy le dijo que transformara al demonio en un ser extraterrestre y que le diera poderes científicos avanzados en vez de mágicos. Y así fue. To the Victor se publicó en el número de julio de 1982 de Isaac Asimov´s Science Fiction Magazine, y a partir de ese momento allí aparecieron todos los relatos de Azazel. Cuando Asimov llevaba 17 relatos, decidió publicarlos en forma de libro y se los llevó a Jennifer Brehl, que había sucedido a Kate Medina como directora de Doubleday. A Brehl no le gustó que Azazel fuera un extraterrestre, quería que fuera un demonio. Asimov le explicó que eso había sido al principio pero que la revista le hizo cambiarlo. Brehl lo convenció a decirle que lo anunciarían como su primer libro de fantasía. Para esa colección, Asimov escribió un prólogo que describía cómo el narrador conocía a George. El libro, bajo el título de Azazel y con el subtitulo de Fantasy Stories, se publicó en 1988. Asimov escribió ocho relatos más de Azazel que fueron publicados periódicamente.

Con Azazel y Los Viudos Negros, Asimov demuestra que es capaz de escribir sobre prácticamente cualquier cosa como si fuera un profesional en el tema (el que fuese) que lleva décadas haciéndolo. También se nota el placer del autor por escribir humorísticamente, con Azazel, y ser como el mejor escritor de misterio con los relatos de los viudos negros. Y como lo explica varias veces en su última autobiografía, un gusto personal en autoreferenciarse.