Lo bueno, lo malo y lo feo de los pediatras

Estarán de acuerdo conmigo en que el pediatra es un personaje súper importante en nuestras vidas y, sobre todo, en la de nuestros hijos. Para nosotros ha sido un camino largo hasta llegar al adecuado. Por ello, se me ocurrió preguntar a distinas mamás cómo había sido su experiencia, de manera que pude tener una pequeña muestra de la cual les voy a platicar hoy.

Algunas me ayudaron compartiendo sus vivencias para tratar distintos ángulos; lo bueno, lo malo y lo feo. Al final de cuentas la idea de este post no es criticar, sino compartir.. Así es que para empezar, les cuento nuestra experiencia y después los hallazgos de la encuesta.

Como ya les he contado, mi chrimbolo padece una serie de alergias alimetarias que aparecieron los primeros días de nacido, por lo que he tenido experiencias agridulces con los doctores, con decirles que he visto a 6 pediatras distintos, hasta que por fin di con el que ahora se ha convertido en mi mejor aliado y quien tiene toda mi confianza.

El neonatólogo que lo recibió en el parto fue quien lo estuvo revisando, pero la verdad es que yo veía que le tipo no anotaba nada, sentía que me daba el avión, unas veces me decía que hiciera una cosa, y otras que la contraria. Lo peor fue cuando lo llamé y me dijo “José María, de 4 años, verdad?” (tenía 3 semanas de nacido) No, pues ya ahí cayó de mi gracia. Entiendo que tenga muchos pacientes, pero eso me dio una total desconfianza y decidí cambiar.

Unos amigos nos recomendaron al suyo, quien resultó ser un señor de aproximadamente 75 años y que, en mi punto de vista estaba cero actualizado. Después de dos consultas y dos diagnósticos fallidos, decidimos cambiar.

Ya no sabía qué hacer, mi hijo no paraba de vomitar cada vez que comía.. así es que me recomendaron un gastro-pediatra, quién por fin nos dijo que Jose tenía alergia a la proteína de la leche… yo ya no estaba lactando, por lo que le mandó una fórmula bastante buena, con la que por fin lo empezábamos a ver bien y sobretodo por fin logramos que durmiera.

Estuvimos muchos meses con él, pero conforme iba creciendo y le íbamos introduciendo nuevos alimentos las cosas se empezaron a complicar, por lo que él muy honestamente nos dijo que lo mejor era que viéramos a un alergólogo, pues lo que tenía José ya se salía de su especialidad.

Fuimos a un alergólogo, uno de mucho renombre… pero creo que por lo mismo tenía una cantidad enorme de pacientes y las consultas duraban 10 minutos… me parece que estuvimos 2 meses con él, de los cuales lo visitamos al menos 4 veces.. Así es que cuando vi que eso no iba a ningún lado, decidí buscar otra alternativa.

Así fue como llegamos a una exclente Neumóloga- pediatra, a quien desde el minuto uno le expresé mi total desesperación al no saber cómo ayudar a mi hijo. Ella me transmitó tranquilidad y además fue muy minuciosa al revisar a mi hijo. Le mandó tratamiento y en 6 meses José estaba mucho mejor.

Con ella estuvimos hasta que José estaba cerca de cumplir 5 años. Buscamos una nueva Alergóloga ya que por su edad, las pruebas alérgicas son más certeras. En este caso tuvimos suerte y por fin estamos atacando ese tema con más puntualidad. José esta mucho mejor y estamos comenzando a introducirle algunos alimentos… entre ellos la leche de vaca, de manera progresiva… parece que vamos por buen camino.

Y bueno, después de todo mi choro y regresando a la encuesta, me parece que en lo que sí coincidimos todas las mamás con las que platiqué es que encontrar al pediatra ideal para ti y tu hijo es indispensable, y para muchas, tampoco fue fácil.

Encontré a más madres que, como yo, no se quedaron con una sola opinión, ni dos, e incluso ni tres; por fin pude darme cuenta de que no estoy loca, sino que hay muchas madres que simplemente no se conforman y buscan, investigan y prueban hasta dar con la opción ideal.

Les cuento lo que pude analizar en este ejercicio, en el cual participaron cerca de 40 mamás, entre ellas algunas amigas blogueras. De todas ellas:

• El 32% logró encontrar a su pediatra ideal en el primer intento, y en general han tenido experiencias positivas
• En el otro 68% entramos la mayoría de las madres de este ejercicio, incluida yo, con experiencias regulares o malas con los pediatras. La mayoría han consultado de 3 a 5 pediatras hasta encontrar alguno con el que se sientan cómodas e incluso algunas aún continúan en la búsqueda

De todo esto pude notar que hay, en general, algunos puntos que la mayoría mencionamos como factores para tomar la decisión de confiar en un pediatra, y esos fueron:
• Diagnósticos atinados — Obviamente, creo que lo primordial es la salud de nuestro hijo.
• Trato amable para mamás e hijos — Sin importar que hagamos mil preguntas o que nuestro hijo llore y esté inquieto durante la consulta.
• Capacidad de responder ante emergencias — Algunas mamis mencionaron que tienen comunicación constante por WhatsApp y eso las hace sentir más tranquilas.

Y después de este breve, pero significativo ejercicio me doy cuenta de que muchas veces lo que hace falta es expresar nuestras inquietudes como mamás a los pediatras, sin importar que parezca algo obvio o absurdo; que no importa qué tanto te hayas preparado o hayas leído, la vida siempre te dará sorpresas en cuanto a la salud de tu hijo y que no está mal seguir buscando, finalmente no hay nada como la tranquilidad de saber que estamos en buenas manos.

Si me ayudaste con tu participación en esta mini encuesta, te agradezco infinitamente por colaborar conmigo, y me encantaría que me dejaras un comentario.

Finalmente me entusiasmó mucho darme cuenta de que cada vez más mujeres se documentan, investigan, prueban varias opciones y se arriesgan a intentarlo todo con tal de conseguir lo que más quieren, ver crecer sanamente a esa pequeña extensión de sí mismas.