Lo fácil que es juzgar en redes sociales

Hace unos días leí con mucho coraje y tristeza la noticia sobre la situación de hostigamiento y acoso de la que fue víctima una chica llamada Violeta, por un ginecólogo. (La pueden leer aquí)

Cuando me topé con esta noticia en redes sociales sentí impotencia por la situación, luego me dio gusto ver que poco a poco más personas se sumaban a compartir el testimonio para ayudar a difundir, pero finalmente me llené de terror y asombro cuando me di cuenta de los comentarios tan negativos que estaba recibiendo esta mujer, que a pesar de no encontrar el apoyo esperado en las autoridades, decidió no quedarse callada y utilizar las redes sociales.

Lo increíble es que muchas personas la culpaban A ELLA, “por tonta”, “porque yo me hubiera ido a la primera”, “porque el valiente llega hasta donde el cobarde quiere”, porque todo. Y me di cuenta de lo fácil que es juzgar en redes sociales; opinar sin mayor reparo, sin fundamento, sin pensar en lo mal que la puede estar pasando la persona que decidió abrir su vida para pedir ayuda.

Creo que en mayor o menor medida muchos lo hemos hecho, pero si poco a poco vamos siendo conscientes de lo que podemos construir o destruir con unas líneas empezaremos a ser más empáticos y a usar las redes sociales para beneficio de todos.

Independientemente de que, si este testimonio es real o no, o de que, si nosotros hubiéramos reaccionado diferente o que, como algunas otras de sus pacientes dicen, en realidad es un gran doctor pero con un humor ácido; creo que nos sirve de ejercicio para estudiarnos como sociedad. Ojalá nos tomemos un momento para detenernos un poco antes de plasmar nuestra contundente resolución sobre cualquier tema… ¿Y si tu hermana fuera Violeta? ¿Y si a tu hija le pasara esto? Pero lo más importante, ¿si a ti te pasara algo similar, sin importar si eres hombre o mujer? Este no es un problema de mujeres u hombres, se trata de seres humanos.

Aquí sólo algunos de los comentarios tan desafortunados que me topé:

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