Las amenazas de Trump y la respuesta del sector productivo mexicano

Frente a las amenazas de Trump, las inversiones se deben concentrar en las cadenas de suministro, donde los requerimientos de inversión alcanzan los 13,000 millones de dólares anuales.

Para aprovechar la ventana de oportunidad, se requiere poner en marcha una estrategia coordinada entre las compañías multinacionales y sus proveedores.

En las últimas semanas han crecido las preocupaciones relacionadas con una posible disminución en los flujos de inversión extranjera directa que recibe México anualmente. Esto, como resultado de las presiones que han tenido que enfrentar grandes compañías multinacionales, por parte del Presidente de Estados Unidos.

Aun no se sabe hasta qué punto estas amenazas afectarán la llegada de inversiones a México, sin embargo, existen las condiciones para contrarrestar una posible caída, gracias a las oportunidades de negocio que ofrecen las cadenas de suministro del sector manufacturero nacional.

Como punto de partida, se debe considerar que existe una amplia base instalada en México, en lo correspondiente a industria terminal. Es en esta última capa de la cadena de suministro, donde muchas compañías multinacionales, gracias a sus volúmenes de producción, han posicionado a México como una potencia exportadora. En este sentido, durante el año 2016 México exportó productos manufacturados por alrededor de 330,000 millones de dólares.

Sin embargo el éxito de México, como potencia exportadora, no se ha traducido en una base de proveedores nacionales robusta. Por el contrario, el aumento de las exportaciones mexicanas, durante los últimos 20 años, ha sido acompañado de un fuerte crecimiento de las importaciones de partes y componentes dirigidos al sector manufacturero. Al respecto, el año pasado México importó bienes intermedios por 294,000 millones de dólares, de acuerdo con cifras del INEGI.

Ahora bien, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, se vislumbra un escenario de mayor proteccionismo en la política comercial de Estados Unidos, así como un posible establecimiento de aranceles a algunos de los productos manufacturados que México exporta. Esto, como resultado de la renegociación del TLCAN.

Frente a esto, muchas compañías multinacionales han incluido en sus estrategias de crecimiento, la diversificación del destino de sus exportaciones, aprovechando la red de acuerdos comerciales que tiene México.

Asimismo, han establecido metas agresivas en sus compras de insumos localizados en México, con el objetivo de generar ahorros y mejorar su perfil competitivo. Esto, en preparación a un posible incremento de los aranceles.

Afortunadamente, dicha estrategia estará jugando a favor de las exportaciones mexicanas, ya que, de acuerdo con declaraciones recientes de Wilbur Ross, próximo Secretario de Comercio de EE.UU., uno de los elementos principales de la nueva política comercial de Estados Unidos, será la vigilancia en el cumplimiento de las reglas de origen.

De esta forma, y para dimensionar el tamaño de las oportunidades que ofrecen las cadenas de suministro, la Figura 1 presenta el valor de los requerimientos, en la industria manufacturera de exportación, de algunos procesos industriales cuya demanda excede ampliamente a la oferta nacional.

Figura 1. Procesos industriales con alta demanda en la industria manufacturera de exportación (2016, millones de dólares)

Fuente: Estimaciones propias con base en datos de ProMéxico.

Como se puede observar, la demanda en cada uno de estos procesos es superior a los 800 millones de dólares. En el caso del proceso de maquinado, por ejemplo, la demanda total supera los 17,000 millones de dólares, y las importaciones de piezas metálicas maquinadas son de casi 12,000 millones de dólares anuales. Esto significa que las empresas que cuentan con el proceso de maquinado tienen un amplio mercado en las cadenas productivas de la industria manufacturera de exportación de México.

Para ir cerrando estos desbalances entre la demanda y la oferta nacional de partes y componentes, estimamos que se requieren inversiones de por lo menos 13,000 millones de dólares anuales, para los siguientes 4 años. Esto, incluso en un escenario de crecimiento cero en las exportaciones manufactureras, que pudiera generarse a partir de políticas proteccionistas, implementadas por las autoridades comerciales estadounidenses.

Por lo tanto, el trabajo coordinado entre las compañías multinacionales, los proveedores nacionales y algunos organismos gubernamentales, en torno al fortalecimiento de las cadenas de suministro, puede contrarrestar la potencial caída de los flujos de inversión extranjera, en el segmento de la industria terminal.

