Lactancia: Expectativa vs. Realidad

En pleno auge de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, decidí reflexionar al respecto y hacer una breve, pero significativa introspección sobre las experiencias que yo tuve en esta crucial etapa en la vida de cualquier madre.

La lactancia materna es un tema súper complejo en todos los aspectos, a nivel emocional es una experiencia inigualable; en términos de salud es bien sabido que ejercerla trae beneficios tanto a mamás como a bebés. En el ámbito laboral hay una disyuntiva entre las licencias y facilidades de cada empresa para poder practicarla; y, en cuanto a salud pública, es un ámbito que al menos en México, apenas está tomando impulso para su regulación y sobre la concientización de su importancia.

Si no has tenido hijos, tal vez puedas coincidir con las expectativas y cuestionamientos que yo tenía sobre la lactancia antes: ¿Será algo muy complicado? ¿Y si no produzco la leche suficiente? ¿Y si no me lo se colocar? ¿ Y si no se llena?

Lo primero a lo que nos remitiríamos es a las experiencias de mujeres que hayan amamantado en nuestro entorno: mamá, tía, amiga, compañeras del trabajo, las mommy bloggers, en fin; si a eso le sumamos los libros, revistas y páginas de internet que consultamos para prepararnos, la información que llegamos a encontrar sobre lactancia puede ser abrumadora. No olvidemos que también existen las recomendaciones oficiales, esas que dicen que es mejor practicar deporte y comer sano, pero que suelen estar lejos de la cotidianidad que vivimos las madres.

¿Cuántas ideas no pasan por nuestra cabeza? Con tantos bebés naciendo todo el tiempo, al menos yo pensaba que había un tipo de estándar y que seguro yo estaría ahí, con las implicaciones “normales” que conlleva el hecho de ser madre.

La realidad es distinta, para mí y para muchas, y creo que vale la pena contarlo. La lactancia materna es vivida de forma distinta por cada una de nosotras, ni mejor ni peor, solo diferente. Rompamos el tabú, amamantar no nada más es la manera ideal de alimentar a un bebé.

Como ya se los he contado, para mí la lactancia materna fue difícil… por falta de conocimiento y orientación adecuada, decidí abandonarla, al ver que cada vez que mi hijo comía, vomitaba; y pensando en lo mejor para él, dejé de darle. Por supuesto, con un gran sentimiento de culpa y esa especie de vergüenza que te da por sentir que no estás cumpliendo las expectativas.

Pero bueno, sé que, como yo, hay otras madres con historias similares respecto a la lactancia, las que no necesariamente fueron exitosas o placenteras. Por eso hoy me siento cómoda con contarlo, con buscar que de alguna forma mi testimonio ayude a otras madres y que dejemos de ver esta etapa de la vida como algo tan romántico y mostremos todas las aristas alrededor de ello.

Aquí me gustaría traer a la mesa un texto de Tania Tagle que leí justo aquí en Medium y que habla en pocas palabras de la parte cruda de la maternidad, de la que casi nos da pena aceptar. Se los comparto: Reverso

Admiro a las mamás que lograron una lactancia materna exitosa, incluso con gemelos, o teniendo varios bebés a lo largo de la vida; y también admiro a aquellas que, de alguna forma, buscaron más alternativas para sacar adelante a eso que se vuelve lo más preciado para cada una de nosotras.

Si viviste algo similar, platiquemos.

Mamá_Mon

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