La democratización de la campaña política.

A manera de resumen, la teoría del proceso para elegir presidente en Costa Rica es bastante simple. Consiste en una precampaña política donde los partidos individual e independientemente escogen quien será la cara que pondrán en la papeleta nacional basado en un proceso interno donde entran a regir ideologías y pensamientos, capacidad de liderar y posibilidad o no de ganar las elecciones nacionales.

Después viene la campaña nacional donde una vez definidos los candidatos de cada partido, el país entra en un periodo de discusión nacional y se pone en la meza los problemas que agobian a la nación (pobreza, inseguridad, impuestos, educación, salud, etc.) para que entonces los candidatos aborden cada uno de estos y basado en las soluciones que proponen a los mismos, el electorado elige quien considera mejor opción para representarle durante los siguientes 4 años.

Durante la precampaña y el periodo de discusión nacional, generalmente los candidatos recorren el país escuchando a la ciudadanía para así, habiendo recolectado las inquietudes de las diferentes comunidades, elaborar un plan de gobierno enfocado en la solución y abordaje de cada uno de esos inconvenientes.

El problema con la dicotomía teórica y práctica de la campaña electoral en Costa Rica, es que desde que los candidatos empiezan el periodo de precampaña, se rodean de un grupo cerrado de colaboradores, políticos y estrategas- quienes juntos elaboran un proyecto político a abordar durante la precampaña y posterior campaña, visitan comunidades a informarles sobre éste y la discusión nacional toma giro en torno a lo propuesto por los candidatos y no a lo que realmente inquieta a la población.

Bajo este entendido, los candidatos y sus colaboradores cercanos, se auto-atribuyen la representación popular desde periodos de precampaña, eligiendo aquello que a su consideración debe ser abordado y dejando por un lado temas que, de hacerse un verdadero acercamiento comunitario, se convertirían en centrales para las campañas.

Además, suponiendo que se hiciere el abordaje comunal, siendo el pueblo quien exige la solución a sus preocupaciones, resulta razonable pensar que una vez en el poder, quien ejerza la presidencia estaría dispuesto a solucionar todo aquello que en campaña se propuso, sabiendo que es el pueblo quien exigió determinado resultado.

Sería erróneo decir que esto se debe únicamente al abordaje de los temas en campaña, hay que tomar en cuenta la incapacidad/imposibilidad de los gobernantes a la hora de llegar al poder, ya sea por la oposición de otros partidos y sectores de la sociedad o por miedo a pagar un costo político elevado al tomar decisiones controversiales que requieren una posición firme e inmutable.

Sería incorrecto también decir que todo lo propuesto por los candidatos es alejado de la realidad, sin embargo, si vemos la problemática abordada en la mayoría de campañas recientes, notamos que los temas tocados son siempre los mismos (corrupción, CCSS, inseguridad, educación), y vivimos en un ciclo interminable esperando que pasen 4 años para que el próximo presidente resuelva lo mismo que el actual ya había prometido mejorar.

Aboguemos entonces por una mayor participación en el proceso electoral, la ciudadanía conlleva más que simplemente votar el primer domingo de febrero cada cuatro años, los problemas por abordar son demasiados y por demasiado tiempo se han postergado. El país y la patria nos lo demanda, el tiempo es ideal para hacer un verdadero cambio y que en febrero del próximo año elijamos a quien más nos represente como pueblo y no quien mejor se venda como producto comercial.