La respuesta del sector productivo mexicano

El punto de partida, de una estrategia orientada al fortalecimiento de las cadenas de suministro, es el compromiso de las compañías multinacionales por continuar produciendo y exportando desde México sus productos, aprovechando las ventajas en costos que ofrece nuestro país.

Posteriormente, se requiere iniciar un trabajo coordinado entre las compañías multinacionales y sus proveedores directos localizados en México, con objeto de darles a conocer sus metas de compras de insumos nacionales. Esto brindará certidumbre a las inversiones que deberán realizar los proveedores.

A su vez, esto generará confianza entre las empresas de los siguientes eslabones de la cadena de valor, quienes también requerirán realizar nuevas inversiones.

Un trabajo de esta naturaleza, permitiría detonar una serie de iniciativas, orientadas al desarrollo y ampliación de la base de proveedores. Algunos ejemplos de este tipo de iniciativas, son los siguientes:

1. Promover nuevas inversiones de las empresas proveedoras mexicanas, a través de productos competitivos que ofrezca el sector financiero.

2. Impulsar las reinversiones de los proveedores extranjeros que ya están en México, mediante nuevos programas de incentivos a la inversión (como puede ser el de las Zonas Económicas Especiales).

3. Atraer proveedores extranjeros a México, que cuenten con procesos que tienen alta demanda y escasa o nula oferta nacional.

En este último punto, se sugiere crear programas que incentiven la concreción de “Joint Ventures” entre empresas mexicanas y extranjeras.

El reto para las empresas mexicanas

Para que un programa de esta naturaleza tenga éxito, no sólo se requiere aumentar el crédito otorgado a las PyMEs proveedoras. También se requiere de un fuerte compromiso de las empresas mexicanas, para cumplir con las prácticas de manufactura y estándares que exigen las compañías multinacionales. En pocas palabras, hay que convertir a nuestras empresas en proveedores de clase mundial.

Entre los aspectos que debe cubrir un “proveedor de clase mundial”, se encuentran los siguientes:

· Estructura organizacional bien definida.

· Alto compromiso con la calidad y el cumplimiento de las especificaciones técnicas del producto.

· Trazabilidad completa del proceso productivo y logístico.

· Buenas prácticas relacionadas con el mantenimiento de los equipos y los herramentales.

· Proceso robusto en materia de selección de proveedores y del monitoreo de los insumos adquiridos.

· Utilización de metodologías y herramientas orientadas a elevar la eficiencia y productividad (5’s, Lean Manufacturing, Six Sigma, etc.)

· Desarrollo permanente de capacidades de ingeniería y diseño.

Dado lo anterior, el reto en materia de desarrollo de proveedores, está ligado también a la formación de capital humano. Por tal motivo, las iniciativas y los planes de mejora de las empresas, deben incluir los recursos necesarios para la capacitación del recurso humano.

¿Por dónde comenzar?

Para aprovechar esta ventana de oportunidad, y a su vez buscar contrarrestar la posible disminución en los flujos de inversión extranjera, se requiere sentar las bases para poner en marcha una estrategia coordinada entre el gobierno, las compañías multinacionales, y los proveedores.

Esto inicia, como se mencionó anteriormente, con el trabajo coordinado entre las compañías globales y sus proveedores directos localizados en México.

Posteriormente, se deben definir con claridad los objetivos, metas e iniciativas de los programas de desarrollo de proveedores.

Finalmente, se debe mantener el compromiso de todos los actores involucrados, para lograr una ejecución exitosa de las iniciativas.

Dicho lo anterior, se considera conveniente que en cada uno de los polos industriales del país, se diseñen programas enfocados al fortalecimiento de las cadenas de suministro. Esto, aprovechando los clusters y asociaciones empresariales localizadas en cada Estado.

El equipo de expertos de BIXLINK tiene amplia experiencia en el diseño y ejecución de este tipo de programas.

Sobre el autor de este artículo

Ricardo de la Peña / Perfil — LinkedIn

Entre los años 2010 y 2013 fungió como Director Ejecutivo de Proyectos de Exportación en ProMéxico, lo que le permitió dirigir proyectos de desarrollo de proveedores, con importantes compañías multinacionales. Previo a ello trabajó en la Unidad de Inteligencia de Negocios de ProMéxico. Actualmente es Socio Director de la Firma BIXLINK SAPI de CV.