La vida antes y después de tener hijos

No se si estén de acuerdo conmigo, pero la vida después de los hijos es otra totalmente distinta a la que tenemos cuando sólo vivimos en pareja. Recuerdo cuando estaba recién casada, levantarme un sábado a las 12 del día sin preocupación de ningún tipo y a veces sin nada en el refri.. total éramos sólo nosotros dos y que más daba, con cualquier cosa la armábamos..

Después de 2 años de casados, nos embarazamos y a partir de ahí, el sube y baja de emociones no se hizo esperar. Desde el momento en el que nos dijeron que ese puntito imperceptible era nuestro bebé, hasta el día en que salimos del hospital, lo subimos al coche y nos fuimos muertos de miedo a la casa sin manual de instrucciones.. el cual al día de hoy seguimos necesitando.

La vida en pareja cambia por completo… dicen que el bebé tiene que acostumbrarse a la vida fuera del útero, pero también sus padres tienen que acoplarse a la vida con un bebé, cosa nada fácil.. entonces aparecen discusiones nunca antes vistas, el cansancio nos gana y la inexperiencia nos detiene… sin mencionar las dificultades a las que nos enfrentamos por las alergias alimentarias que mi niño padeció al poco tiempo de nacido.

Pero dentro de todo nos sirvió repartirnos responsabilidades y buscar, de alguna forma, tener tiempo para nosotros dos. Poquito pero significativo. Además he de reconocer que José es un gran padre y que a la fecha se levanta temprano con Jose Mari los fines de semana para que mamá duerma un ratito más.

Sin duda la llegada de mi chirimbolo nos cambió la vida para siempre, pero he de confesar que ya no me imagino mi vida sin él y sin mi esposo..

Otra cosa que nos marcó como familia, fue mi enfermedad. En mayo de 2015 me diagnosticaron cáncer y nuevamente nuestra vida tuvo un giro de 360 grados.. José estuvo ahí siempre, dándome su apoyo incondicional, aguantando mis malos ratos y recordándome que el amor lo puede todo. Sin duda mis Josés fueron y son mi motor. Hoy estoy curada y feliz de saber que me queda una vida entera para ver crecer a mi hijo y envejecer con mi marido.

Así es que sí, el camino puede estar lleno de dudas al principio, pero estoy segura de que se puede lograr un balance entre la maternidad, el amor de pareja y la vida profesional..

¿Cómo les ha ido a ustedes?

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